La propuesta gastronómica despliega una selección de tapas, molletes y platillos donde conviven algunos de los grandes clásicos de Timoteo.
Apenas dos años han bastado para que los socios de Timoteo conquisten el barrio de Arrancapins, y ahora inauguran Teodora, un nuevo restaurante de cocina desenfadada, que se propone conquistar la icónica zona del Canyamelar. Con este proyecto, Fernando Rico, David Sánchez, Pablo Coperias y Chimo Rodrigo pretenden reivindicar esos bares a los que siempre volvemos y las recetas que sobreviven al paso del tiempo, incluyendo las más marineras, pero con su propia mirada y su actualización al presente. En definitiva, poner en valor lo mejor de cada casa.
La apertura supone también un nuevo desafío. Después de consolidar Timoteo como un bar muy querido por la gente de su barrio, el equipo desembarca en un territorio con una identidad muy marcada, en efervescencia y con público muy diverso. “Somos conscientes de que El Canyamelar es muy diferente a Arrancapins, pero la acogida está siendo muy buena. Desde el primer día hemos notado que la gente ha recibido con cariño a Teodora”, explica Fernando Rico, uno de los socios. “No queríamos crecer por crecer, sino hacerlo de forma sostenible y coherente. Creemos que este barrio tiene mucho que ofrecer y nos va a permitir aprender y explorar otros territorios”, añade Chimo Rodrigo.
¿Pero qué podemos esperar del restaurante? La carta de Teodora mantiene algunos de los platos que han convertido a su hermano mayor en un restaurante exitoso, pero al mismo tiempo, desarrolla una personalidad propia. Permanecen elaboraciones tan queridas como la ensaladilla con picadillo de encurtidos, la croqueta de jamón y cecina o las patatas bravas, reconocidas durante dos años consecutivos en el Bravas Fest como las mejores de València. A partir de ahí, gana peso la cocina valenciana y se incorporan guiños al barrio que la acoge, como la titaina con huevo frito y dados de atún. Sin olvidar el producto de mar, como el pulpo sobre sobrasada de boniato, el bacalao con tártara o el tiradito de atún con crema de cilantro y chile.
“Teodora comparte parte del legado gastronómico de Timoteo, pero construye un relato propio”, comenta David Sánchez. “Queríamos una carta que pudiera disfrutar cualquiera. Que el vecino del barrio se sintiera cómodo, pero también quien viene de fuera en busca de una buena cocina valenciana”, añade Pablo Coperias. Por esto, y debido al amplio horario del restaurante ‑desde las 09.30 hasta las 00 horas-. También destaca una selección de molletes que van desde la carrillera con yema a baja temperatura, hasta el solomillo con foie, la tinga de pollo o el clásico Almussafes. Adaptados también al formato de bocatas, pues el restaurante cuenta con una carta específica de esmorzaret, que se puede pedir como menú entre semana —bocadillo, bebida y café por 10 euros—.

Tiradito de atún con crema de cilantro y chile
Un restaurante con identidad propia
En definitiva, más allá de la comida y la cena, la cocina de Teodora permanece abierta hasta el cierre para adaptarse al ritmo del barrio, pero también del público turista y de aquellos locales que peregrinan hasta El Canyamelar desde otros puntos de la ciudad. Sus creadores son conscientes de que el barrio vive uno de los momentos de mayor transformación de su historia reciente, y se ha consolidado como uno de los grandes polos de atracción gastronómica en València. Por ello, el objetivo de este restaurante es construir una identidad propia, al tiempo que se deja empapar por la de la zona.
El interiorismo, firmado por Borand Studio, parte de la misma idea que la carta: recuperar la esencia de los bares de siempre sin renunciar a un lenguaje actual. “Nos imaginábamos Teodora como una abuela moderna”, explica el estudio, desde donde añaden: “Tiene tradición, historia y ese punto familiar que todos reconocemos, pero al mismo tiempo es alegre, activa y contemporánea”. La barra se convierte en el eje del restaurante, mientras que los materiales, la cerámica y los azulejos pintados a mano reivindican el valor de lo artesanal. Algunas de esas piezas incorporan frases populares que pasan casi desapercibidas a primera vista, invitando al comensal a descubrir el local poco a poco.

Albóndigas en salsa con patatas paja
Teodora abrió sus puertas hace apenas dos semanas y celebró su llegada al barrio con una inauguración junto a una veintena de periodistas y creadores de contenido de la ciudad. Durante el encuentro, los asistentes, divididos en dos grupos —prensa e influencers—, fueron los encargados de elegir las dos recetas que, desde ese momento, han pasado convertirse en “las tapas de la casa”. Para ello, cada uno de los cuatro socios defendió la propuesta que, a su juicio, mejor representaba la esencia de Teodora. Las candidatas fueron el pintxo de huevo trufado, el tiradito de atún con crema de cilantro y chile, las albóndigas con salsa y patatas paja y la titaina con huevo frito y dados de atún.
Tras la degustación, los grupos votaron de forma independiente su elaboración favorita y las tapas ganadoras fueron el tiradito de atún con crema de cilantro y chile y el pintxo de huevo trufado. Desde ahora, ambas aparecen identificadas en la carta como la favorita de la prensa y la favorita de las redes sociales, un distintivo que animan al comensal a conocer las recetas más representativas de esta casa.

Pintxo de huevo trufado
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