La arqui­tec­tu­ra ya no se entien­de solo como dise­ño, sino como una res­pues­ta direc­ta a cómo vivi­mos y sen­ti­mos los espa­cios. Alex Fras­quet, al fren­te de su estu­dio en Valen­cia, defien­de una mane­ra de pro­yec­tar don­de el clien­te for­ma par­te acti­va del pro­ce­so des­de el pri­mer momen­to. Su enfo­que com­bi­na esté­ti­ca con­tem­po­rá­nea, fun­cio­na­li­dad y un con­trol exhaus­ti­vo de cada fase cons­truc­ti­va. La tec­no­lo­gía, espe­cial­men­te herra­mien­tas como el mode­la­do 3D, ha per­mi­ti­do acer­car la arqui­tec­tu­ra al usua­rio final, hacién­do­la más com­pren­si­ble y trans­pa­ren­te. Pero más allá de lo téc­ni­co, Fras­quet insis­te en la impor­tan­cia de escu­char y tra­du­cir emo­cio­nes en espa­cios habi­ta­bles. La sos­te­ni­bi­li­dad y la efi­cien­cia ener­gé­ti­ca ya no son un extra, sino una base impres­cin­di­ble en cual­quier pro­yec­to. En defi­ni­ti­va, una arqui­tec­tu­ra pen­sa­da para durar, adap­tar­se y mejo­rar la vida de quie­nes la habi­tan.

Comparte esta publicación

amadomio.jpg

Suscríbete a nuestro boletín

Reci­be toda la actua­li­dad en cul­tu­ra y ocio, de la ciu­dad de Valen­cia