Antonio Praena: “Este premio me ayuda a salir de mis dudas y a creer que la poesía no me ha abandonado”

El poeta obtiene el prestigioso galardón Hermanos Argensola por su obra “La belleza del otro”.

Antonio Praena en una foto de archivo.

Antonio Praena reconoce que la concesión del premio Hermanos Argensola 2024 por su nueva obra, “La belleza del otro”, ha tenido un efecto balsámico sobre las vacilaciones que a menudo asaltan a un creador, por mucho que ese creador acumule en su haber, como sucede en el caso de Praena, algunos de los galardones poéticos más acreditados de España, como el Jaime Gil de Biedma o el Emilio Alarcos, e incluso los premios de la Crítica literaria, tanto Valenciana como Andaluza.

Pero lejos de caer en la autocomplacencia el poeta apunta que “cumplidos los cincuenta años dudas si has perdido la inspiración poética, si aún tienes algo que decir. La poesía viene y se va, es así, y son muchos los poetas que reconocen que se ha ido y no ha vuelto. Por tanto, después de tres años sin publicar, este reconocimiento a mi nuevo libro me ayuda a salir de mis propias dudas y a creer que la poesía no me ha abandonado. Un premio como este, por la calidad del jurado y de su palmarés, constituye una grata sorpresa y, desde luego, una gran responsabilidad. Ahora son los lectores los que tienen la palabra, porque esta nueva obra implica ponerme de nuevo en sus manos para que ambos sepamos si hay aquí poesía o no”.

Praena, que además de poeta es también teólogo y sacerdote dominico, nació en Purullena (Granada) pero vive desde hace muchos años en Valencia, donde imparte clases en la Facultad de Teología y en el Instituto de Ciencias Religiosas. Su arraigo a esta tierra de adopción es profundo, hasta el punto de afirmar que  “encontré mi lugar en el Mediterráneo y me siento totalmente de aquí”.

Antonio Praena en una foto de archivo.

Una poética de la alteridad

La concepción de su nuevo libro, “La belleza del otro”, está fundamentada en gran medida en una poética de la alteridad, esto es, en palabras de propio autor, “en la presencia de los demás, del otro, del diferente, que toma forma en nuestra propia vida a través del lenguaje, de su debilidad y de su belleza física. El otro está en el mundo y nos interpela y la idea es que salgamos de nosotros mismos y nos dejemos mirar, no solo que miremos, sino que nos dejemos mirar por los otros”.

La reflexión de calado en torno al vínculo ineludible que, de acuerdo con la tesis de Praena, debe existir entre belleza y ética, las cuestiones de orden más teológico que giran en torno asuntos trascedentes como la fe o la misericordia, pero también la celebración de la carnalidad y el duelo por la pérdida del padre fallecido son otros tantos de los diversos asuntos que constituyen la médula sobre los que discurre el poemario.

“Incluso en las manifestaciones artísticas más iconoclastas, o que puedan parecerlo, seguimos buscando la verdad como hacían los griegos y el cristianismo. Yo busco la verdad mirando a los ojos del otro”, subraya Praena a modo de síntesis y declaración de intenciones.

En cuanto a los rasgos estilísticos que distinguen su nueva producción, el poeta no duda en poner de relieve su tendencia creciente a apostar por una línea clara: “detecto que en los últimos tiempos he ido avanzando hacia un tono más prosaico y este libro es un claro ejemplo; la claridad me obsesiona cada vez más y me doy cuenta de que en poesía la claridad es más difícil de lograr que la oscuridad”.

El nuevo reconocimiento que supone la concesión de este premio corrobora la solidez de una trayectoria que sitúa a Antonio Praena entre los nombres indiscutibles del actual panorama poético español.

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