La exposición organizada por la Diputación de Valencia bajo el nombre de “festa del 9 d’Octubre” es un retrato de la sociedad valenciana en sus cerca de 800 años de historia. La conmemoración de la entrada de Jaime I en la ciudad se instituyó como fiesta un siglo después y, desde entonces, se ha celebrado la efeméride con regularidad, al principio con especial relevancia en los centenarios y desde mediados del Siglo XIX con un carácter más reivindicativo, sin renunciar al componente festivo.
Primeras procesiones, con los “Ballesters” como protagonistas
Las primeras procesiones transcurrían desde la Catedral hasta la Iglesia de Sant Jordi, sede de los “Ballesters del Centenar de la Ploma”, y estaban presididas por la Senyera Real y la reliquia de Sant Jordi. Los “Ballesters” eran 100 personas de distintos estratos sociales, entre las que había nobles, comerciantes y clases medias y bajas, que custodiaban la seña de identidad de las valencianas y valencianos.

La guerra de Sucesión escondió la Senyera
En el arranque del siglo XVIII, la Guerra de Sucesión escondió la Senyera y la sustituyó por la bandera de las proclamaciones, que ensalzaba el escudo borbónico sobre un inmaculado fondo blanco. Años después, en el V centenario del 9 d’Octubre, la Mezquita Mayor se consagró como Catedral, origen del tradicional Tedeum que acompaña los actos eclesiásticos del Día de la Comunitat.
Con la Renaixença la burguersía busca sus raíces
Con la llegada de la “Renaixença”, la fiesta empezó a tomar otro carácter con la burguesía buscando sus raíces nacionales, la lengua propia, las costumbres. Las celebraciones adoptaron un tono más reivindicativo, germen de lo que es hoy, y se levantó la icónica estatua del rey Jaime I en el Parterre, lugar de encuentro de la sociedad civil valenciana todavía en la actualidad con motivo de su día grande.

Siglo XX, fiesta como reflejo de la evolución social
En pleno siglo XX, la fiesta siguió siendo reflejo de la evolución social, primero con la reivindicación del Estatuto de Autonomía durante la República y más tarde con la imaginaria falangista tras la victoria franquista en la Guerra Civil. Una imaginaria que se fue suavizando en las décadas de tránsito hacia la democracia, dando cabida en los actos festivos a sectores no afines al Régimen.
La transición democrática y la fiesta del 9 d’Octubre
Y así llegamos a las urnas y a un nuevo tiempo en el que todas las fuerzas políticas volvían a ser visibles en los actos públicos y por supuesto en la fiesta. Brotó entonces la batalla de los símbolos, la tensión policial en la procesión cívica y la eclosión definitiva del anhelo del Estatut, hasta que los años 90 trajeron de nuevo la tranquilidad y dieron protagonismo a la pirotecnia, la música y la cultura en la fiesta de todas y todos los valencianos.

Con esta exposición, los fragmentos fotográficos de ocho siglos de historia del pueblo valenciano quedan a disposición de la ciudadanía, con entrada gratuita en la sede central de la Diputación en Plaza Manises, a partir de este fin de semana en horario de 10 a 14 y de 17 a 20 horas. Se podrá visitar los fines de semana de octubre y noviembre.
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