El Programa Mundial de Alimentos de la ONU recibe el Premio Nobel de la Paz

«Sin paz, no podemos lograr nuestro objetivo global de hambre cero; y mientras haya hambre, nunca tendremos un mundo pacífico», indican desde el Programa Mundial de Alimentos, la organización humanitaria más grande del mundo, cuyo trabajo se ha multiplicado por la pandemia del Covid-19.

Una mujer en la Republica Dominicana recibe ayuda alimentaria en medio de la pandemia del COVID-19. Foto: PMA Karolyn Ureña

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de la ONU ha recibido el Premio Nobel de la Paz en un año donde la pandemia mundial originada por el Covid19 ha disparado la necesidad de ayuda humanitaria en todo el mundo, empezando por algo tan básico y fundamental, pero no asegurado para millones de personas en todo el mundo, como es la alimentación básica.

«Hasta el día en que tengamos una vacuna médica, la comida es la mejor vacuna contra el caos».

En sus palabras de reconocimiento al trabajo de la agencia de la ONU, el Comité del Premio Nobel destacó su papel en el impulso de la resiliencia y la sostenibilidad entre las comunidades ayudándolas a alimentarse.

La crisis de la COVID-19 crisis también se ha sumado al problema de la escasez alimentaria, con unos datos que pueden llegar a dejarnos probablemente un total de 265 millones de personas muertas al año a causa del hambre.

El PMA distribuye canastas con comida entre las poblaciones vulnerables en Colombia. Foto: PMA Mathias Roed.

En países como Yemen, la República Democrática del Congo, Nigeria, Sudán del Sur y Burkina Faso, la combinación del conflicto violento y la pandemia ha llevado a un aumento dramático en el número de personas que viven al borde de la inanición. Frente a la pandemia, el Programa Mundial de Alimentos ha demostrado una capacidad impresionante para intensificar sus esfuerzos. Como ha dicho la propia organización, «hasta el día en que tengamos una vacuna médica, la comida es la mejor vacuna contra el caos».

Un representante del Programa Mundial de Alimentos en Bolivia habla con una mujer indígena Uru-Murato sobre el COVID-19 y la buena nutrición. Foto: PMA Morelia Eróstegui.

La organización humanitaria más grande del mundo

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) es la organización humanitaria más grande del mundo que se centra en la asistencia alimentaria contra el hambre. El año pasado, ayudó a 97 millones de personas en 88 países que son víctimas de la escasez aguda de alimentos y el hambre. Sus esfuerzos se centran en la asistencia de emergencia, el auxilio y la rehabilitación, la ayuda al desarrollo y las operaciones especiales. Dos tercios de su trabajo se realizan en países afectados por conflictos donde las personas tienen tres veces más probabilidades de desnutrición que las que viven en países sin conflictos.

«El Programa Mundial de Alimentos es el primer interviniente mundial al frente de la escasez alimentaria.”

António Guterres. Secretario General de la ONU.

El Comité Noruego del Premio Nobel también enfatizó que brindar asistencia en el suministro alimentario no solo previene el hambre, sino que también puede ayudar a mejorar las perspectivas de estabilidad y paz. El mundo corre el peligro de sufrir una crisis de hambre de proporciones inconcebibles si el Programa Mundial de Alimentos y otras organizaciones de asistencia alimentaria no reciben el apoyo financiero que han solicitado.

Un premio compartido con gobiernos, organizaciones, socios, trabajadores…

En Colombia se entregan raciones para llevar para los niños que se han quedado sin comedor escolar por el coronavirus. PMA: Miller Choles

Igualmente, tal cual ha señalado el propio PMA, este no es solo su premio. La agencia trabaja en estrecha colaboración con el gobierno, organizaciones y socios del sector privado que comparten la pasión por ayudar a los más vulnerables. Todos ellos colaboran con esta agencia operativa de la ONU que cuenta con un trabajo diario de su personal impulsado por sus valores fundamentales de integridad, humanidad e inclusión.

«Sin paz, no podemos lograr nuestro objetivo global de hambre cero; y mientras haya hambre, nunca tendremos un mundo pacífico».

Donde hay conflicto, hay hambre. Y donde hay hambre, a menudo hay conflicto. «Este es un recordatorio de que la seguridad alimentaria, la paz y la estabilidad van de la mano. Sin paz, no podemos lograr nuestro objetivo global de hambre cero; y mientras haya hambre, nunca tendremos un mundo pacífico», indican desde el Programa Mundial de Alimentos de la ONU.

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