Pun­se­tes, Mala Ges­tión, Par­quesvr y San­gui­jue­las del Gua­dia­na des­ta­can en una jor­na­da úni­ca de con­cier­tos en la Mari­na de Valèn­cia.

 

Ima­gen supe­rior: San­gui­jue­las del Gua­dia­na

Arran­có la jor­na­da de sába­do de Love To Rock con la mira­da pues­ta en el cie­lo sobre la Mari­na de Valèn­cia. La tar­de pre­via, debi­do a la aler­ta naran­ja, que­dó des­ac­ti­va­da a minu­tos de dar comien­zo el fes­ti­val. A modo de peque­ña com­pen­sa­ción para los afec­ta­dos, la orga­ni­za­ción reco­lo­có a uno de los cabe­zas de car­tel, Lori Meyers, como pri­me­ra actua­ción de la jor­na­da de sába­do. Los gra­na­di­nos lo anun­cia­ron en sus redes la vís­pe­ra, cuan­do todos los gatos son par­dos, así que quien esto escri­be, poco dado al scroll infi­ni­to, se ente­ró de su actua­ción en el momen­to mis­mo de cru­zar el arco de entra­da al recin­to.

Un momen­to de la actua­ción de Lori Meyers.

Bajo un sol impe­ni­ten­te, en cli­má­ti­co con­tras­te con el gris tris­tón que pre­si­dió el vier­nes, Lori Meyers tar­dó poco en coger­le el pun­to a su actua­ción ante un públi­co entre­ga­do de ante­mano, dis­pues­to a otor­gar las dos ore­jas y el rabo a poco que los gra­na­di­nos le pusie­ran un poqui­to de ganas, ya que arte les sobra. Lori Meyers, perros vie­jos en la esce­na fes­ti­va­le­ra, no se vie­ron obli­ga­dos a derro­char exce­si­vas ener­gías. Les bas­tó con des­gra­nar, uno a uno, el exten­sí­si­mo lis­ta­do de hits que jalo­nan una tra­yec­to­ria bri­llan­te. Los de Gra­na­da apro­ve­cha­ron la cita para pre­sen­tar algu­nos de los temas que for­ma­rán par­te de su nue­vo dis­co.

Ariad­na Pania­gua, al fren­te de Pun­se­tes.

Del esce­na­rio prin­ci­pal a la Pér­go­la, don­de los Pun­se­tes repe­tían actua­ción (y van ya unas cuan­tas), tam­bién con can­cio­nes nue­vas bajo el bra­zo, como «El año del caba­llo», inclui­da en el dis­co que verá la luz el pró­xi­mo 13 de noviem­bre, con el títu­lo de «Un río de angus­tia des­bo­ca­da». Tras supe­rar algu­nos pro­ble­mas de soni­do en los minu­tos ini­cia­les, Ariad­na Pania­gua, con un exce­so de ener­gía sobre las tablas simi­lar a David Byr­ne, reci­tó un rosa­rio de can­cio­nes que retra­tan con per­ver­sa iro­nía des­de los micro­cos­mos de las rela­cio­nes de pare­ja y de amis­tad a una pano­rá­mi­ca social más amplia. Des­crip­cio­nes de una reali­dad tras­la­da­das a letras direc­tas y mor­da­ces, cons­tre­ñi­das en estri­bi­llos que defi­nen el esta­do de la nación. Y es que a la hora de tra­tar de com­pren­der a esta Espa­ñi­ta, nos haría más bien dejar de lado ter­tu­lias polí­ti­cas y sesu­dos libros de socio­lo­gía y escu­char más a Pun­se­tes. Limi­ta­dos por el tiem­po de actua­ción, los madri­le­ños se deja­ron en el tin­te­ro him­nos como «Alfé­rez pro­vi­sio­nal» u «Opi­nión de mier­da» aun­que muy pron­to ten­dre­mos otra opor­tu­ni­dad de escu­char­los en Valen­cia.

Javi Ferra­ra, al fren­te de Par­quesvr.

Cogie­ron el tes­ti­go en la Pér­go­la otros finos ana­lis­tas de la reali­dad social. Tras pasar la noche ante­rior por Ali­can­te, los Futu­re Islands de Lega­nés, Par­quesvr, asal­ta­ron la Pér­go­la de la Mari­na dis­pues­tos a demos­trar de nue­vo el por­qué son de los gru­pos con uno de los direc­tos más bes­tia­les y valo­ra­dos. Enca­be­za­dos por Javi Ferra­ra al micró­fono, Par­quesvr se mue­ve en una insó­li­ta ola musi­cal que tran­si­ta des­de el rock al post-punk, pasan­do por el hip-hop e inclu­so los rit­mos lati­nos. Una mez­co­lan­za que fun­cio­na como un tiro gra­cias a unas letras impreg­na­das de un humor cáus­ti­co que no camu­fla ‑tam­po­co tie­nen la inte­n­­ción- una crí­ti­ca social que no deja títe­re con cabe­za. Suer­te hemos teni­do que tan­to Pun­se­tes como Par­qusvr se tomen con cier­ta iro­nía y leve­dad su carre­ra musi­cal ya que de lo con­tra­rio la esce­na espa­ño­la sufri­ría una nue­va turra en for­ma de can­tau­to­res folk.

En el esce­na­rio prin­ci­pal, con dos tra­ba­jos de lar­ga dura­ción has­ta el momen­to, los valen­cia­nos Mala Ges­tión fue­ron pro­fe­tas en su tie­rra. Es cues­tión de tiem­po que se con­vier­tan en algo gran­de por­que les sobran ganas, acti­tud dis­pli­cen­te sobre el esce­na­rio, enten­di­mien­to con un públi­co que conec­ta al cien por cien con sus letras y, sobre todo, un puña­do de can­cio­nes que fun­cio­nan a la per­fec­ción en direc­to, en par­ti­cu­lar, «Dié­sel», «Metro­vio­len­cia» o ese caño­na­zo sóni­co que es «Noches de casino». Hay que decir que pese a lo ocu­rri­do duran­te la maña­na en el Palau de les Arts, nin­gún gru­po en la jor­na­da del sába­do hizo gran­des sofla­mas sobre el pro­ble­ma de la vivien­da. Sabe­do­res, tal vez, de que en caso de cons­ti­tuir­se un Sin­di­ca­to de Ren­tis­tas, bue­na par­te de los asis­ten­tes for­ma­rían par­te.

San­gui­jue­las del Gua­dia­na

Con la caí­da de la noche y ame­na­zan­tes nuba­rro­nes sobre la Mari­na, se pre­sen­ta­ron en el esce­na­rio prin­ci­pal una de las sen­sa­cio­nes del año, San­gui­jue­las del Gua­dia­na. Los cha­va­les de Casas de Don Pedro (Bada­joz) arran­ca­ron su actua­ción con «100 ama­po­las», uno de los temas que les han colo­ca­do en el radar del gran públi­co en poco más de un año, tras foguear­se en los esce­na­rios de las ver­be­nas de verano de su pro­vin­cia. Los extre­me­ños son un com­bo con un direc­to bru­tal ‑no les hace nin­gu­na fal­ta una tra­se­ra que pare­ce saca­da del con­cur­so de play­backs de JCF‑, que se lo pasan en gran­de en el esce­na­rio y que derro­chan buen rollo y ener­gía juve­nil. Son una con­den­sa­ción actua­li­za­da de Tria­na + Esto­pa + Los Ama­ya + El Últi­mo de la fila + No me pises que lle­vo chan­clas. Si los mal­di­tos egos y el peso de la indus­tria no los estro­pea, serán uno de los gran­des gru­pos duran­te muchos años.

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