“Las mujeres tenemos que creer que podemos alcanzar puestos de responsabilidad.”

Mavi Mestre, Rectora de la Universitat de València

Desde la pasada primavera, la catedrática de Psicología, Mavi Mestre, ejerce de rectora en la Universitat de València, el centro académico que ha trazado toda su vida profesional. Ella es la primera mujer en alcanzar el máximo rango en la institución universitaria valenciana, justo cuando en este 2019 se apresta a conmemorar sus 520 años de existencia. La nueva rectora apuesta por una universidad que fomente el debate abierto y libre, su función social e inclusiva, así como su relación con el tejido productivo.

Se ha convertido usted en la primera rectora de la Universitat de València, ¿cómo lo está viviendo?

Con mucha responsabilidad, como no puede ser de otro modo en una institución del prestigio y función social que tiene una universidad histórica y matriz del sistema universitario público valenciano. Y también con mucha ilusión en el proyecto de futuro que ha contado con el apoyo mayoritario de la comunidad universitaria, a la que estoy muy agradecida por la confianza que han depositado tanto en mi como en mi equipo.

¿Ha tenido muchas dificultades hasta ahora?

Las propias de la gestión de una universidad de las dimensiones que tiene nuestra institución y algunas cuestiones estrechamente relacionadas con las limitaciones a las que nos enfrentamos como universidad pública, en el marco de las políticas que han condicionado y limitado la autonomía universitaria a lo largo de estos últimos años.

¿Qué tiene que cambiar en la universidad para que haya más mujeres rectoras, catedráticas o profesoras titulares?

Más que la universidad, en todas las esferas de la sociedad hay que aplicar cambios. En primer lugar, tenemos que empezar por nosotras mismas: hay que tener más autoconfianza. Las mujeres tenemos que creer que podemos alcanzar puestos de responsabilidad. El techo de cristal que existe es una limitación en cierto modo cultural y externa, pero también nosotras podemos tener nuestras propias inseguridades que están estrechamente relacionadas con ese clima social que durante siglos ha situado a los hombres en puestos de responsabilidad. En segundo lugar, hay que eliminar cualquier tipo de comportamiento que tienda a establecer en los discursos, en los juicios, en los comentarios, elementos de discriminación relativos a las capacidades de las personas en base a su género.

¿Cuáles son sus prioridades como rectora?

Como dije en numerosas ocasiones: las personas, por encima de todo. Esta universidad se creó para dar respuesta a la necesidades de la sociedad valenciana y de sus personas, hace casi 520 años. Hoy en día debemos seguir cumpliendo con nuestras funciones docente, investigadora, de transferencia de conocimiento y de impulso a la innovación, de generación de conocimiento y su difusión, de divulgación de la ciencia y de cultura y de debate público y social. En esa visión de la universidad de las personas, debemos recuperar derechos que han sido coartados a lo largo de los últimos años de profunda crisis económica, financiera y fiscal, y que se ha aplicado sobre las personas. Así, hay que avanzar para conseguir que no haya limitaciones a los derechos de promoción profesional de las personas, por eso seguimos trabajando en el convenio colectivo de las universidades públicas tras haber alcanzado un acuerdo interno con todas las fuerzas sindicales, también avanzar en la igualdad de derechos de las trabajadoras y trabajadores públicos, por eso vamos a extender la aplicación de carrera profesional a los funcionarios y funcionarias interinas, como ha hecho la Generalitat Valenciana. Por otra parte, debemos continuar reivindicando más becas públicas y que las tasas universitarias vuelvan a los niveles previos a la crisis, pese al importante esfuerzo que ha hecho en estos últimos años el Consell de la Generalitat. Y, finalmente, debemos ser una universidad más inclusiva, más diversa, donde todas las personas encuentren su lugar, donde todas las personas puedan desarrollar su talento y toda su potencialidad, sin límites.

¿En qué estado se encuentra la universidad pública en este momento?

Actualmente la universidad pública se encuentra sometida a profundas restricciones. Por una parte, las económicas derivadas de la congelación presupuestaria y la reducción de presupuesto que ha sido acumulativa durante el período de crisis. Pero también para las y los estudiantes, en la medida en que ha supuesto todavía unos niveles de tasas elevados en relación al período previo a la crisis. Por otra parte, restringida en cuanto a su capacidad de planificación por dos dimensiones: la incertidumbre financiera futura y la legislación. En tercer lugar, coartada en su autonomía universitaria de gestión: la aplicación de tasas de reposición condiciona la promoción de las personas y la planificación de plantillas. Pero, pese a estas restricciones, podemos decir con orgullo que hemos superado este período complejo continuando siendo una universidad pública valenciana de referencia, destacada en los rankings internacionales más prestigiosos y, al mismo tiempo, en posiciones de liderazgo internacional en recepción de estudiantes internacionales y de proyectos europeos e iberoamericanos.

¿Cree que la oferta actual de grados y máster de la universidad responde a la demanda social?

Los datos de demanda de plazas así lo confirman. También los niveles de empleabilidad de nuestras egresadas y egresados. Además, la incorporación de titulaciones que hemos realizado recientemente, dentro de las limitaciones económicas y financieras a que me
refería anteriormente, han sido articuladas desde el acuerdo con la misma sociedad valenciana, extendiendo su desarrollo mediante acuerdos de colaboración con organizaciones sectoriales y consejos reguladores para que nuestra oferta se ajuste a lo que necesitan
las personas y la sociedad en su conjunto, incluyendo también en esta visión a los tejidos productivos.

¿Es necesario cambiar el modo en que se enseña?

El modo en que se enseña ha ido evolucionando a lo largo de las últimas décadas en el marco de la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior. Aún así debemos evaluar los resultados en el aprendizaje de las y los estudiantes y continuar mejorando en el contexto de una nueva sociedad, la del conocimiento, donde la tecnología es omnipresente y el acceso a la información, también. Por tanto, no sólo debemos seguir evolucionando en las formas de enseñanza-aprendizaje sino en los mismos contenidos.

¿Cómo prevé el futuro de la Universitat de València?

Lo veo con esperanza y con ilusión. Permítame que destaque que en 2019 cumplimos nuestros 520 años de historia como universidad. Universidad surgida de la ciudad, del poder local, que está estrechamente vinculada con el desarrollo de la ciudad de València y de nuestro territorio. Durante más de cinco siglos hemos contribuido al desarrollo cultural, económico y social de la Comunitat Valenciana, hemos aportado unos recursos humanos sólidos a los tejidos productivos, a los que hemos transferido tecnología y conocimiento derivado de la actividad de investigación y, además, hemos favorecido la incorporación de la mujer al ámbito profesional, hemos liderado la cooperación internacional a nivel de España y también nos hemos
convertido en la universidad presencial con mayor número de estudiantes con discapacidad, siendo un ejemplo de políticas inclusivas. Seguimos siendo esta universidad, y mucho más: lideramos el deporte universitario, apostamos por la diversidad y contribuimos a hacer de nuestra ciudad un referente internacional, recibiendo más
de 2.000 estudiantes internacionales cada año. Nuestra oferta cuenta con una amplia aceptación por parte de las y los estudiantes, nuestros estudiantes son reconocidos en los sectores profesionales y nuestras titulaciones reciben numerosos estudiantes internacionales. Y, además,
contribuimos a extender la ciencia y el conocimiento a toda la sociedad: con programas por todo el territorio fruto de una estrategia de cooperación con Diputación y Ayuntamientos y Mancomunidades, y
nuestra universidad acoge los principales debates sobre temas actuales y de reflexión sobre el futuro de la sociedad. Con este balance creo que podemos ser optimistas y estar orgullosas y orgullosos de todo lo que hacen miles de personas cada día en la Universitat de València haciendo realidad la función social que tiene la universidad pública en plena era del conocimiento en un Estado del Bienestar.

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