Lección teatral

El inmundo contenedor de rapiña, insidia, agresividad que dejaron nuestros antepasados en el fondo de nuestro subconsciente nos da a menudo consejos antisociales; pero, a primera vista, en las relaciones con nuestro maldito prójimo, ve más claro que nosotros. Hay que explotar cuando percibes que no eres del mismo club que los otros.

A consecuencia de la buena educación recibida en casa, hecha de tradicionales cobardías, justificaciones y la flagrante mala fe con la que la moral burguesa tranquiliza su propia conciencia, toleramos que aquella persona nos lance esa palabra intolerable, esa mirada desconfiada, nos toque cuando no queremos o indague, desinhibida, en nuestra vida. La rutina de la vida enseña que hay que abjurar psicológicamente del perdón, matar al padre y, si es posible -siempre simbólicamente- al cónyuge y al hijo para poder ser nosotros.

Para esa venganza incruenta no hay nada mejor que el teatro: Larry Tremblay escribió Lección de anatomía, la disección del cosmos de Martha a través del análisis de su marido, con toda la dosis de dolor que la conciencia implica. La semana pasada se estrenó en Godella en la valiente interpretación de Eva Bas y el comprobado genio directivo de Juli Leal. Asistió, como regalo, la soprano Eneldina Lloris. Vino en representación de esa voz humana que muchos aún nos sabemos si manejamos o si nos dejamos utilizar por ella. En cualquier caso, como decía el poeta, nos queda la palabra.

O, cuando menos, tuitear en las redes como consuelo.

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