Juan Echanove se enfrenta a la Gestapo para salvar a la resistencia polaca de los nazis

El actor protagoniza y dirige la adaptación de «Ser o no ser», de Ernst Lubitsch, que podrá verse en el Teatro Olympia hasta el 29 de enero

Juan Echanove dirige y protagoniza la adaptación de «Ser o no ser» (SERGIO PARRA).

Hitler ha invadido Polonia, y un traidor dentro de la Resistencia que tiene el listado de todos los soldados que han conseguido huir a Londres para unirse al ejército aliado yestá a punto de entregarla a la Gestapo. La única oportunidad que les queda es que Juan Echanove, en el papel de Josef Tura, consiga evitarlo. El actor madrileño es el protagonista de la versión teatral de Ser o no ser, la obra maestra del director Ernst Lubitsch, que llega ahora al Teatro Olympia, y que estará en cartel hasta el próximo día 29.

Ser o no ser, considerada con toda justicia una de las grandes comedias de la historia, se estrenó en 1942 y la recepción fue bastante tibia. El público no entendió que se pudiera hacer humor sobre un tema tan serio, pese a que dos años antes había aplaudido El gran dictador de Charles Chaplin. De hecho, hasta que la actriz Carole Lombard no se postuló para el papel, ninguna gran actriz de Hollywood quiso vincularse al proyecto. El personaje de Maria Tura, una de las protagonistas, se escribió ex profeso para Miriam Hopskins, quien finalmente declinó participar y nadie se atrevía a sustituirla.

Lombard, esposa de Clark Gable nunca llegó a ver la película: murió poco antes de estreno en un accidente de avión mientras atravesaba el país para vender bonos de guerra para contribuir al esfuerzo bélico. De hecho, la versión estrenada tuvo que ser editada a última hora para retirar una de sus frases que decía «¿Qué te puede pasar en un avión?». Tras el accidente, Gable se alistó a la fuerza aérea y sirvió en un bombardero.

Aunque se suele decir que el director alemán llegó a Hollywood huyendo de los nazis y que la película era un ajuste de cuentas, lo cierto es que se instaló en EEUU a principio de los años 20 y había firmado más de 30 títulos en ese país antes de estrenar Ser o no ser. El que sí lo había hecho fue el húngaro Melchior Lengyel (autor de la idea original). Que ellos dos, al igual que el guionista norteamericano Edwin Justus Mayer fueran judíos tampoco sirvió para atemperar algunas de las críticas, en parte porque los horrores del Holocausto aún no se conocían.

En la versión que llega al Olympia —la adaptación de Bernardo Sánchez Salas del libreto de Nick Whitby— Echanove se rodea de actores de la talla de Lucía Quintana, Ángel Burgos o Gabriel Garbisu para esta comedia, con una innegable carga política, pero que también es una historia romántica y libertina (un registro habitual en Lubitsch, como demostró en Una mujer para dos o Un ladrón en la alcoba). La crítica y el público se ha volcado con la obra allá donde se ha estrenado, y han alabado la capacidad del elenco a la hora de enfrentarse al reto de llevar a un escenario esta película, cuyo guion tiene la perfección de un reloj suizo.

Inspirada en la famosa frase de Hamlet «Ser o no ser», la obra más conocida de William Shakespeare, la obra comienza con el actor Jospeh Tura (Juan Echanove) recitándola en una obra, cuando descubre que uno de los espectadores de levanta de la sala para pasmo del artista. Ese espectador resulta ser un aviador polaco que aprovecha el momento para ir a cortejar a Maria Tura, la esposa del intérprete. A partir de ahí comienza una comedia de enredos en la que toda la compañía tendrá que viajar a Varsovia, para evitar que una lista con los nombres de los miembros de la resistencia llegue a manos de la Gestapo.

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