ARTE CONTEMPORÁNEO EN LAS CALLES DE MISLATA

Joaquín Artime, ganador de la Bienal Miquel Navarro de Mislata 2022.

Vivo, voto, paseo y disfruto en Mislata desde hace más de 50 años. Mislata es mi ciudad, aunque nací en el número 77 de la avenida José Antonio de Valencia. Soy un mislatero más. Me gusta hablar de Mislata y contar su vitalidad cultural. El pasado sábado 26 de noviembre asistí en el Centro Cultural Carmen Alborch a la entrega de los XX Premios de Literatura Breve ‘Villa de Mislata 2022 (narrativa en castellano y en valenciano; poesía en castellano y valenciano; relato de tema local).

Una de las iniciativas más trabajadas y ambiciosas de la concejalía de Pepi Luján es la organización de la Biennal de Mislata Miquel Navarro, cuarta edición de una convocatoria pública que tiene como objeto convertir la ciudad en un espacio vivo para la creación artística y la reflexión ciudadana. Paseas por Mislata y de pronto te encuentras en sus calles ante propuestas de arte contemporáneo nada convencionales, distintas: seis obras que buscan nuestras reacciones, paseantes sorprendidos a menudo por esta agradable alteración de «lo cotidiano». Instaladas el 18 de noviembre, las seis obras seleccionadas por el jurado de la Biennal –trabajos de Juan Antonio Cerezuela, Monica Mura, Joaquín Artime, Les Cutés, Amaya Suberviola Javier R. Pérez-Curiel– podrán verse en Mislata hasta el próximo 18 de diciembre. Justo un mes en contacto directo con el paisaje urbano.

El jurado de la Biennal estaba compuesto por Teresa Marín, Paula Santiago, Irene Ballester Buigues, Fernando Morales y por la comisaria del evento,Alba Braza. Cinco de los seis proyectos seleccionados recibieron 3.600 euros en concepto de premio de exhibición, mientras que la propuesta ganadora obtuvo un premio extraordinario de adquisición de 6.000 euros.

“El alcalde socialista de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, y la concejala de Cultura, Pepi Luján, están repletos de ideas y ganas de hacer cosas. No se quedan con las ganas: las llevan a cabo».

Salgo de casa, situada en la parte vieja y noble de Mislata, para encontrarme con las seis obras finalistas. Intento describirlas de manera breve, con el deseo de descifrar sus claves.

Buena Nueva, de Joaquín Artime (obra ganadora de la Biennal): tres intervenciones en puntos distintos de Mislata (dos en el entorno de la calle Mayor y una en la calle del Buen Pastor). Recopilación de citas y referencias aJuan Gil-Albert, especialmente de su ensayo Heraclés. Sobre una manera de ser. Artime resalta las palabras clave de todas las reivindicaciones LGTBIQ+

SPAM-01, de Amaya Suberviola: dos ensamblajes de óleo sobre papel cortado con láser, introducidos en dos vitrinas publicitarias de exterior montadas sobre postes de aluminio (en la avenida Gregorio Gea, a la puerta misma del Centro Cultural Carmen Alborch).

La artista Amaya Suberviola junto a su obra, en presencia del alcalde Bielsa y la concejala de cultura.

Biombo, de Les Cutés: cinco paneles unidos de cierres de varillas, con medidas variables (en la avenida Gregorio Gea, muy cerca de la boca del Metro).

Elles compten, de la artista italiana Monica Mura: retratos de 47 mujeres anónimas de Mislata, realizados en telas de formato bandera, con un cuestionario de diez preguntas en dos idiomas (en el pasaje Mislata).

Hito/Cruz (cadenas edit), de Javier R. Pérez-Curiel: ensamblaje, cristales de cabinas telefónicas recuperados, conectores plásticos, cadenas, candados y cemento (calle Mayor-San Martín).

El que hem perdut, de Juan Antonio Cerezuela: instalación de focos de luz led de exterior y pintura mural foto-luminiscente sobre pared, con medidas variables (en la calle San Martín).

Resalto uno de los aspectos más curiosos –e históricamente afectivos– de esta IV Biennal de Mislata: en todas las obras que ocupan ahora las calles de la ciudad  se han utilizado materiales que pertenecen a nuestra memoria colectiva. La complejidad del pasado y los recuerdos. 



LA COLUMNA ABIERTA de Rafa Marí

«Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”
Jaime Gil de Biedma

Durante los dos últimos años, el periodista cultural Rafa Marí ha venido publicando en este espacio de Valencia City sus crónicas sobre cine, primero como Diario de un cinéfilo, y posteriormente bajo el título Desde el sillón de mi casa… en Mislata. Han sido dos años de divertidas y originales digresiones sobre su gran pasión, el cine, pero ahora toca explorar nuevos territorios, renovar una fructífera colaboración, una columna abierta.

En ajedrez, otra de las inteligentes actividades de Rafa Marí, una columna abierta es una columna sin peones; en el periodismo, una columna abierta es una columna donde puede reflexionarse sobre el precio de las cosas, la alta cocina, un libro, una película o los amores de Isabel Pantoja.

Pese a ser un periodista tardío, Rafa Marí (Valencia, 1945) ha tenido tiempo para trabajar en muchos medios de comunicación: Cartelera Turia, Cal Dir, Valencia Semanal, cartelera Qué y Donde, Noticias al día, Papers de la Conselleria de Cultura, Levante-EMV, El Hype… Siempre en las páginas de cultura. En 1984 se incorporó a la redacción de Las Provincias, diario donde actualmente ejerce su activismo como gran comentarista.

Valencia City

El pulso de la ciudad

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