Pandemia de censura, infamia y cientificismo

Por su gran interés, publicamos este largo artículo publicado en el blog que Jordi Ortega mantiene en la edición digital de La Vanguardia.

Aseverar sin argumentar

Los “nuevos medios” no argumentan, simplemente aseveran. Se otorgan, en el debate público, el papel de la “autoridad”. Estamos en manos de “arrogantes comunicadores cientificistas” que reclaman a la prensa y los medios de comunicación que sigan su “código de verificación”. ¡Qué no te la cuelen! Transforman el miedo a la pandemia en miedo a la información. Youtube es actualmente una máquina de censurar vídeos.

El escándalo llega con la censura a una pequeña entrevista a la virologa Judy Mikovits que forma parte del documental Plandemic: The Hidden Agenda Behind Covid-19. Antes de argumentar se degrada a la persona. ‘Plandemic’ de Judy Mikovits: las afirmaciones falsas y sin evidencia científica.

17 mejores imágenes de Campo en 2020 | Campo, Habilitacion ...

Llaman a Judy Mikovits, sin prueba alguna, “activista anti-vacunas y promotora de ciertas teorias de conspiración”. Lo que está claro es que no sabemos nada de quién escribe dichas palabras… ¡es un anónimo! La califican de ex-investigadora y activista. ¿Qué significa “activismo”? ¿Qué significa conspiración? Como dicen esta secta de “escépticos … ¡qué te lo demuestren!, ¿dónde están las pruebas?, ¿dónde se ha publicado?, ¿son estudios fiables? ¿Qué significan “palabros” como “activismo”? ¡Es la nueva caótica normalidad!

La pandemiadifamación, etc., adquiere una nueva dimensión. Es un campo experimental para sociólogos de la comunicación, politólogos, filosofos… y, a buen seguro, revolucionará la “teoría social”. Los riesgos son invisibles hasta que se transforman en imágenes visibles compartidas. Se observa, no el riesgo, sino la imagen compartida y transmitida en directo del riesgo. Los auditorios globalizado se convierten en la batalla campal de imágenes que se politizan. Usemos una metáfora. Las imágenes son municiones, las cámaras armas, los riesgos campos de batalla… Las imágenes son filtradas, encauzadas, dramatizadas. El riesgo sanitario se convierte en riesgo informativo. No es la teoría revolucionario-conspirativa la que se opone a la imagen oficial-convencional… Estamos ante los “efectos secundarios” de la difamación, censura, injurias para hacer frente a la “catástrofe informativa” como señala Ulrich Beck. Hablamos tanto de “ignorancias prefabricadas”, de cómo los “expertos” socavan su propia autoridad y legitimidad, de “expertos” alergicos a la incertidumbre, y su “racionalidad” se transforma en “irracionalidad”. Ulrich Beck rehabilita el concepto de “catastrofismo emancipador” de Herbert Marcuse.

Una pandemia de toxidad mediática

¿Escribir libros forma parte del “denostado” activismo? La revista Environmental Health Perspectives publicó que en la sangre de recién nacidos hay  presencia de Bisfenol-A (BPA) y Parabenos (PBs), en una amplia gama de dispositivos médicos, textiles (90% de calcetines para niños) y productos de cuidado (incluyendo pomadas) y  suplementos nutricionales se encuentran Biofenol-A, Parabenos y la lista continua. ¡Hasta amianto en polvo de talco para bebe!

Si Chernóbil se aborda con una absolucion administrativa de los riesgos, ahora la industria química tiene comunicadores que suministran tranquilizantes. A los “alarmistas” ni caso… “quieren vender libros”.

Por qué te preocupan los parabenos? - Naukas

Qué dicen estos comunicadores –que tanto protegen a los consumidores– para que no te la cuelen. “El alarmista… ni puñetero caso”. En una entrevista le preguntaba si la “comunidad científica” no estaba de acuerdo con él como afirman los “divulgadores cientificistas”. “No son comunidad científica, son aficionados que opinan como podrían hacerlo de fútbol o política”, respondía Nicolás OleaLa entrevista fue censurada.

Hacer preguntas incómodas es un ejecicio sumamente arriesgado. Te califican de “amarillismo alarmista”,  “conspiranoico”, “patrañas”, “bulos”, ”terraplanista”, «cuñado”… y el contra del progreso, la ilustración, la ciencia… ¿Estamos ante la nueva “jerga de la autenticidad”? –que diría T.W. Adorno.

La divulgación para que los cientificos tengan “cultura escéptica” 

Una “comunicadora” de salud-sin-bulos, que te la encuentras en programas de entretenimiento, afirma: “no seré yo quien le quite la parte alarmista a su obra”. No tiene desperdicio los comentarios al documental: Advertencia: ¿Cuánto ensuciamos cuando limpiamos? Denuncia esa exposición a parabenos, cloros, antibióticos, metales pesados, etc. “Uno de los términos clave que usan varios de estos expertos para calificar estas sustancias es el de disruptores endocrinos”. Nicolás Olea está alarmado porque la ciencia no reconozca los efectos a medio plazo: ¿solo diarreas?  Y es que “están conectados –de forma indirecta– con una gran cantidad de enfermedades emergentes: alzheimer, párkinson, esclerosis y muchos tipos de cáncer”… defiende Patric C. da Cohen.

El autor de Un científico en el supermercado y vicerrector de “divulgación científica” de la Universidad de Murcia calificaba la entrevista a Nicolás Olea de “un vomitivo, alarmante y quimiofóbico artículo… debería eliminarse”. “Un reportaje alarmista con las estrellas habituales: Nicolás Olea, Miquel Porta…” decía el profesor de la Universidad Jaume I del departamento de lenguaje y sistemas informáticos. Abundan masters qe forman profesionales de la calumnia, una profssion con gran futuro.

Miquel Porta escribía en twitter: “¡que grave inmoralidad la de los “divulgadores” negacionistas: investigando tan poco o nada, sabiendo tan poco o nada, van “divulgando” por doquier”. Elogiaba una conferencia de Nicolás Olea.

Ganaron la batalla política, lograrón que no se hagan análisis cruzados de los efectos de productos químicos (el reglamento REACH de la Unión Europea cedió a las presiones). Están perdiendo la batalla mediática con grietas en su comunicación irracional. Intentan hacer ver que una manzana tiene conservantes químicos sintéticos –convertir en miedo a la química sintética en miedo a la naturaleza (¡¡lo natural es más peligroso!!).

La manzana con aditivos? - No+Aditivos

La era de los new fake 

Rafale Argullol, filósofo de la UPF, invita a reflexiones de fondo: “…Vivimos inundados de tertulianos, gente que opina sin saber de lo que opina, y el intelectual debería estar bien anclado en los conocimientos y luego tendría que atreverse a intervenir en la actualidad, un equilibrio dificil”. Advertía que el Covid-19 puede acelerar las restricciones de la libertad. Una encuesta infame del CIS preguntaba a los ciudadanos si para luchar contra los supuestos “bulos” estaría dispuesto a limitar la libertad de información a periodistas.

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Buenos tiempos para releer La razón del mal (editorial Acantilado), una novela con la que ganó el Premio Nadal en 1993. Es una ciudad imaginaria azotada por una pandemia. ¿Cómo vé el sector cultural? “De vergüenza ajena. Comparado con lo que se estaba haciendo en Francia y Alemania, la primera intervención del ministro fue patética”. ¿Qué le suguiere la “nueva normalidad”? –le preguntan. “Algunos totalitarismos hablaban de instaurar una ‘nueva libertad’. Suena un poco a eso. Yo lo que quiero es la vieja normalidad y la vieja libertad”.

Es un escándalo la nueva constelacion de la esfera  pública. “Divulgadores” compiten entre sí para lograr la mayor influencia en la esfera pública y orientar la agenda política. En lugar de opiniones públicas razonadas, recoger motivaciones procedentes de la sociedad civil y devolverlas de forma elavorada, para un libre debate público sn el cual no hay ni democracia ni decisiones políticas “motivadas”; tenemos una sociedad dividida, dominada por intereses cruzados, domina la desconfianza mutua y el pensammiento único. Antes teniamos despiertos “comunicadores” que buscaban “vuelos en corto”. Ahora es el insulto, la descalificación, etc. Desaparecen de la esfera pública intelectuales capaces de contextualizar temas.

Enrique Lych, filósofo de la UB, hace dos décadas denunciaba ese giro imperceptible en la opinión pública. La Agencia EFE había copiado artículos de Mario Bunge. Comentaba sobre sus escritos «…tiene la virtud de revelar el riquísimo surtido de prejuicios, arbitrariedades, fobias y envidias… bienvenido sea este vademécum cientificista del más ortodoxo de los positivistas lógicos». Su Doctrina Científica –siempre en mayúsculas, funda una nueva fe– es un sucedaneo de la doctrina de la santa Inquisición y auto-de-fe-permanente. Considera que la suya es la única epistemología válida y el resto charlatanería a extirpar.

Pérdida de reputación de la ciencia y sus intituciones

La ciencia no es lo que era. Está organizada a través de subsistemas parciales, esto es, disciplinas y subdisciplinas que exigen una tremenda ultra especialización. La carrera de un científico pasa por una formación específica, exámenes y un sistema de barreras, procesos meritocráticos de selección, etc. El criterio de calidad es el número de publicaciones de peer-reviewed journal (artículos revisados a doble ciego) y su “rendimiento” calculado en número de citas.

Falta obtener dinero para investigar: los apadrinamientos. ¿Conflicto de intereses? Pocas veces se reconocen. Y, lo peor, se considera “meritocracia” formar parte de comités de expertos, fundaciones de farmacéuticas, comités de bioética gubernamentales, etc. Hasta que salta el escándalo… si tienes un problema es una desgracia, si tiene dos es un descuido. Es necesarios, además, apadrinamientos para publicar: cuesta dinero publicar en revistas científicas. Se convierte en un lucrativo y oscuro negocio en régimen de casi monopolio. La ciencia al dictado de la medición. Un algoritmo acabará decidiendo la carrera académica, tu grado de integración en el sistema o, por el contrario, bloquear dicha carrera.

Todos contra Elsevier, el gigante editorial científico que cobra a ...

No solo censura youtube, también revistas científicas como reacciones mediáticas. La revista Food and Chemical Toxicology (FCT) retiraba el estudio del equipo de Gilles-Eric Séralini  (ratas alimentadas con maíz de Monsanto genéticamente modificado, NK603 y el herbicida de Roundup con graves daños tóxicos, renales, hepáticos, etc.). La reacción de la revista era ilícita, poco científica y menos ética.

Harald Welzer daba razones de la pérdida de reputación de las ciencia (el mismo criterio corrupto se usa para la relevancia de las universidades); la ciencia excluye una relación cultural con su objeto. Los filósofos de la ciencia –guiados por el reduccionismo y dogmatismo de la filosofía analítica– tienen esa tarea de “limpieza conceptual”, esto es, sacar del lenguaje científico la contaminación de los “mundos vitales”. Lo que para Niklas Luhmman es una “diferenciación funcional” de los subsistemas que sólo se comunican con ellos mismos. El Castillo de Kafka emancipado de la Humanidad. Ahora la inteligencia artificial considera una utopía la Odisea en el espacio de KubrickHeidegger señalaba el “desarraigamiento” del hombre de la tierra… nos desarraigan del logos. La medicina como saber práctico y arte de curar quedó al margen de ese reduccionismo.

Medicina transhumanista

Tenemos una versión religiosa de la ciencia. Una puesta de sol es fantasía si no se expresa en lenguaje binario objetivo. Tenemos la “Medicina Basada en la Evidencia” (MBE). Es sinónmo de “infalibilidad vaticana” o una “verdad absoluta” teológica. Es esa “evolución” descrita por H.Y. Harari: el ser humamo superado por los datos. Igual que el humanismo superó a los dioses. Nunca el racionalismo se basó en hechos. La MBE es un saber basado en “hechos”, en “pruebas”, en conocimiento estadístico, esto es, en resolución de “disonancias cognitivas” suprimiendo variables, por tanto, un saber problable, provisional, aproximativo… y cada vez más alejado de la realidad. El racionalismo es la dictadura de los prejuicios, la megalomanía de la geometría euclidiana. Hacer encajar la realidad a los modelos matemáticos.

La biología molecular se convierte en el paradigma de la medicina. A los sociólogos de la ciencia les encanta esta objetividad de la física; la ley de la oferta y la demanda se  basa en la ley física clásica newtoniana: a cada fuerza de le opone una fuerza igual pero en sentido contrario. La economía se jacta de ser científicamente precisa. Los políticos basan sus decisiones en la “evidencia” y “jerarquía de la precisión”. Mientras que la física post-clásica descubre el “principio de incertidumbre” –no se puede entender una molécula sin entender las redes de las que forma parte. En el siglo XIX se pensaba que la mecánica clásica habia respondido a casi todas las preguntas. La mecanica cuántica pretende, con la inteligencia artificial, responder a todas las preguntas –es una recaída al siglo XVII.

El Club de Roma lo llama pesadillas sociales. Las “tecnologías exponenciales” están apuntode hacer realidad lo que ayer era del ámbito de la ciencia ficción. El Doctor Watson de IBM con la “precisa” inteligencia artificial (supuestamente basada en la “modesta” física cuántica) podrá sustituir a millones de médicos. Atiende a pacientes de Covid-19 por teléfono. Lo usan centralitas para atender a clientes, discrimina aquellos sin relevancia en redes sociales, tiene acceso a todos sus datos personales. Me contaban que un médico duda en decir si tienes o no cáncer; ayer te lo diría así pero hoy con la inteligencia artificial y diagnósticos más precisos hemos descubierto una célula cancerígena.

Antoni Sitges-Serra cuestiona la formación del especialista con una ideología tecnócrata.  Mientras los médicos no se forman en ecografias para detectar neumonia y realizan prueba invasoras con TAC. La tecnolatría de la detección precoz de cáncer acaba dando falsos positivos: por cada una que hubiera desarrollado cáncer 10 no lo hubieran desarrollado; aumenta la tasa de mortalidad. Los gobiernos están comprometidos con esos intelectuales completamente alucinados que miran el futuro en los posos de café de la inteligencia artificial –como los llama Jürgen HabermasN.Y. Harari considera que si esas tecnologías son un riesgo existencia para la humanidad y son necesarias organizaciones internacionales para detenerlas. La Universidad de la Singularidad (de la NASA y Google) pronostica una guerra en la que ganaría la inteligencia artificial.

Transhumanismo

Pandemia de injurias  

A los médicos españoles les llega la orden de retirar la hidroxicloroquina. La OMS anunció que deja de investigar este medicamento. Se trata del estudio Solidarity Trialesto es, un “ensayo rápido” –que reduce el tiempo para generar “evidencia”– sin el “doble ciego”. ¿Y qué se dice cuando hay ensayos a “doble ciego” pasando por todos los protocolos? La vitamina D cuenta con revisiones de 25  ensayos clínicos, publicados en BJM, concluye con 11.321 pacientes y demuestra que reduce las infecciones agudas respiratorias. Pero aparecen estudios que cuestionan, no la vitamina D en sí, sino la metodología de los estudios. En lugar de ir a metodologías más robustas se va a metodologias más débiles. ¿Hemos olvidado que en la  gripe españolas, como en todas las epidemias, un factor clave es el sol, el aire… las aguas termales al lado del mar?

La OMS había apostado por antivirales. Instó a los países a abstenerse del resto de terapias “sin evidencias”. Criterios médicos como el “ojo clínico”, la “intuición terapéutica”, etc, han quedado erradicados por esa “precisión” teológica. El remdesivir, uno de los tratamientos más prometedores junto a los antimaláricos, cloroquina e hidroxicloroquina, eran los tratamientos estrellas. No resultaron ser efetivos contra el ébolas en 2019.

Un estudio con 53 paciente daba resultado positivos, pero era imposible saber si se debía a dicho fármaco. Anthony Fauci, director de la agencia de EE UU de enfermedades infecciosas y alto asesor científico de Donald Trump en la pandemia, asegura que remdesivir acelera la recuperación de los enfermos. Gilead protagonizó, tras estas palabras, una gran subida en bolsa. J.P. Villacastín, Presidente de la SEC de cardiología tenía serias dudas sobre remdesivirOtro objeto de controversia son los repiradores mecánicos con los que muere el 25% de pacientes. Se descubre la falta de hemoglobina para transportar oxigeno.

The Lancegate

Dos principales revistas, The Lancet y NEJM, días antes del que la OMS suspendiera los estudios, publican otros dos estudios según los cuales dicho medicamento no suponía ninguna mejora y era un peligro. La OMS suspende los estudios y frena el uso de dicho medicamento. Ambas revistas, luego, han hecho enmiendas. Veamos.

The Guardian puso de relieve que los datos en que se basan esos presuntos estudios puede ser falsos; tiene su origen en una empresa, Surgisphere de Estados Unidos, que afirma tener 96.000 pacientes, en cambio, carece de acreditación y capacidad de hacer estudios. Sus tres  empleados son un novelista de ciencia ficción, otro de contenidos de adultos y una actriz porno: Ariane Anderson, Director of Sales & Marketing de Surgisphere. Si es un montaje para ayudar a Gilard los daños colaterales son inmensos. Muestras la caótica política de Covid-19, la coladera de las revistas, la debilidad de los gobiernos, la corrupción de la OMS. Y las redes se llenan de The Lancegate. Ante esto se dispara a las teorías conspiranoicas.

Would Lancet and NEJM retractions happen if not for COVID-19 and ...

Wall Street Journal señala que los estudios para desacreditar la hidroxicloroquina tenían un propósito político: desacreditar a Trump. Maldita borró una articulo: ¿qué sabemos de la hidroxicloroquina? https://maldita.es/malditaciencia/2020/06/03/coronavirus-hidroxicloroquina-azitromicina/

Este tipo de “divulgadores” son consultados por los presentadores de telediarios. Saltan de progamas de entretenimiento de baja calidad a considerarse autoridades. No es un conflicto con la naturaleza (ecológico); es un conflicto con el otro (social) y con nosotros mismos (espiritual/cultural). La prensa igual que se burla de Trump poniendo en peligro a pacientes, también se burla del presidente francés Macron por visitar al “controvertido médico” Didier Raoult –experto en cloroquina. Surgisphare, en cambio, ni controvertida, ni activista, conspiranoica.

Número 4 en ventas y número 1 en censura

Judy Mikovits y Kent Heckenlively han publicado Plaga de corrupción. Aquí narramos la plaga del ridículo, plaga del bochorno, la plaga de quedarse anonadado. En ventas en amazon, con 100.000 copias impresas: «Plaga de corrupción: restaurar la fe en la promesa de la ciencia”. Es, según New York Times, el 4 libro más vendido de no-ficción. El prólogo de Robert Jr. F. Kennedy sitúa a Judy Mikovits en el panteón de los científicos rebeldes. En el primer capítulo recuerda su arresto en un intento de destruir su reputación, pues pasó cinco días en la cárcel sin una orden de arresto.

Plague of Corruption" by Dr. Judy Mikovits and Kent Heckenlively ...

Thomas Kuhn decía que los paradigmas que se sienten amenzados son peligrosos: “mueren matando”. Estamos no sólo frente a la ciencia ortodoxa, con enormes grietas, también ante grandes corporaciones, los dueños de medios de comunicación, invesiones estratégicas encalladas, una burbuja biotecnológica. Son los que se están forrando con el Covid-19. Reaccionan con una agresiva campaña de comunicación sus incongruencias.

Plague of Corruption es una oportunidad para abrir el debate público, se esté más o menos de acuerdo, o en contra. No se trata sólo de prestigiosos médicos que comentan el “descuido” de no declarar “conflictos de intereses”. Estudios que demuestran que el 90% de las publicaciones científicas se basan en datos falsos. Solo el 11% de estudios preclínicos para cáncer se confirma. Pues de los 19.000 coronavirus (por poner un número redondo) existentes pruebas que la vacuna de la gripe aumenta el riesgos de Covid en un 36%. ¿Qué dice Maldita? Hay estudios para cada uno los 18.999 Covid, son fiables… pero no para el Covid-19. Es un argumento para la censura del vídeo de Judy Mikovits. Ella se limita a hacer referencia a una investigación publicada en Science Direct (enero 2020) en la que asegura que la vacuna de la gripe aumenta un 36% la incidencia del Covid. ¿La ciencia en contra de si misma? Patología bipolar. ¡No citó Surgisphare!

Patologías sociales en la era de las redes

Para New York Times citar artículos científicos te convierte en una heroína de las teorías conspirativas. Muestras las patologías del siglo XXI. Al menos es el libro más leído y el vídeo de los más visto. Si Judy Mikovits es una “supuesta médico” y una “científica desacreditada” o estamos ante un “dudoso documental” solo falta que “divulgadores” se sienten en la RAE de la lengua para alterar el diccionario.

Ni una entrevista en la prensa y televisión dominada por las élites. Los ciudadanos han perdido la confianza en el stablishment, mainstream… El Partido Republicano ha volado por los aires con el Tea party. Es un cambio axial. Tras  la crisis de 2008, señalaba Frank Schiermacher, director del conservador (en el buen sentido de la palabra) FAZ, explica que los fondos de inversión son como  pirañas que cuando no tienen qué comer se devoran entre ellos. Estamos ante un acto de suicidio o, mejor dicho, un ejercicio de auto-inhabilitación del mainstream (politico, financiero, tecnológico,científico…).

El Covid-19 se ha convertido para la sociedad en un espejo en el que verse reflejado como dice el columnista del New York Times, David Brook. Debajo de esa gran mina marina emerge un planeta nuevo. Es la tarea que en una magistral conferencia explicaba Karmelo Bizkarra.

Lucrecio, en De rerum natura, acaba el poema explicando la causa de las plagas terribles (1090). El Decamerón de Giovani Boccaccio también describe plagas. La imagen del Spiegel resulta ambivalente, una mina marina preparada para estallar a quien ose tocarla y, a su vez, una nueva tierra emerge de su interior. La epidemia española de 1918 inspiró a John M.BarryLa gran influencia. Nadie habló de ella, una de las enfermedades más desconocidas, Quizá era un recuerdo vergonzoso de quien vio detrás del espejo y, por tanto, fue reprimido, suprimido. A Cruel Wind de Dorothy Ann Pettit muestra la fatiga espiritual que provocó.

Que el Covid-19 provoque una metamorfosis depende de lo que los biólogos llaman “células imaginativas”. La oruga tiene esas “células imaginativas” que, cuando se conectan entre sí, son capaces de provocar una metamorfosis en mariposa. Margarete Mead en 1969 dijo: “Nunca debemos dudar que un pequeño grupo de ciudadanos motivados y decididos pueda cambiar el mundo”. Tenemos otras células que se aferran a la “cosmovisión” más rutinaria y consideran que toda imaginación carece de “evidencia”, son “patrañas”,  “pseudociencia”, etc. Pero entran en contradiciones y se auto-desacreditan. El miedo de lo que el espejo nos enseña por separado se ha de convertir en confianza cuando nos lo enseña en redes. Falta es la falta de conexión de la que nos habla Otto Scharmer.  

Unidos contra la pandemia

Judy Mikovits invierte, cabeza abajo, las tesis de la infodemia. Defiende que las playas puedan abrirse. Los baños de sol se usaron durante la gripe española. Se ha señalado en el Covid-19 la importancia de la vitamina D; en 1918 no se sabía de su existencia; Arnold Rikli fue precursor de los baños de sol. Se llama helioterapia. Kneipp, en cambio, centraba la terapia en el agua. Talasoterapia, el poder curativo del mar; en 1918 se crea en San Sebastián. 

No encontramos en una situación cinica, celebrando la bajada de emisiones contaminantes. Como si otra formas de vida sostenible no fueran posibles, como si la metamorfosis solo puede pasar por un patológico confinamiento. Pero esas células imaginativas, parcialmente, se han activado… pero no conectado.

La materia para desacreditar a Judit Mikovits afirma que el estudio del departamento de defensa que establece ese 36% de Covid en el caso de la vacuna de la gripe se basa en metodologías de baja calidad. Pero se contradice cuando nos advierte que debemos ser mas incrédulos con lo que publica la ciencia: “las mentiras embargan el debate público”.

No se dedican a explicarnos que la “supuesta virologa”, Judy Mikovits, tiene un amplio curriculum de  investigaciones publicadas en prestigiosas revistas científicas. Se centra en una descripción “extracientífica”: activista. Y apuntan a un estudio publicado en 2012; un estudio posterior determinó que habia sufrido una “accidental contaminación”. Y, por ello, la directora del Instituto Whittemore Peterson de Reno en Nevada fue despedida. La cultura científica reduccionista sirve para bloquear carreras. ¿Y ese estudio posterior estaba contaminado? ¿En qué consistía la “contaminación”? ¿Fue revisado a pares?

PLAGUE: Amazon.es: Heckenlively, Kent, Mikovits, Judy: Libros en ...

Albert Camús: “el único medio para combatir la peste es la honradez”

Se censura un vídeo de Judy Mikovits titulados Plandémia. Imposible saber cuáles son sus argumentos. No es el único censurado. Estos días, cuando te envían un vídeo, anímate a verlo antes de que sea censurado.

Hoy en día, para evitar ser difamado y censurado, lo mejor es abstenerse de hacer referencia a publicaciones científicas. Es mucho mejor ir sobre seguro: ese “código” verificado por charlatanes. Y citar publicaciones mediáticas, sin revisión a pares,  publicadas al instante, etc. Discutir “verdades” en el debate publico es, simplemente, contraponer opiniones como en el fútbol. Decir que tu oponente es “terraplanista” es un golpe bajo permitido. Una comunicadora “científica” explicaba que la carrera de investigación suponía un enorme sacrificio personal, un competitiva meritocracia, años de precariedad, etc., lo más lucrativo es lanzar mensajes cortos y tajantes.

Otro vídeo censurado es el de Thomas Cowan. Más que lanzar hipótesis plantea reflexionar sobre diverses hipótesis existentes. La crítica cogía el argumento por el rabo. Que use la expresión “alto cuántico”.  El termino “cuántico” denota, para esta secta, que defiende teorías “pseudocientíficas”. Da una definición de la física cuántica: se ocupa de la materia a escala muy pequeña.

Werner Heisenberg cuando escribe la relación de “la parte y el todo”, esto es, una partícula aislada carece de significación si no se entienden de las redes que forma parte. No parece que sea una física que estudie lo pequeño sino lo grande. Ortega y Gasset decía que la física clásica padece de espiritu “provinciano”. La fisica cuántica abandonó el espíritu “provinciano” y la dictadura de la geometría euclidiana (una megalomanía apriorística). Ortega y Gasset esperaba que la política española, gracias a ese espiritu cuántico, dejase de ser una retina que se mira a sí misma. Tenemos unos comunicadores cientifistas con un agudo “provincianismo”. La física cuántica no es la dictadura de la subjetividad sobre el cosmos. Nos liberta de reduccionismo y dogmatismo de una ciencia arrogante que refleja paradigmas superados basados en un conocimiento preciso.

Panteón de rebeldes imaginativos: daga de corrupción mediàtica

Lo que les ha molestado es el Panteón de médicos rebeldes. Tenemos hospitales con nombre de rebeldes en su época. Tenemos hospitales con nombre de prestigiosos médicos disidentes. Hospital Miguel Servet (1509-1553, detenido y acusado –falsamente– de herejía y quemado con sus libros; descubre la circulación sanguínea por el pulmón y afirma que la sangre es la sede del alma –en el libro V de Chistianismi restitutio 1553; su estatua se encuentra en el paraninfo de Universidad de Zaragoza y en el Hospital de Zaragoza). Hospital Arnau de Vilanova (1238-1311; condenaron su obra Tractatus de tempore adventu Antichristi, el papa Clemente V, amigos suyos le traen años de calma; traduce Ib-sena (Avicena), Galeno, y escribe una antología médica, y conserva la medicina hipocrática crística: El hospital lleva su nombre). Paracelso advierte que quien quiera castigar no se le vuelva el castigo en contra.

arnaldo de vilanova - escritos condenados por la inquisicion ...

Es que tenemos a Ignaz Semmelweiz que se burlaron de él cuando pedía a los médicos el lavado de manos para no propagar infecciones en los hospitales. Herbert Needleman advirtió del envenamiento por el plomo de la gasolina: antes de eliminarse el plomo de la gasolina fue sometido a todo tipo de vejaciones. Se cuestionó la metodología empleada; la Dra Claire Ernhart le acusó de no controlar las variables y la EPA rechazó los trabajo de Needleman. Fue acusado de tergiversar datos y obligado a retractarse de sus informes: había ganado a los escolásticos de la industria. Bernice Eddy descubre 98 millones de vacunas de la poliomielitis contaminadas por un virus que causa cáncer: 40.000 desarrollaron la polio, de 120.000 dosis, y síntomas de parálisis. Aún se consideran controvertidas sus afirmaciones.

Que la vacuna de la gripe no es eficaz no es ningún secreto. Que no evita complicaciones tampoco –lo publica desde Acta médica hasta Diario médico (no forman parte de ningún panteón de rebeldes, sino más bien de medios de la propia industria farmacéutica). Uno tiene la sensación de que los “divulgadores científicos” son unos Golem que se han emancipado de su creador.

Replicas a Judy Mikovits 

En 2009 Mikovits publicó un articulo en la revista Science; afirmaba que las vacunas podrían estar contaminadas con un retrovirus del cerebro del ratón que causa el síndrome de fatiga crónica. Más tarde intentaron replicar ese trabajo. La revista retrajo parcialmente ese estudio en septiembre de 2011 y se retractó, por completo, en diciembre. Su despido se produjo en septiembre de 2011 por robar archivos. Luego fue arrestada y liberada sin haber sido acusada. Las vacunas forman parte de la nueva herejía del siglo XXI.

Judy Mikovits acusa a Anthony Fauci, jefe del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Estados Unidos (NIAID) y experto destacado contra el coronavirus de la Casa Blanca, de ser responsable de la muerte de millones de personas durante los primeros años de la pandemia del VIH/SIDA. Judy Mikovits fue parte del equipo que descubrió el VIH. Revolucionó el tratamiento contra el VIH. Sciencemag analiza la película Plandemic como si fuera un estudio científico verificable.

Ep. 178: Top U.S. Virologist Blows The Whistle On COVID-19 with Dr ...

New York Times analiza el vídeo –que es una parte de la película Plandemic; lo desacredita, al igual que su libro, por vínculos con la “extrema derecha”. Ni argumenta. La disputa entre Bill Gates y Robert F. Kennedy no va de de derecha o izquierda. El ataque de las élites mediáticas a Judy Mikovits tiene rasgos patológicos, intentar explicarlos con esquemas mentales de la primera mitad del siglo XX (años 30) es estúpido.

¿En manos de quién estamos?

Demuestra la aparición de lo que Jürgen Habermas califica como una “clase mediática” que se confunde con la “clase política” y está orgullosa de “proezas” (para no decir piruetas). Es una insoportable endogamia, clientelista entre inversores, ejecutivos y dueños de medios comunicación. No sólo la prensa amarilla, también entran a jugar pretigiosos diarios de la prensa “liberal”. Tienen actitudes desconcertantes.

Crean, por así decir, una disyuntiva: o estás con nosotros o eras parte del cosmos de anti5G, teoría conspirativa, pseudociencia y antivacunas. Es como criticar a alguien de comunista, masón y judío, sin aclarar que se puede ser judío sin ser comunista, ni masón o comunista sin ser masón y judío. Viendo que tal cosa no existe los llaman anti-algunas-vanunas.

Bill Gates está tan preocupado por los efectos secundarios de las vacunas: no lanzará una vacuna hasta que los gobiernos se hagan cargo de las indemnizaciones contra las demandas. No es muy tranquilizaror. Menos tranquilizador es que vacunas nuevas contra el virus del papiloma humano (VPH) fueran evaluadas en el British Medical Journal (BMJ). Y se descubrió que en ¡¡ninguna!!, de los 27 estudios, se utilizo un “placebo real” para compararla con la vacuna. Aunque el uso de un “placebo real” es la única forma científica de evaluar la seguridad; pues bien, los investigadores prepararon, deliberadamente, en cada uno de estos estudios un “placebo no real” para evitar compararlo con un agente medicinal inactivo. Se usó, en todos estos estudios, lo que se llama “comparadores activos”: una mezcla de agentes de potentes neurotóxicos como el aluminio –que normalmente se coloca en las vacunas–. Se encontraron altas dosis de aluminio en el tejido cerebral de personas diagnosticadas, luego, de Alzheimer y esclerosis.

En la noche en que las todas vacas son pardas, que decía Hegel, ¿Por qué no metemos, en ese saco el “terraplanismo”, la “extrema derecha” y, puestos, la floración del agua? Un desliz lo comete National Geografic. ¡Cuando en 1964 era archidemostrado la eficacia del flúor contra la caries, en una película de Kubrick se tilda el flúor de conspiración! ¿Puestos a convertir el agua en vehículo de “salud pública” y política “social” “equitativa”, medicamos masivamente a la población metiendo en el agua corriente ansiolíticos, etc.

No dice nada que el rector de la Universidad Harvard y vicepresidente de Colgate censuró una tesis sobre efectos cancerígenos de la fluoración; su autora era la Dra. Elise Bassin. Un escándalo que le llevó a dimitir. Colgate mejora su imagen eliminando componentes cancerígenos de su pasta de dientes: pues le llovieron calificativos de “terraplanista”, “antivacunas”, etc., o ceder a “alarmistas”. Colgate elogia los efectos del aceite de clavo (archiprovados); saltaron directores de master de “comunicación científica” –directores de grupos de investigación financiados por el ministerio. Esos estudios tiene eficientes metodologias.

¿Terraplanismo o ciencia? 

Tenemos unos combativos intelectuales que luchan en favor del progreso y  se enfrentan con valentía a las Doctrinas irracionales. Se les ocurría proponer que las vacunas contra el Covid-19 –que se espera como agua de mayo– sean experimentadas en África –cuando todos quieren ser los primeros. El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, dijo que eso era racismo. “No somos cobayas ni ratas de laboratorio” dijo algún futbolista. La Generalitat de Cataluña con sus vacunas obligatorias (en escuelas) se podría presentar de cobaya a la OMS. No será obligatorio para volver a las escuelas el “carnet de vacunación”; aunque lo queria imponer en el Ayuntamiento de Barcelona la oposición. Querían un “carnet de inmunidad”, con el 50% hay inmunidad de grupo. Se preparan para crear una división biológica dentro de la actual división social.

Esos intelectuales combativos luchan contra los brotes de desconfinaza hacia la ciencia. Steven Pinker, Richard Dawkins, etc., no tienen miedo al rebrote de la pandemia. Lo desean. Miedo a una visión no basada en esos modelos abstractos de la ciencia. Las desalentadoras noticias del cambio climático, pandemias, etc., no niegan que la humanidad deje de progresar. En cambio somos la primera generación que, en siglos, vivirá peor que la de nuestros padres. Dicen que está a punto de nacer la generación que vivirá 130 años y, pronto, 200 años. Pero no tendrá qué comer. Y si hay que comer no tendrán dinero para comprarlo. Si hay comida y la gente se muere de hambre, no hay hambre: hay ignorancia. Esa ignorancia docta.

Calculan la esperanza en el futuro con modelos lineales mirando la esperanza de vida en los años 30 o 60. Nuetros padres eran “terraplanistas”. Puigdomenech, traductor de N. Y. Harari, relata ese progreso de la ciencia contra la oscuridad. Reconoce que Eratóstenes midió la inclinación de la Tierra y el radio de la Tierra hace 2.200 años. El metro, como medida, es una diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre (entre el polo y el ecuador). Los egipcios, miles de años antes, en la Gran Pirámide, establecen ese radio en 6.378,137 km (cuando es de 6.356,752 km –por el achatamiento). También midieron la distancia del Sol a la Tierra; 150 millones de km en el siglo XVI según Kepler; en el siglo XIX se decía que era de 154.464.000 km, pues los egipcios –3.500 años antes– dijeron que era de 149.630.000 km (un error de 32.130,7 km).

La Humanidad tiene épocas recesivas. Hay autores que se oponen a esos intelectuales alucinados. No todos defienden esa visión reduccionista que reduce el alma y el espíritu a una red neuronal que a través de un algoritmo se convierte en algo previsible despidiéndonos de la libertad. Marcus Gabriel, a contra pelo, regresa a la tesis de que no somos un cuerpo con esa chispa de la vida, solo esa chispa de la vida con un cuerpo.

Analiza la genealogía de estas utopías transhumanista. En cambio se propone sustituir la cultura humana y los lenguajes corrientes por los lenguajes particulares de la ciencia, alejados del mundo vital en un mundo objetivo movido por la revolución digital.

Respuesta a las criticas de Pandemic

Hasta ahora no han respondido a los “errores” de la película. En un artículo de Dana Ullman esta espera que den respuesta. Judiy Mikovits dijo que las personas se benefician de la exposición a “secuencias en el suelo” (sequence in soil), la revista Science eligió hacerse la tonta. Preguntar qué quiere decir con “secuencias”;  ampliamente conocido que la exposición a las secuencias bacterianas en el suelo proporciona grandes beneficios inmunes. Alega que no hay evidencia de que la “exposición suelo” de Covid-19; ella no afirma eso. Solo que la exposición bacterian beneficia el sistema inmunológico (estamos expuestos a billones de ellas aunque en los colegios asusten a los niños de nuestros enemigos las bacterias). New York Times y Washington Post le asocian afirmaciones inadecuadas para concluir en hipótesis conspirativas fantasmagóricas de grupos marginales.

El libro podría no nombrar ni una vez a las vacunas y ser calificado de antivacunas. Decir que la vacuna del la gripe no da inmunidad de rebaño, algo que todo el mundo sabe, no convierte a todo el mundo en antivacunas. Más que una descripción de libro es un término extremadamente despectivo que no requiere de argumentos.

El ataque mayor es por el uso  de mascarillas. Que en lugar de prevenir la propagación la incrementa. Que no se recomiende a ciertos grupos demuestra que no es cierto que permita la misma ventilación que no llevarla –como se afirma. Las enfermedades infecciosas del siglo pasado se redujeron con ciudades ventiladas y soleadas. La única crítica seria es la altitud.

Se puede estar de acuerdo o no, pensar que es una heroinómana o no, una hereje o una rebelde o una disidente. Pero sospechamos que quieren decidir por nosotros que debemos pensar. Con niveles patológicos de censura. Un libro en los más altos niveles de ventas y ni una entrevista. La ciencia convertida en religión.

Ciencia en crisis

Los revisores más respetados de la investigación clínica afirman que no podemos ni debemos confiar en la gran mayoría de la investigación médica actual. Es una afirmación de John Ionnidis.

Analiza 49 estudios de investigación clínica más citados en tres revistas médicas importantes. 45 de estos estudios son positivos, sin embargo, John Ioannidis encontró que 34 habían sido objeto de replicación, el 41% había sido directamente contradicho, o sus beneficios del tratamiento eran extremadamente mínimos. La ciencia medica contra sí misma. Son las malditas mentiras de la arrogancia que publicó The Atlantic.

Cuando tras una investigación hay cientos de millones en juego, la capacidad de condicionar los resultados son enormes. Encontramos que la gripe española de 1918, tan poco estudiada como letal, con 50 millones de muertos, se recetaron aspirinas, 25 al día, lo que resultó fatal. Era lo recomendado por AMA. Daba como resultado sangrado pulmonar. Uno de los efectos de la aspirina. Nunca hubo un reconocimiento de culpa. Hoy las aspirinas no se recetan para suprimir fiebre, pero si se recetan otros supresores de fiebre: ibuprofeno y acetaminofén. Cuando se demostró el efecto del ibuprofeno se recetó paracetamol. Está establecido en medicina que la fiebre es uno de los componentes vitales del sistema inmune del cuerpo en sus esfuerzos para combatir la infección viral. En la Universidad de Pensilvania se recomienda dejar que la fiebre siga su curso.

Qué hacen los medios de comunicación que censuran a Judy Mikovits, calificando la información que ofrece de “peligrosa” y cómo o por qué no está censurando a los médicos que prescriben en exceso medicamentos para suprimir la fiebre, antibióticos, inmunosupresores u otras prácticas médicas que no han sido demostradas efectivas para el Covid-19.

La fiesta continúa

Paul Offit, Peter Hotez y Anthony Fauci han reconocido que cualquier nueva vacuna contra el coronavirus podría desencadenar reacciones inmunes letales. Trump está impulsando un esfuerzo estilo Proyecto Manhattan para acelerar las vacunas. Es la ¡Operación Warp Speed de mil millones de dólares! Pero casi con toda certeza será un desperdicio.

Q&A with Dr. Peter Hotez: Behind the Scenes of COVID-19 Vaccine ...

El suministro de ibuprofeno (Advil) y el naproxeno (Aleve) han sido recetas comunes para reducir la fiebre. Y se sabe, también, que conducen a coágulos sanguíneos, uno de los síntomas de pacientes de Covid-19.

“A Wolfgang Wodarg le dieron bola en un magazine de investigación de la televisión pública”. En él respondió preguntas del público. En Frontal, así se llama el programa, borraron el vídeo días más tarde. Fue presidente de la comisión de sanidad del parlamento alemán; tiene a su partido, el SPD, algo descolocado, pero no le falta el respeto. Denunció el fraude de la pandemia de la gripe A inexistente. Las afirmaciones de Wolfgang Wodarg estaban ‘desfasadas’ dicen  sus detractores. Y es que el médico no es cuidadoso en sus afirmaciones…”.

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