La Filmoteca recupera «Cada ver es…», el documental maldito de Ángel García del Val

Calificada en su época con la categoría ‘S’ por Pilar Miró, la cinta de director valenciano quedó marginada al circuito de las salas porno

Juan Espada del Coso, en una escena de Cada ver es…

Cada ver es…, el documental maldito del realizador valenciano Ángel García del Val, volverá a proyectarse tras casi más de 40 años de olvido. El título ha sido seleccionado por la Filmoteca de Valencia para celebrar, este 27 de octubre (20 h.), el Día Mundial del Patrimonio Audiovisual y se emitirá en el marco de la XXXVII edición de la Mostra de València-Cinema del Mediterrani. La entrada es gratuita previa inscripción.

Cada ver es… , rodada en 1981, cuenta la historia de Juan Espada del Coso, conservador del depósito de cadáveres del Hospital Clínico Universitario de Valencia. Con guion de Del Val y Ángel Beltrán, la cinta es la primera producción del realizador valenciano con aspiraciones comerciales, cuya errática carrera se prolongó hasta 1997, cuando filmó la también polémica El sueño de Cristo.

García del Val conoció a Juan Espada en su época de estudiante, cuando el realizador trabajaba como ATS en la Facultad de Medicina. En su día, el director definió su producción como «un discurso sobre “lo muerto” que puede llevar a cuestionarse ese único asunto serio que es la vida».

A caballo entre el cinéma vérité y el collage documental, Cada ver es… combina la entrevista a Juan Espada con la expresividad del montaje visual y sonoro, en que se superponen músicas, sonidos diversos y fragmentos de otras películas de Alfred Hitchcock muy apreciadas por el cineasta valenciano, como Vértigo (1958) y Los pájaros (1963).

Aunque, apuntan desde la Filmoteca «el visionado de Cada ver es… puede constituir una experiencia impactante para los públicos de todas las edades, los más jóvenes encontrarán una novedosa aproximación al cuerpo muerto, sin violencia, sin sangre, guiados por el hombre que cuida de esos cuerpos en el Instituto Anatómico Forense».

Rodado en 16 milímetros, con un presupuesto muy limitado, y enormes dificultades económicas para poder finalizarlo, Cada ver es… es un documental que, según apuntan desde la Filmoteca «bien puede ser catalogado como invisible, tanto por lo que respecta a sus radicales planteamientos temáticos y expresivos como en lo relativo al destino de la película, raramente proyectada en salas después de los tortuosos trámites burocráticos por los que tuvieron que pasar sus responsables para conseguir la licencia de exhibición».

Otra escena del documental de Ángel García del Val.

La polémica con Pilar Miró

Tras sobreponerse a los problemas económicos, el montaje acabó en 1981, pero el estreno se retrasó hasta el 14 de octubre de 1983, y lo hizo en la sala de arte y ensayo Xerea de Valencia. Posteriormente, por su singular temática, fue condenada al reducto marginal de las salas de clasificación ‘S’ en la que se incluían películas que por su contenido erótico o violento podían herir la sensibilidad del espectador.

Eso provocó que García del Val mantuviera una agria polémica mediática con Pilar Miró, entonces directora de general de Cinematografía, no solo por lo que consideró una injusta y desproporcionada clasificación ‘S’, sino también porque el documental no podía recibir las ayudas del Ministerio de Cultura al tratarse de una producción rodada en 16 milímetros, un formato que la legislación española sobre cine consideraba como no comercial. El posterior hinchado a 35 milímetros no mejoró la suerte del film en cuanto a difusión y explotación.

Lo curioso de la polémica es que Pilar Miró sabía de primera mano lo que era ser víctima de la censura. En 1979 acabó de rodar El crimen de Cuenca, que no pudo ser estrenada hasta 1981, cuando el Tribunal Supremo —en contra de la opinión del ministro de Cultura de UCD y notorio franquista Ricardo de la Cierva— dio su aprobación.

El escándalo, también es verdad, acompañó al documentalista valenciano desde sus inicios, que solo consiguió estrenar cuatro de las películas que rodó (la Filmoteca conserva otros inéditos como Motín, Diada, Marginados, Elecciones y Cooperativas). Resurección (1976), su primer trabajo, se estrenó en el Aula Magna de la Facultad de Derecho de la Universitat de València, donde el director cursaba estudios de Derecho. La proyección que fue interrumpida violentamente por un grupo de ultraderechistas a los que no gustó su visión de la religión ni sus alusiones a la Guerra Civil.

Su siguiente trabajo, Salut de lluita (1977), se estrenó en el Ateneo Mercantil de Valencia solo dos años después de la muerte del dictador, y aunque aún hoy estáconsiderado uno de los testimonios más inmediatos de la Transición en la Comunidad Valenciana no encontró distribuidor. Contó con la colaboración de José Luis Pitarch, de la Unión Militar Democrática, que sufrió un mes de arresto en el Castillo de Cartagena.

Otra escena del documental.

El Home Movie Day

Además, la la Filmoteca también se ha sumado al Día del Cine Doméstico (Home Movie Day). Así, este jueves (18 h.) proyectará una compilación de películas domésticas y familiares procedentes del archivo fílmico de la institución.

La compilación ha sido realizada por Okuparte, una asociación cultural fundada por las jóvenes artistas Luna Valle y Mireia Ribes, cuyo objetivo es la organización de eventos artísticos multidisciplinares en espacios no convencionales. A partir de algunas de esas películas domésticas, ambas han creado una nueva pieza audiovisual que será acompañada por música en directo.

Una de las escenas de la propuesta de Okuparte para el Home Movie Day.
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