La Nau dedica una retrospectiva a la revista satírica «Hermano Lobo»

La muestra sobre la publicación que revolución el humor durante el Tardofranquismo podrá verse hasta el 14 de mayo

Un visitante de la exposición dedicada a «Hermano Lobo» en La Nau.

La Universitat de València ha inaugurado una exposición sobre Hermano Lobo, la revista que revolucionó el humor los últimos días de la dictadura. La exposición, titulada Hermano Lobo (1972-1976). Un huevo duro para el Caudillo, estará abierta hasta el 14 de mayo en la Sala Estudi General de La Nau.

La presentación de la iniciativa ha estado a cargo de Ester Alba, vicerrectora de Cultura y Sociedad; Ramiro Rivera, diputado de Memoria Histórica de la Diputación de València; y Antonio Laguna y Francesc-Andreu Martínez, historiadores y profesores del Área de Periodismo de la Universitat.

Tal como afirma en el catálogo de la muestra la rectora, Mavi Mestre, la revista «cambió el miedo por la risa. Y esto, para un régimen que había hecho de la represión su base existencial, era una amenaza en toda regla». En opinión de la rectora, «los mejores y más excelentes pensadores del humor del momento, auténticos maestros de la ironía y el doble sentido, a través de dibujos y breves textos demostraban cada semana cómo había que reírse de censores y represores, de curas y dictadores de una moral desfasada, de políticos y dictadores tan ridículos como desfasados».

El escritor Manuel Vicent, uno de los grandes colaboradores de la mítica revista, indica en el catálogo que «llevar Hermano lobo bajo el brazo te definía como joven rebelde, progresista y divertido. Era el glamur de la época mientras la dictadura había empezado a hundirse». Vicent evoca aquellos tiempos: «La revista se fabricaba con todo el equipo de humoristas y escritores en unas cenas de los jueves en el restaurante Casa Picardías. Las recuerdo como una fiesta que ya anunciaba la inminente libertad. Era incluso divertido ir a declarar al Tribunal de Orden Público de las Salesas, que al final se tomaba como una excursión casi deportiva”.

Antonio Laguna y Francesc-Andreu Martínez, comisarios de la muestra, explicaron que Hermano Lobo nació para demostrar que la tan cacareada apertura de la Ley de Prensa de 1966, también llamada Ley Fraga, «no era más que un ligero retoque de maquillaje a la ya deteriorada y casi fúnebre cara de la dictadura».

La exposición Hermano Lobo (1972-1976): un huevo duro para el Caudillo es un homenaje a unos humoristas que, a través del dibujo, la caricatura y la palabra escrita, abrieron en el Tardofranquismo espacios de libertad que la Transición, a continuación, iba a requerir. La revista apareció en junio de 1972, por iniciativa del editor José Ángel Ezcurra (que venía editando Triunfo desde 1962) y del humorista gráfico Chumy Chúmez. Pensaron que era la hora de añadir al humor surrealista y costumbrista de La Codorniz, una otro explícitamente político, que rompiera los límites de la escasa tolerancia franquista hacia la libertad de expresión.

La publicación semanal estuvo en la calle hasta 1976 y reunió en extraordinarios dibujantes, como Chumy Chúmez, Manolo Summers, El Perich, Forges, Miguel Gila, Andrés Rábago Ops (El Roto), Joaquín Rodríguez Dodot, Vallés, Cesc, Ramón o Quino; así como una nómina brillante de escritores encabezada por Manuel Vicent, Francisco Umbral, Carlos Luis Álvarez Cándido, Jimmy Giménez Arnau, Rosa Montero, Manuel Vázquez Montalbán, Eduardo Haro Tecglen, Luis Carandell, Jaime Millás y Emilio de Cruz Aguilar. Todo ello, una redacción risueña, excepcional y políticamente comprometida con la conquista de las libertades.

El subtítulo de la exposición tiene explicación. El primer nombre elegido para la revista fue El huevo duro; como que fue tildado de inaceptable por la censura, alguien pensó en quitarle agresividad y ponerle El huevo blanco. La humorada no fue tolerada y, finalmente, se quedó con Hermano Lobo. Evidentemente, la censura y los mecanismos coactivos del régimen franquista hacia las publicaciones humorísticas son parte fundamental de la exposición, como lo fueron en la vida de Hermano Lobo.

Hermano Lobo y las revistas satíricas coetáneas (Por favor, El Papus, etc.) fueron instrumentos dinamizadores del cambio, finalmente destruidos por el mismo cambio. Murieron cuando al Transición todavía no había culminado. Aun así, demuestran que la narrativa —la ficción histórica— según la cual la Transición fue divisada desde dentro del franquismo es sencillamente falsa. Hicieron falta fuerzas sociales en la calle, pero también fuerzas intelectuales en los periódicos, para ir infinitamente más lejos de lo que los franquistas reformistas pretendían.

El catálogo

La exposición se acompaña de un libro-catálogo, Hermano Lobo (1972-1976). Un huevo duro para el Caudillo, coordinado por Antonio Laguna y Francesc-Andreu Martínez, en el cual intervienen los mayores especialistas en humor periodístico durante la Transición (Josep Lluís Gómez Mompart, Francesc Salgado, Ramón Tena, Gerardo Vilches, Jaume Guillamet y Francisco Segado), y que abre un capítulo de Manuel Vicent y cierra otro de Jaime Millás.

Esta muestra continua la línea de programación expositiva de la Universitat de València sobre sátira política que se inició con la exposición OPS/El Roto/Rábago. Un viatge de mil dimonis el año 2013 y que siguió con La Traca. La transgressió com a norma en el 2016.

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