El res­tau­ran­te Madre dupli­ca su tama­ño, amplía su terra­za y suma una nue­va zona de bai­le.

 

Lo que has­ta aho­ra era un res­tau­ran­te de 78 m², cer­cano y conec­ta­do con la vida del barrio, amplía su super­fi­cie y suma un nue­vo espa­cio: Madre Club, con 141 m² pen­sa­dos para dar cabi­da a todo lo que ya esta­ba suce­dien­do y nece­si­ta­ba más lugar para desa­rro­llar­se. Sobre­me­sas que se alar­gan, músi­ca que sale por las ven­ta­nas, bai­le espon­tá­neo y encuen­tros que con­ti­núan sin mirar el reloj. El res­tau­ran­te, ya cono­ci­do en el barrio por su carác­ter latino y su mez­cla natu­ral de gas­tro­no­mía medi­te­rrá­nea, músi­ca y sobre­me­sa, extien­de aho­ra sus lími­tes físi­cos, con­vir­tién­do­se en un lugar don­de comer, brin­dar y bai­lar for­man par­te de una mis­ma expe­rien­cia.

El nue­vo espa­cio no solo amplía la zona de bai­le, tam­bién amplía la expe­rien­cia de la coc­te­le­ría. Aquí cada bebi­da está pen­sa­da como par­te de la sobre­me­sa, del encuen­tro o del bai­le que sur­ge espon­tá­neo. Cóc­te­les clá­si­cos rein­ter­pre­ta­dos y crea­cio­nes de autor acom­pa­ñan el paso del día a la noche, invi­tan­do a brin­dar, a con­ver­sar y a pro­lon­gar la estan­cia.

El inte­rio­ris­mo del pro­yec­to vuel­ve a estar en manos de Palo­ma Bau, res­pon­sa­ble tam­bién del ini­cio de Madre. Su tra­ba­jo man­tie­ne la esen­cia domés­ti­ca y cer­ca­na del espa­cio ori­gi­nal y la desa­rro­lla hacia una casa más amplia, fle­xi­ble y diná­mi­ca, capaz de trans­for­mar­se a lo lar­go del día sin per­der iden­ti­dad.

La coci­na como pun­to de par­ti­da

La gas­tro­no­mía sigue sien­do uno de los ejes de Madre, y en esta nue­va eta­pa gana aún más pre­sen­cia. La coci­na se arti­cu­la en torno a la bra­sa y al horno Jos­per, apos­tan­do por una for­ma de coci­nar direc­ta, hones­ta y reco­no­ci­ble, don­de el fue­go apor­ta carác­ter y pro­fun­di­dad a los pla­tos.

Una coci­na pen­sa­da para com­par­tir, para acom­pa­ñar sobre­me­sas lar­gas y para sos­te­ner el rit­mo del espa­cio a lo lar­go del día. Aquí la bra­sa es pro­ta­go­nis­ta en la car­ta: sabo­res inten­sos, pro­duc­to bien tra­ta­do y pla­tos que fun­cio­nan igual de bien al medio­día que cuan­do la tar­de empie­za a trans­for­mar­se en noche.

La pro­pues­ta com­bi­na raí­ces medi­te­rrá­neas con influen­cias lati­nas, cari­be­ñas y atlán­ti­cas a tra­vés de cítri­cos, ado­bos, mojos y espe­cias. En la mesa con­vi­ven pla­tos como el tira­di­to de cor­vi­na esti­lo Nik­kei, la ensa­la­da de gam­bas ace­vi­cha­das con leche de tigre, la burra­ta con pes­to ver­de, las Bra­vo­nas con sal­sa kim­chi case­ra o el brio­che de pulled pork bar­ba­coa. La bra­sa toma pro­ta­go­nis­mo en pro­pues­tas como la plu­ma ibé­ri­ca con mojo rojo, la lubi­na con mayo­ne­sa de lima y cilan­tro, el pollo crio­llo ado­ba­do o La Madre de las Cos­ti­llas, uno de los pla­tos que mejor repre­sen­tan el carác­ter del pro­yec­to.

Un nue­vo impul­so des­de la expe­rien­cia

La amplia­ción de Madre coin­ci­de con un cam­bio en la pro­pie­dad del pro­yec­to, que pasa a estar ges­tio­na­do por Groo­ve­li­ves Team, equi­po con una tra­yec­to­ria con­so­li­da­da en espa­cios don­de gas­tro­no­mía, músi­ca y ocio con­vi­ven de for­ma orgá­ni­ca.

Como reser­var

Con esta amplia­ción, Madre abre reser­vas para even­tos y gru­pos, amplian­do las posi­bi­li­da­des del espa­cio para cele­bra­cio­nes y encuen­tros a medi­da.

Even­tos y gru­pos: eventos@lawebdemadre.es

Reser­vas res­tau­ran­te: lawebdemadre.es

Para tomar algo no es nece­sa­rio reser­var.

Madre Caban­yal

C/ Euge­nia Viñes, 227 · Valen­cia

@madre.cabanyal

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