La vida iba en Serie… por Rafa Marí

14 de octubre de 2020.

Una de las series del año. Emily en París (Netflix, estadounidense, estrenada el pasado 2 de octubre y creada por Darren Star) es sexy, amena y con unos brillantes y mordaces diálogos. Empecé a verla el pasado fin de semana con cierta desconfianza y me enganchó de tal manera que me bebí de tirón sus diez primeros –y de momento únicos– capítulos de alrededor de 25 minutos cada uno. No necesité trasnochar. Había cenado pronto –a las siete y media, horario racional y europeo–, puse la tele a las ocho y durante los siguientes 250 minutos –poco más de cuatro horas– quedé atrapado en las vivencias de Emily, intrépida americana en París, personaje con algo de Alicia a través del espejo, interpretado de manera inspirada por Lily Collins, hija del famoso cantante y baterista Phil Collins (según cuenta el cotilleo de Wikipedia, parece que las relaciones padre-hija no son buenas).

En algunas secuencias Lily aparece vestida con la pretensión de ser una nueva Audrey Hepburn, pero de momento eso es demasiado pedir: Audrey fue una estrella no por arte de magia, sino porque protagonizó películas de William Wyler, Billy Wilder, George Cukor, Fred Zinnemann, Stanley Donen, King Vidor, Blake Edwards, Richard Quine… Por cierto, un misterio que no he logrado descifrar pese a intentarlo en muchas ocasiones, incluso buscando la opinión de varios analistas cinematográficos: ¿por qué razón, quizá psicoanalítica, Hollywood se empeñó en emparejar a Audrey Hepburn una y otra vez con actores veinte, veinticinco y hasta treinta años mayores que ella? La lista es numerosa: Gary Cooper, Humphrey Bogart, Cary Grant, Fred Astaire, Henry Fonda, Rex Harrison

Emily en París tiene otros tres grandes personajes, además de la imbatible Emily: Philippine Leroy-Beaulieu (hija de Philippe Leroy, el protagonista de La evasión, de Jacques Becker, y de Llanto por un bandido, de Carlos Saura), en el papel de arisca directora de una empresa francesa de marketing –una Reina de Corazones o monarca con muy mal genio–, y especialmente, el divertido Jean-Christophe Bouvet como el diseñador Pierre Cadault, especie de trasunto y mezcla insólita y seductora entre John Galliano y Jean-Paul Gaultier, con unos toques de nuestros muy queridos Francis Montesinos y Juan Andrés Mompó.

El tercer gran personaje de la serie es París. Arrebatadora, como siempre. Puede que un poco más que otras veces. Sí, en plan tarjeta postal. Es cierto. Pero ¿acaso las tarjetas postales no son a menudo francamente tentadoras?

DIARIO UN CINÉFILO

«Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”
Jaime Gil de Biedma

DIARIO DE UN CINÉFILO Es una sección dedicada al mundo de las Series de TV, a todos sus aspectos cinéfilos pero también a sus derivaciones sociológicas y relativas a la vida cotidiana de las personas. La construcción de roles, las relaciones familiares, la actualidad, la comedia y el drama, la épica histórica, dragones y mazmorras… Todo cabe en el mundo de las series, y cualquier perspectiva del mundo puede ser vista desde la óptica de un cinéfilo, de un seriófilo inteligente y perspicaz. La sección está personalizada en Rafa Marí, uno de los últimos grandes cinéfilos españoles. La periodicidad es aleatoria, y la longitud de cada entrada, también. Puede ser tanto muy corta: un aforismo, como un extenso miniensayo, o entrevista, o diálogo interior.

Pese a ser un periodista tardío, Rafa Marí (Valencia, 1945) ha tenido tiempo para trabajar en muchos medios de comunicación: Cartelera Turia, Cal Dir, Valencia Semanal, cartelera Qué y Donde, Noticias al día, Papers de la Conselleria de Cultura, Levante-EMV, El Hype… Siempre en las páginas de cultura. En 1984 fichó por Las Provincias, diario donde actualmente es columnista y crítico de arte.

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