La vida iba en Serie… por Rafa Marí

27 de marzo de 2021.

Carmen Sevilla en Rey de reyes.

Décadas atrás, cuando llegaban los días de la Semana Santa, las salas cinematográficas que mantenían en esas fechas su programación, no todas lo hacían, recurrían año tras año a películas religiosas –casi siempre las mismas– de milagros, estampitas o la vida y pasión de Jesús (El JudasIgnacio F. Iquino, 1952; La túnica sagradaHenry Koster, 1953; El beso de JudasRafael Gil, 1954, o las notables Los diez mandamientosCecil B. de Mille, 1956, y Rey de ReyesNicholas Ray, 1961). Ahora se tiene una visión más amplia de lo que entendemos por cine espiritual y trascendente. He realizado una pequeña encuesta entre algunas de mis mejores amistades, pidiéndoles que elijan cinco películas nobles sobre los misterios de la existencia humana. Les dejé claro que no era necesario argumentar sus decisiones. Eso entraba en el gusto o tiempo disponible de cada cual. Tan solo les pedía, ¡por favor!, no recurrir a ninguno de los títulos de tiempos remotos. Dejemos descansar a las películas de antes (así las llamo yo).

Este es el resultado.

Anne Baxter con Yul Brinner en Los diez mandamientos.

Javier Baixauli, ingeniero agrónomo, vive en Alicante. Por orden cronológico: Yo confieso (Alfred Hitchcock, 1953); Ordet (Carl T. Dreyer, 1955); Los diez mandamientos (Cecil B. de Mille, 1956); Historia de una monja (Fred Zinnemann, 1959); Siete mujeres (John Ford, 1966). Ya sé que el coordinador-coronel-comisario de esta encuesta me ha pedido que no recurra a las películas «de antes». Le he desobedecido en el caso de Los diez mandamientos, y lo he hecho con placer, porque no puedo renunciar a una película en la que salen dos de mis malas favoritas (Anne Baxter y Judith Anderson) y que nos ofrece, además, una genial línea de diálogo entre Anne Baxter (Nefertari) y Cedric Hardwicke (Faraón Seti I). El Faraón dice que se siente morir. Nefertari, muy desenvuelta y neoyorquina, le responde: “¡Tú que te vas a morir, viejo cocodrilo!”.

Enrique Belloch, cineasta y director teatral. Desde España a Hollywood, por orden cronológico: Marcelino, pan y vino (Ladislao Vajda, 1955); Plácido (Luis García Berlanga, 1961); Jesucristo Superstar (Norman Jewinson, 1973); La Misión (Roland Joffé, 1986) y La pasión de Cristo (Mel Gibson, 2004). Salud para todos.

Juan Benlloch, conserje del Colegio del Patriarca. Por orden cronológico: Las llaves del reino (John Stahl, 1944); Franscico, juglar de Dios (Roberto Rossellini, 1950); OrdetEl hombre que no quería ser santo (Edward Dymtryk, 1962); Un hombre para la eternidad (Fred Zinnemann, 1966). También me gustaron mucho Las campanas de Santa María (Leo McCarey, 1945); Las sandalias del pescador (Michael Anderson, 1968) y La misión. En realidad, Benlloch nos ha matizado: «Me gustaría –recalca– haber puesto en mi lista Ben-Hur, que es mi película favorita, pero no lo hice para no molestar a Rafael Marí, coordinador-comisario de la encuesta».

Escena de Beau Travail.

Dani Gascó, propietario-director de la videoteca de culto Stromboli, en la calle Centelles de Valencia. Por orden de preferencia: 1ª Fuses (Carolee Schneemann, 1965). En un gesto abiertamente pornográfico, la artista sublima su cuerpo. Celuloide marchito, violentado o expuesto al ácido, mecido por el rumor del mar como última huella de un amor perdido. 2ª Zerkalo (El espejoAndrei Tarkovski, 1975). Su protagonista no comparece en imagen. ¿Pudor? Seguramente, de niño sueña que sus padres están desnudos. ¿Arrepentimiento? Por supuesto, cuando el artista reconoce sus errores y todo el dolor infligido. 3ª Beau Travail (Claire Dennis, 1999). Adapta libremente el Billy Budd de Herman Melville. Perfección física vapuleada y sometida por la fuerza militar. Escasez de diálogos, ahogada por la barbarie masculina, que encuentra su vía de escape en la danza. 4ª Nuit et Jour (Chantal Akerman, 1991). Arrullada por una espiral de amor, Julie se define por una relación insostenible y ardiente con dos hombres. Hasta que se libera y recupera su yo. Y 5ª, He Who Gets Slapped (El que recibe el bofetónVictor Sjöström, 1924). Públicamente traicionado y burlado, un científico acepta la infamia y se hace payaso. El primer largometraje de la Metro se erige sobre el absurdo de este mundo, desembocando en la presencia imponente (¿inaugural?) de un león.

Mayesa Mira, artista visual. Vive, pinta y esculpe en Vilafamés. 1ª Me apasionó La canción de Bernardette. 2ª La Pasión de Cristo, de Mel Gibson, es la película que más me ha impactado a lo largo de los años a nivel místico. 3ª Igualmente recuerdo a la gran Concha Velasco como una muy creíble Santa Teresa de Jesús. 4ª Sumaría la Juana de Arco (Victor Fleming, 1948), con una maravillosa Ingrid Bergman. 5ª Y claro, Charlton Heston como Ben-Hur (William Wyler, 1959).

Cristina Monfort, del cuerpo superior de técnicos de la Administración General. Por orden de preferencia: 1ª El cielo sobre Berlín (Wim Wenders), bella historia de un ser sobrenatural, enamorado de una humana, que por amor salta al vacío; si eso no tiene que ver con la resurrección de la carne, yo me rindo. 2ª El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2001), en parte porque yo siempre he creído ser Chihiro; pero Haku no aparece y me voy marchitando, en esta película hay tanta espiritualidad que el propio Jesucristo se hubiera dado por vencido y hubiera entregado su alma sin dudar. 3ª Ida (Pawel Pawlikowski, 2013). Por el camino de esa joven novicia, entre lo carnal y lo espiritual, para regresar a este último estado habiendo probado todo, es valiente salir de la zona de confort sin red. Es una historia de identidad muy potente. 4ª La misión, a pesar de que detesto a Jeremy Irons desde Retorno a Brideshead, porque no hay una película que confronte el tema de la religión de esa forma tan divergente y bipolar. Y 5ª, El Evangelio según San Mateo (Pier Paolo Pasolini, 1964). O tal vez La vida de Brian (Terry Jones, 1979), porque hay que saber reírse de todo… Ah, y también Jesucristo Superstar

Exodus: dioses y reyes, de Ridley Scott.

Mar Monsoriu, periodista experta en tecnología y redes sociales. Por orden cronológico: Hermano sol, hermana Luna (Franco Zeffirelli, 1972); El príncipe de Egipto (Simón Wells, Brenda Chapman y Steve Hickner, 1998); Noé (Darren Aronofsky, 2014); Exodus: Dioses y Reyes (Ridley Scott, mi director favorito, 2014); Los dos papas (Fernando Meirelles,2019). Estuve a punto de elegir Gandhi (Richard Attenborough, 1982).

Javier Pitarch, médico. Por orden cronológico: Yo confieso, sobre el secreto de confesión; Ordet, sobre la fe y la resurrección; El manantial de la doncella, del gran Ingmar Bergman, 1960; Nazarín (Luis Buñuel, 1959), y la española Akelarre (Pablo Agüero, 2020). Pondría muchas más. De Buñuel, de Dreyer, de Fellini

Escena de El increíble hombre menguante.

Juan Carlos Vizcaíno, historiador y crítico de cine (Dirigido por…)Por orden de preferenciaStrange cargo (Frank Borzage, 1940); La canción de Bernadette (Henry King, 1943); Las campanas de Santa MaríaStars in My Crown (Jacques Tourneur, 1957); El increíble hombre menguante (Jack Arnold, 1957).

Rafa Marí, periodista-comisario. Por orden cronológico: La canción de BernadetteOrdetEl increíble hombre menguanteEl hombre que no quería ser santo 2001, una odisea del espacio (Stanley Kubrick, 1968). Es curioso: las cinco películas que he elegido tienen elementos del cine fantástico.

 La película más citada de la encuesta es Ordet, con 4 votos.

DIARIO UN CINÉFILO

«Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”
Jaime Gil de Biedma

DIARIO DE UN CINÉFILO Es una sección dedicada al mundo de las Series de TV, a todos sus aspectos cinéfilos pero también a sus derivaciones sociológicas y relativas a la vida cotidiana de las personas. La construcción de roles, las relaciones familiares, la actualidad, la comedia y el drama, la épica histórica, dragones y mazmorras… Todo cabe en el mundo de las series, y cualquier perspectiva del mundo puede ser vista desde la óptica de un cinéfilo, de un seriófilo inteligente y perspicaz. La sección está personalizada en Rafa Marí, uno de los últimos grandes cinéfilos españoles. La periodicidad es aleatoria, y la longitud de cada entrada, también. Puede ser tanto muy corta: un aforismo, como un extenso miniensayo, o entrevista, o diálogo interior.

Pese a ser un periodista tardío, Rafa Marí (Valencia, 1945) ha tenido tiempo para trabajar en muchos medios de comunicación: Cartelera Turia, Cal Dir, Valencia Semanal, cartelera Qué y Donde, Noticias al día, Papers de la Conselleria de Cultura, Levante-EMV, El Hype… Siempre en las páginas de cultura. En 1984 fichó por Las Provincias, diario donde actualmente es columnista y crítico de arte.

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