«Déjà vu»: Las secuelas más esperadas de 2023

Las listas de los estrenos más destacados del año que empieza están copadas por títulos que forman parte de sagas

Harrison Ford en una escena de «Indiana Jones y el dial del destino».

Las listas de los títulos más esperados del año, como las de Time o Rottentomatoe,s coinciden en una cosa: la mayor parte los grandes estrenos son continuaciones, reboots, versiones… de títulos que han demostrado su rentabilidad en taquilla. Las películas que, se supone, estamos ansiosos por ver son estas:

Ant-Man y la Avispa: Quantumania (febrero). Las andanzas del chorizo de poca monta Scott Lang (Paul Rudd) y la científica Hope Van Dyne (Evangeline Lilly) han funcionado mucho mejor en la gran pantalla que en los comics de Marvel. De hecho, esta es la tercera de sus aventuras en solitario del dúo (aunque su presencia se ha hecho habitual en el Universo Marvel Expandido). Dirige por tercera vez Pyeton Reed, lo que le da credibilidad al proyecto. La presencia de Michael Douglas, Michelle Pfeiffer y Bill Murray son un plus de esta cinta que promete acción y humor a partes iguales.

El último baile de Magic Mike (febrero). Poca gente hubiera imaginar que Magic Mike (Steven Soderbergh, 2012) fuera a tener —o mereciera— una secuela, pero Channing Tatum volvió a meterse en la piel del simpático stripper en Magic Mike XXL (2015), que aportó poco al original. La trilogía se cierra ahora con el regreso de Soderbergh tras las cámaras y con Reid Carolin de guionista (como en las anteriores), y Tatum haciendo de sí mismo (fue stripper de joven). En esta ocasión, Mike trabaja de camarero tras fracasar en el mundo del baile pero conoce a una misteriosa mujer de clase alta (Salma Hayek) que se lo lleva a Londres para darle su última oportunidad. Pues muy bien.

John Wick: capítulo 4 (marzo). Keanu Reeves salió de su letargo gracias a esta serie en la que el actor encarga a una especie de Ethan Hunt de Hacendado pero en malote. Los guiones de la saga están tan currados como los títulos, pero su ritmo adrenalítico y sus escenas de acción justifican la entrada. En esta ocasión, Wick tendrá que enfrentarse a la High Table (la organización criminal más importante del mundo) para recobrar su libertad. Como ya han anunciado una quinta parte, [atención: spoiler] se supone que lo consigue.

Keanu Reeves en una escena de «John Wick 4».

Scream VI (marzo). En 1996 Wes Craven dio otro de sus golpes de autoridad con una película que se reía del cine de terror sin renunciar a dar miedo. Cinco películas (y una serie en la MTV) más tarde, Ghostface se traslada a Nueva York para intentar acabar con los cuatro jóvenes que se salvaron en su última matanza en Woodsboro. Que no aparezcan ni Neve Campbell ni David Arquette —del reparto original solo queda Courteney Cox— ha rebajado las expectativas, pero la presencia del guionista de la primera (James Vanderbilt) permite mantener la esperanza de una saga que se resiste a morir (nunca mejor dicho). Como directores, repiten los de la última entrega: Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett.

¡Shazam! La Furia de los dioses (marzo) En su época, los años 40, el Capitán Marvel de Clarence Beck y Bil Parker fue igual de popular (puede que más) que Supermán. En 2019, tras años de proyectos fallidos y décadas de luchas por los derechos, David F. Sandberg firmó la primera adaptación moderna del personaje, y consiguió recaudar casi cuatrocientos millones de dólares (cuatro veces el presupuesto). La fórmula funcionó, en parte, gracias al sentido del humor de las aventuras de un adolescente que se convierte en superhéroe cuando grita ¡Shazam! Repiten el director, los actores principales, el guionista… Cine palomitero del bueno y que merece una oportunidad: a los niños les gusta, y los padres divorciados pueden llevarlos sin pasarse la proyección pescando en Tinder para superar el tedio.

Creed III (marzo): En 2006, cuando la franquicia llevaba ya 16 años enterrada, Sylvester Stallone decidió resucitar a en Rocky Balboa al personaje que le dio la fama. Parecía un digno final, pero no. En 2015 llegaba a los cines Creed. La leyenda de Rocky, en la que el protagonista era el hijo de Apollo Creed (Carl Wathers), primero rival y luego amigo del Semental Italiano. Lo que podía haber sido un truño de padre y muy señor mío cautivó a la crítica y al público por igual. Este año llega la tercera entrega, la primera en la que no aparece Stallone. Dirige Michael B. Jordan, responsable de la primera entrega y autor de Black Panther y Cuatro Fantásticos (pero eso ya le hemos perdonado).

Michael B. Jordan, Jonathan Majors, y Tony Weeks en «Creed III».

Fast X (mayo): La familia vuelve a reunirse por última vez… pero no nos hagamos ilusiones. De hecho, es la primera parte del capítulo final. Lógico, con dos horas y pico no da para desarrollar bien la complejidad de sus tramas. Poco se sabe del guion, pero no hace falta ser Nostradamus para saber que serán un sinsentido de buenos buenísimos, malos malísimos, tías buenas, ciclaos, coches, hostias como panes y todo a mayor gloria de Vin Diesel, que ha conseguido que remplacen a Justin Lin como director por Louis Leterrier. El guion, eso sí, lo firma Lin, pero todo el mundo sabe que todos los de la saga los ha escrito un mono con un teclado. Tampoco estará Dwayne Johnson, que también está de Diesel hasta los bíceps. A cambio, se une a la banda Jason Momoa, así que no será por falta de músculos, y la gran duda es si hará un cameo Jason Statham. Pero la gran pregunta sigue siendo ¿qué pinta Helen Mirren en todo esto, amén de cobrar?

Guardianes de la Galaxia Vol. 3 (mayo). La adaptación de este cómic de la editorial Marvel podía haber figurado en la lista de fiascos tipo Howard… un nuevo héroe (Willard Huyck, 1986) pero acabó siendo uno de los éxitos de taquilla de 2014 gracias a la excelente labor de James Gunn (ha dirigido las tres), una excelente banda sonora, el carisma de Chris Pratt en el papel del aventurero-caradura Peter Quill / Star Lord, y Vin Diesel en uno los mejores papeles de su carrera (le pone la voz a una planta que solo sabe decir tres palabras). En esta ocasión, es de suponer, los Guardianes se pasarán el día discutiendo mientras se enfrentan a otra terrible amenaza y luego se dan cuenta de que son una piña y ganan. Bonus Track: Sylvester Stallone en el papel del malvado Satakar Orgord, jefe de los temidos Devastadores.

Transformers: el despertar de las bestias (junio): Más cine de autor. Un director de tercera fila (Steven Caple Jr.) y un elenco en el que los actores más conocidos (Ron Perlman y Peter Dinklage) ponen voz a unos muñecos creados por CGI avalan esta nueva entrega de la factoría Michael Bay que introduce cambios que hará explotar la cabeza de los fans: en esta secuela de Bumblebee (2018) los coches se convierten en animales-robot. Lo único que puede decirse en su defensa es que el que va a verla, sabe dónde se mete.

Una escena de «Transfromers».

Indiana Jones y el dial del destino (junio). Desde que se subió a las redes el anuncio de la quinta entrega del famoso arqueólogo, los fans están salivando. Por primera vez, Steven Spielberg no estará detrás de las cámaras —ese honor le ha correspondido a James Mangol— y que el argumento no será de Georges Lucas —lo cual es de agradecer—, pero una cosa está clara: difícilmente será pero que Indiana Jones y la calavera de cristal. Nazis, carreras, trompazos… y poco más se sabe de esta producción que contará con la presencia de Antonio Banderas. La historia se traslada a 1969 (Indi tiene 70 años) y el telón de fondo es la carrera espacial y el proyecto Paperclip, que llevó de estrangis a muchos científicos del III Reich a Estados Unidos tras las II Guerra Mundial. Mutt Williams (Shia LaBeouf) no sale, para tranquilidad de todos, y la compañera del arqueólogo será su ahijada Helena (Phoebe Mary Waller-Bridge), lo que se traducirá en miles de tuits de de siempre denunciando la inclusión forzada de mujeres. Salvo que se saquen de la manga Indiana Jones y la cuarta dosis, será la última de la saga, así que es de visión obligatoria.

Misión imposible: Sentencia mortal, parte 1 (julio): Si hay que hacer una secuela, se hace. Y en pocas sagas está más justificado que en la traslación a la gran pantalla de la serie creada por Bruce Geller en 1966. Christopher McQuarrie —el de Sospechosos habituales, que va de sobrado tras el éxito de Top Gun: Maverick— repite por tercera vez como director para contar una nueva entrega de las aventuras del agente Ethan Hunt (Tom Cruise) y sus amigos —entre ellos, Ving Rhames, en único que también ha aparecido en todas las entregas—. Ni que decir tiene que tendrán que volver a salvar al mundo de una organización mala malísima, mientras sus compañeros de los servicios secretos están cazando moscas. Solo por el salto de Cruise en moto lanzándose a un precipicio valdrá la pena la espera.

Los juegos del hambre: Balada de pájaros cantores y serpientes (noviembre). Tras haber convertido en cuatro películas la trilogía de Suzanne Collins —con unas cifras de recaudación mareantes—, le toca el turno a la precuela, que tiene lugar 64 años antes de que Katniss Everdeen entrara en acción, durante los décimos Juegos del Hambre. En ella, Coriolanus Snow (el semidesconocido Tom Blyth), futuro presidente de Panem, es un joven de una familia venida a menos que se convierte en el mentor de Lucy Gray (Rachel Zegler, María en West Side Story). El director es Francis Lawrence, que ha firmado las tres entregas anteriores. Los fans de la saga ya están haciendo cola en los cines.

Tom Cruise y sus amigos, en «Misión imposible: Sentencia mortal parte 1».

Dune. Segunda parte (noviembre). Por mucho que se empeñen los palmeros de David Lynch la primera adaptación del clásico de Frank Hebert es un tostón, de la que lo único bueno que se puede decir es que nos libró de la versión de Alejandro Jodorowsky, en la que iba salir Dalí plantando un pino (palabrita del niño Jesús que eso es así). La de Denis Villeneuve, en cambio, era bastante digna, superaba con creces la difícil tarea de adaptar al cine un relato tan complejo, aunque dejaba todo a la suerte de la continuación. Veremos, pero hay motivos para el optimismo.

Posesión infernal: el despertar (abril). En 1981, un desconocido Sam Raimi —con el apoyo financiero de su amigo y actor Bruce Campbell, a quien tampoco conocía ni el tato—,  sorprendió al mundo con Posesión infernal, una película de terror hecha con cuatro dólares que mereció los entusiastas elogios del mismísimo Stephen King, y una prohibición para ser exhibida en Alemania que se prolongó hasta 2016. La cinta dio lugar a dos secuelas, una serie, y una versión actualizada (en 2016, por Fede Alvarez). Ahora Lee Cronin se marca una reboot pero sustituyendo la caseta perdida en el bosque por un apartamento en L.A. y al grupo de amigos amenazadas por el diablo por dos hermanas que llevan tiempo distanciadas. Raimi no participa (pero cobra) y Campbell no sale, así que el interés que hay tampoco es excesivo.

Cazafantasmas: Firehouse (diciembre). Jason Reitman, el hijo del director de las dos primeras Ghostbuster, supo recuperar el espíritu de la original a base de cameos (Bill Murray, Dan Aykroyd y Sigourney Weaver) y un original punto de partida (una madre y su hija llega a un pueblo de mala muerte y descubren su relación con los cazafantasmas originales). El éxito supo salvar la franquicia tras el relativo fracaso de Las Cazafantasmas (Paul Feig, 2016), que no estaba tan mal, pero provocó una feroz campaña de odio en las redes por parte de la ultraderecha de cristal, que les pareció anatema que unas mujeres —una de ellas, negra— pudieran perseguir fantasmas. En esta nueva entrega repiten los personajes de la anterior pero el escenario será Nueva York. La nostalgia vende, y si se aprovecha con cabeza —es el caso— más.

Fotograma de «Posesión infernal: el despertar».

Aquaman y el reino perdido (diciembre). La competencia entre Marvel y DC hace que, cada año se vean obligadas a lanzar varios títulos con sus personajes, sabiendo que los amantes de los cómics (y las millonarias campañas de publicidad) auguran pingues beneficios. Los bíceps de Jason Momoa son el principal aliciente de la nueva entrega de las aventuras del heredero de Atlantis. Dirige la orquesta James Wan, que tiene en su haber la saga Saw, varias Fast & Furious y algún Expediente Warren. Con su pan se la coman.

Una rubia muy legal 3 (¿?). Que no tenga fecha de estreno no significa que nos vayamos a librar pero —no está claro si es una amenaza o una advertencia— en todas las listas de upcoming releases aparece. Ni siquiera se sabe quién será el director de esta quinta entrega (¿cómo olvidar los dos spin off para televisión, entre ellos Unas rubias muy legales?). Un director novel (Jamie Suk) y una actriz en horas muy bajas (Reese Witherspoon) se unen para recuperar, sin que nadie se lo haya pedido, las andanzas de esta simpática abogada que parece tonta pero lo soluciona todo a base de ingenuidad y que inspiró el personaje de Tamara Falcó. Un regreso más innecesario que la segunda parte de Titanic.

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