Las nuevas técnicas permiten recuperar el cabello sin raparse y se combinan con tratamientos de regeneración capilar cada vez más personalizados y discretos.
Los avances en medicina capilar han cambiado la forma de abordar la pérdida de cabello. En Valencia, Instituto Médico Ricart ya ofrece el trasplante capilar sin rasurar la cabeza, una técnica que permite mantener la imagen habitual del paciente y que se integra con tratamientos de regeneración capilar diseñados para frenar la caída, mejorar la densidad y adaptarse al estilo de vida actual.
Cuando el rasurado era una barrera para dar el paso
Durante años, el rasurado completo del cuero cabelludo fue un requisito casi inevitable en los trasplantes capilares. Sin embargo, para muchos pacientes suponía un freno importante. “Para quienes tienen una vida social activa o trabajan de cara al público, raparse podía convertirse en un obstáculo personal y emocional”, explica la doctora Cristina Romera, especialista en tricología de IMR.
La evolución de la técnica FUE ha hecho posible realizar trasplantes capilares sin necesidad de rapar la cabeza. Procedimientos como el non-shaven FUE permiten rasurar únicamente pequeñas zonas ocultas en la zona donante, manteniendo una apariencia natural durante el postoperatorio.
Además, el trasplante de pelo largo posibilita implantar los folículos con el tallo capilar visible, sin rasurar ninguna zona, ofreciendo una visualización inmediata del resultado estético, aunque, como en cualquier trasplante, ese cabello implantado caerá de forma temporal antes de volver a crecer. “Son técnicas más complejas y requieren experiencia, planificación y tecnología específica, pero los resultados médicos pueden ser equiparables a los del trasplante tradicional cuando el paciente es buen candidato”, señala la doctora Romera.
Más allá del resultado clínico, la posibilidad de no raparse tiene un impacto directo en la vivencia del proceso. Poder mantener el aspecto habitual del cabello facilita una reincorporación rápida a la rutina personal y laboral, sin llamar la atención ni generar incomodidad. Esta discreción resulta especialmente valorada por pacientes jóvenes, profesionales con alta visibilidad pública y mujeres, para quienes el rasurado completo puede suponer una barrera emocional importante.

Dr. José María Ricart
Regeneración capilar: tratar la alopecia antes de llegar a la cirugía
Sin embargo, la medicina capilar no se limita al trasplante. En fases iniciales o moderadas de alopecia, los tratamientos de regeneración capilar permiten frenar la caída y mejorar la densidad sin necesidad de recurrir directamente a la cirugía.
Entre estas opciones se incluyen tratamientos farmacológicos, mesoterapia capilar, plasma rico en plaquetas (PRP), exosomas autólogos y otras terapias regenerativas que estimulan el folículo y mejoran la calidad del cabello.
“Cuando se actúa a tiempo, muchos pacientes consiguen mejorar el aspecto del cabello y retrasar o incluso evitar un trasplante”, explica la especialista. Eso sí, los resultados requieren constancia y seguimiento médico, ya que la regeneración capilar es un proceso progresivo.
El diagnóstico capilar, la clave para elegir el tratamiento adecuado
No todas las alopecias son iguales ni evolucionan de la misma forma. Por eso, el diagnóstico capilar es el primer paso imprescindible antes de decidir cualquier tratamiento. En IMR, este proceso se apoya en la tricoscopia digital avanzada, una herramienta no invasiva que permite analizar el estado del folículo, la densidad, el grosor del cabello y su evolución en el tiempo.
Algunas plataformas incorporan además inteligencia artificial, lo que facilita una valoración rápida y precisa en una sola consulta y permite personalizar el tratamiento desde el inicio.
Que estas técnicas de trasplante sin rasurado y los tratamientos de regeneración capilar estén disponibles en Valencia permite acercar la medicina capilar más avanzada a los pacientes, sin necesidad de desplazarse a otras ciudades o al extranjero. “La medicina capilar está evolucionando hacia soluciones cada vez más personalizadas, mínimamente invasivas y compatibles con el día a día de las personas, donde la salud, la estética y la calidad de vida van de la mano”, concluye la doctora Romera.
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