IVAM revive la influencia del grupo Zero en las vanguardias de posguerra

La muestra reúne 175 obras de artistas como Yves Klein, Lucio Fontana, Jean Tinguely, Piero Manzoni, Dadamaino o el Equipo 57

Dos visitantes de la muestra Lejos del vacío: ZERO y el arte de posguerra en Europa (EP)

El Institut Valencià d’Art Modern (IVAM) ha presentado la nueva muestra Lejos del vacío: ZERO y el arte de posguerra en Europa con la que revisita las nuevas formas artísticas europeas surgidas en diferentes países entre el 1957 y 1966 y articuladas todas ellas bajo la órbita artística del grupo ZERO, conformado por Heinz Mack, Otto Piene y Gunter Uecker. La exposición permanecerá en el museo hasta el 12 de febrero de 2023, según informa Europa Press.

Así, la nueva propuesta del museo reúne las obras de una generación de artistas procedentes de diferentes ciudades europeas que, crecidos en la destrucción que impera tras la II Guerra Mundial, buscan «construir» un «arte nuevo», según ha explicado el comisario de la exposición, Bartomeu Marí, durante la presentación en la que ha estado acompañado por la directora del IVAM, Nuria Enguita.

La exposición reúne un total de 175 piezas, entre pinturas, esculturas, documentos y películas, que se enmarcan en el periodo entre 1957, con el surgimiento de las Abendausstellungen o exposiciones de una sola noche, y el 1966, cuando Heinz Mack y Gunter Uecker deciden disolver el grupo ZERO. Las obras que conforman la muestra pertenecen a la colección del IVAM, la Fundación Zero y a numerosos museos y galerías.

Con esta inauguración, Lejos del vacío se convierte en la primera exposición en España que revisa ampliamente una serie de grupos y propuestas bajo la órbita del grupo ZERO, incluyendo obras de sus componentes Mack, Piene y Uecker, junto a piezas de Yves Klein, Lucio Fontana, Jean Tinguely, Piero Manzoni, Dadamaino, Daniel Spoerri o Equipo 57, entre muchos otros.

Cosmogony (COS 43), serie Antropometrías de Yves Klein.

Grupo Zero y el «Do It Yourself«

Tal y como apuntó Mari, el grupo ZERO se funda en Düsseldorf por Heinz Mack y Otto Piene, a quienes se les unirá Gunter Uecker, con el propósito de organizar sus propias exposiciones con las que «explorar nuevas formas artísticas que se alejaran del arte imperante en Europa» tras la posguerra y reivindicaran un do it yourself aplicado al arte».

Esta voluntad de «repensar las formas del arte» comienza a florecer también, de manera coetánea al grupo ZERO, en otras ciudades europeas como Milán, de la mano de Piero Manzoni y Enrico Castellani, pero también en Amberes, Ámsterdam, París o Zagreb, a través de una serie de artistas a los que les une una «voluntad programática y un rechazo muy potente a los valores estéticos y morales de la generación anterior«, continuó Mari.

Crocefissione, de Lucio Fontan, y la escultura Tisch de Günther Uecker.

Renovación y huida del expresionismo

El título de la exposición, según Enguita, hace referencia a la «necesidad» de estos grupos artísticos de «empezar de cero después de los horrores materiales y humanos» de la II Guerra Mundial, así como de «empezar de cero en un nuevo arte» que se alejó del existencialismo y del nihilismo imperante en la época y reivindicó un arte «más cotidiano».

Así, estas vanguardias artísticas europeas surgidas tras la Segunda Guerra Mundial no presentarán una «unidad estética», pero sin embargo conformarán una propuesta artística común basada en la defensa de que «la pintura tiene que vibrar» y la «idea de que hay que renovar todo» tras la destrucción generada por la guerra, según explicó el comisario de la muestra.

«Quieren huir del expresionismo y del informalismo y buscan la serialidad, la ausencia del gesto y la identidad del artista», continuó Mari, quien subrayó el «rechazo» de estos artistas a la idea «elitista» del arte en pro de una mayor accesibilidad, que se plasma en la cantidad de eventos callejeros que se llevaron a cabo en estas ciudades.

Antropometría sin título de Yves Klein

Recorrido por las escenas artísticas

El recorrido de la exposición está compuesto por cinco salas organizadas en torno a las escenas propias de las ciudades centroeuropeas y los foros internacionales que aglutinaron a todos estos artistas y que dieron lugar a exposiciones, eventos, publicaciones, ideas y debates centrales en la bulliciosa década de 1960.

Así, la visita comienza con un conjunto de piezas a modo de «introducción», entre las que destaca la obra de Lucio Fontana, a quien desde el grupo ZERO reconocieron como el «padre espiritual» de sus ideas artísticas, según Mari.

La Sala 2 contrasta las escenas coetáneas de Düsseldorf y Milán, las cuales tuvieron un «desarrollo totalmente opuesto». Tras esto, la tercera y cuarta sala reúnen obras pertenecientes al Nouveaux Réalistes y la escena artística de Milán desarrollada pocos años después de la iniciativa de Manzoni y Castellani por un grupo de jóvenes que experimentan con las primeras tecnologías predigitales creando obras interactivas con el público.

Finalmente, la muestra finaliza con una última sala dedicada a la recepción por parte de Estados Unidos, ya convertido en esa época en potencia mundial, del movimiento surgido en Europa a través de obras que combinan luz y movimiento.

En la exposición no faltan obras de artistas españoles como el Equipo 57 (Luis Aguilera, Ángel Duarte, José Duarte, Juan Serrano y Agustín Ibarrola) que participaron en diversas exposiciones relacionadas con la nueva tendencia con propuestas que casaban con los debates del momento. «Fueron una generación que, habiendo vivido la guerra siendo niños, quisieron alejarse del vacío para proponer un arte nuevo, en el espíritu de la más pura vanguardia, un arte que alejado de la idea de genio planteaba ya un arte accesible a todos», concluyó Nuria Enguita.

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