Clos de Lôm logra tres Oros en el Gilbert&Gaillard Challenge 2019

Clos de Lôm triunfa en casa. Para los que conozcan un poco la historia de esta joven bodega de Fontanars, ese podría ser también el titular para esta nota de prensa al lograr tres premios en Francia, ya que de ahí proviene el fundador Dupuy De Lôme, que plantó las primeras cepas allá por el primer tercio del siglo XIX.

La revista francesa Gilbert&Gaillard, una de las referencias obligadas para enófilos, hosteleros y aficionados al vino en general en el país vecino, acaba de encumbrar los vinos de Clos de Lôm al otorgarle tres medallas de Oro en su International Challenge recién celebrado.

Los oros franceses han recaído en una trilogía especialmente autóctona y mediterránea: un blanco de malvasía, un rosado de monastrell y un tinto de tempranillo, un triplete ganador para una bodega que solo tiene en el mercado, por el momento, vinos de la añada de 2018.

Los premios de la mano de esta revista abren el sofisticado mercado francés a tres vinos que no tienen el perfil internacional habitual de variedades más conocidas, lo que dice mucho de la calidad que han apreciado los catadores.

El Clos de Lôm Malvasía 2018 es uno de los reconocidos. Si hace unos días nos hacíamos eco del Bacchus de Oro en su debut en el mercado, ahora llega este premio de Francia reconociendo una elaboración singular para una variedad que en las Terres dels Alforins, y en los parajes seleccionados por la propiedad, produce unos mostos sensacionales.

La malvasía es muy rara verla en solitario en los vinos, casi siempre va en compañía de otras aportando aromas. Muy pocas bodegas se atreven con un monovarietal, pero en Clos de Lôm lo han tenido claro desde el primer momento y los resultados saltan a la vista en menos de un mes en el mercado.

Los otros dos monovarietales de añada, el rosado de Monastrell y el tinto de Tempranillo también han conseguido sendas medallas de Oro. El primero es un monastrell de cepas viejas, algo difícil de encontrar en rosados ya que se tiende a dejar esas uvas para los vinos tintos o para los crianzas.

El enólogo de la firma, Pablo Ossorio, gran conocedor y defensor de los rosados valencianos, sin embargo, ha apostado por un rosado de alta gama con el mejor mosto flor de las cepas más viejas. “Los rosados merecen el mismo respeto y cariño que los otros vinos, y por eso nosotros para este Clos de Lôm Monastrell 2018 hemos elegido las parcelas más viejas de la variedad tinta reina de la zona, porque queríamos hacer un gran rosado, sin complejos, aromático y fácil de beber, pero con cuerpo suficiente capaz de resistir una comida de principio a fin”.

El tercer premio fue para el Clos de Lôm Tempranillo 2018, un tinto de añada que selecciona los tempranillos más antiguos de la zona, que curiosamente fueron los que plantaron los propietarios de la bodega a partir de los años ochenta.

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