La insensibilidad del ministro de Cultura pone en pie de guerra al sector en plena crisis agravada por el Covid-19

El sector cultural español lleva décadas marcado por la precariedad, la crisis y las dificultades económicas. Más de 700.000 personas viven directamente de él. O para ser más exactos, malviven. Más allá del glamour de las grandes estrellas, la cultura está compuesta por miles de actores, músicos, artistas plásticos, técnicos, cineastas, galeristas, escritores, pequeñas salas teatrales y un largo etcétera, que en la mayoría de los casos tienen que compaginar ocupaciones para llegar a fin de mes. Para ellos, la pandemia del Covid-19, paralizando toda la actividad cultural del país, se aparece como la crónica de una muerte anunciada. Y las palabras del ministro de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, han sido la gota que colma el vaso de su paciencia.

“La salud es lo primero”, se limitó a decir el ministro, al tiempo que recordaba las medidas generales para autónomos y pymes a las que podrían acogerse los afectados de la cultura. Pero ningún plan específico para el sector, ninguna propuesta para afrontar una crisis que carece de parangón en la historia reciente del país. Pero lo que es peor, esa ausencia de alternativas se hacía al mismo tiempo que Rodríguez Uribes anunciaba un plan de 50 millones de euros para las federaciones deportivas. El agravio comparativo no se hacía esperar y en pocas horas el mundo de la cultura hacía patente su indignación contra el ministro. De inmediato más de 37 organizaciones ligadas a la cultura enviaban una carta al ministro exigiendo medidas específicas para evitar el hundimiento del sector. Al mismo tiempo, desde la Asociación de Actores y Actrices se lanzaba un apagón cultural durante hoy y mañana, haciendo un llamamiento a que durante estos días se paralicen todas las actividades en directo que se venían realizando a través de las redes sociales. Y la convocatoria corría como la pólvora por esas mismas redes.

Ante el malestar generalizado, el propio Gobierno ha tenido que reaccionar. Pero no ha sido el ministro de Cultura quien ha salido a dar la cara para tratar de encauzar la situación, sino la ministra portavoz y de Hacienda, María Jesús Montero: “El Gobierno es consciente de las dificultades extremas que estamos atravesando y por tanto estudiaremos su singularidad para que puedan beneficiarse de las medidas generales adaptadas a su perfil que ya se han puesto en marcha o las que se puedan diseñar o aplicar en el futuro”, ha dicho en su rueda de prensa tras el consejo de ministros de hoy. En este sentido, Montero ha anunciado que su ministerio y el de Cultura van a ponerse a trabajar para escuchar las propuestas del sector y dar respuesta a sus demandas “en la medida de nuestras posibilidades”.

También en la Comunitat Valenciana se han producido las primeras reacciones. El conseller de Cultura, Vicent Marzà, anunciaba hoy un paquete especial de medidas, bautizado con el nombre de Reactivem y dotado con un presupuesto de 4 millones de euros, como plan de choque a los efectos que la crisis sanitaria, el confinamiento y el estado de alarma están teniendo en el sector cultural valenciano. Marzà se distanciaba así de la postura del ministerio y subrayaba que “desde el primer momento hemos considerado que el sector cultural valenciano necesita medidas específicas para hacer frente a los efectos de la pandemia más allá de las ayudas que se están generando de manera global, puesto que las empresas culturales y creativas tienen unas especificidades muy concretas”.

Ahora habrá que esperar a ver cómo se concretan las medidas concretas que la Generalitat ha puesto sobre la mesa y la oferta de diálogo lanzadas desde el Gobierno central. También habrá que ver cuál es el futuro político del ministro, que ya fue recibido con frialdad tras su nombramiento, y que ha cometido el error inconcebible de mostrarse totalmente insensible cuando el sector se encuentra más necesitado de sensibilidad. El actor Juan Echanove evidenció ayer el malestar, la decepción y la indignación del mundo de la cultura ante la situación creada: “no eres nuestro ministro”.

Valencia City

El pulso de la ciudad

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.