María Guadaña trae sus «Latidos y culebras» a 16 Toneladas

La cantante jienense, una de los voces del momento defiende este sábado su último trabajo en Valencia

María Guadaña, durante un concierto en el Festival Rural El Sierra este verano.

El debut de la jienense María Guadaña, en 2019, con Remedios Paganos supuso uno de los acontecimientos musicales de aquel año. Una sensación que se confirmó dos años años más tarde con el primer premio del 42º Concurso Rock Villa de Madrid, y el accésit de Canal Sol Música; además fue seleccionada para el catálogo de la Red Andaluza de Teatros Públicos. Con su nuevo trabajo, Latidos y culebras (2022) ha demostrado que aquello no fue un espejismo y que ha venido para quedarse. Este sábado 12, en 16 Toneladas, tendrá ocasión de demostrarlo ante su público valenciano.

De ella se ha dicho que es «descarnada y honesta; es pura emoción visceral, profunda y radicalmente sensible; extrema siempre en su entrega e indómita de espíritu. Sus canciones son poemas sonoros que expresan su audaz actitud vital. Ella es exquisita y brutal».

Con una carrera breve pero intensa —valga el tópico— ha colaborado con artistas como Lobison, en Docilidad Fingida, y, junto Santo Rostro, ha creado la banda sonora del galardonado cortometraje Mamá.  En televisión se le ha podido ver en Los Conciertos de Radio 3 (La2 de RTVE), A Solas (Canal Sol Música) y Al Sur Conciertos (RTVA) o como representante de Jaén Un País para Escucharlo (La2 de RTVE).

Referencias sonoras

En enero de 2022 lanzó Latidos y Culebras, que defendió con éxito en Mad Cool, Sonorama Ribera o Vive Latino.  Este trabajo es, en cierto modo, una prolongación de su disco anterior y por el que desfilan las referencias sonoras a Frida Kahlo y Jodoroswky, Chavela Vargas y Nick Cave, Pj Harvey y Nacho Vegas, Lhasa de Sela y Mark Lanegan.

Latidos y Culebras comienza con la intro jazzística de Preto, un anticipo de un disco que aspira a ser una propuesta diferente de una artista diferente, y acaba con ese vals del desengaño que es Trinidad. Entre medias, el groovy juguetón de Caballero; el lamento no exento de angustia de Plañidera; la eléctrica y arrebatada Amanece Alimaña; y la muy orgánica Al Viento e Imagina, que sabe a The Saints, pero en andaluz.

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