El periodista Vicent Marco selecciona siete establecimientos en la ciudad de Valencia para celebrar San Valentín.

Para encender la llama — Flama
¿Tu relación necesita un poco de fuego? Las brasas de Flama encenderán la pasión en una noche inolvidable. Si el marisco es afrodisiaco, aquí encontrarás las brasas que mejor saben realzarlo. En una fecha tan especial, el cuerpo pide homenaje: caviar y ostras, un buen champagne y… Fuego, mantenlo prendido a fuego. Carnes y pescados que harán que te enamores de unas brasas que, sin duda, ayudarán a que el fuego se avive. Para esa noche han preparado un menú lleno de productazo, pensado para convertir San Valentín en una velada mágica y amorosa que no olvidarás.
Para las parejas picantes – Clementina
Martha y José Luis están enamorados: entre ellos y también de la buena cocina mexicana. Aquí podéis brindar con unos margaritas e ir deshojando esa flor para descubrir si vuestro amor es un sí o un no. Juega a compartir un chicharrón con las manos, a añadir más o menos picante a tus tacos y, por si acaso, no exageres con los deliciosos frijoles. Clementina tiene los ingredientes, el ambiente y el trato que necesitas para un San Valentín íntimo y picantón. Usar las manos, lengua picantona, taco de lubina y michelada… Un amor sin parangón.
Para los amores de verano — Kuzina
Puedes vivir tu Mamma Mia particular en una isla griega gracias a Kuzina. Porque allí el amor es meze, musaka, meze, musaka y un poquito de baklava. Entre paredes blancas, cúpulas azules y buganvillas, el amor te atrapa como el pincho al pollo del souvlaki. Viaja a las Cícladas sin salir de Valencia y descubre la historia de amor de Alkis y Lydia, una pareja tan enamorada que celebró dos bodas… y cuyo amor los trajo a abrir aquí su cocina. Su pasión por Valencia y por la gastronomía griega se contagia, así que el Día de los Enamorados brindar con ellos y una copa de Mavrodafni es una gran idea.
Per gli innamorati — Casa d’Aragona
Imagínate recreando, bajo la tenue luz de una vela, la escena de La dama y el vagabundo. Un espagueti tontorrón compartido, un vitello tonnato que quita el sentido y pizzas delicadas y suaves como el primer beso. Luego se desata la pasión, como la que demuestran Antonia y Vincenzo por la gastronomía italiana, con un buen risotto o pastas dignas de la realeza. Un local precioso, en pleno centro, que pide paseo posterior por El Carmen y beso romántico al cruzar las antiguas puertas de la ciudad. La dolce vita es un spritz, una pizza napolitana y una buena cita… romántica.
Para una primera cita — Gastromantic
La carta cambia en breve y, con ese cambio, llegan tapitas para compartir en un ambiente distendido, decorado con frescos de Paula Lloret llenos de amor por la gastronomía y guiños a las parejas. Aquí no te obligan a ningún menú “especial enamorados”, no encontrarás corazones incómodos y, absolutamente todo lo cocina Silvia en su escondido gastrobar de Juan Llorens. Una opción económica, diferente y con el encanto de esos sitios que aún no son muy conocidos fuera del barrio. Un bar auténtico y tranquilo donde comprobar, plato a plato, si tenéis gustos similares… o no sois compatibles. Porque sus croquetas son un vicio y, si a tu cita no le gustan esas croquetas, bueno… sintiéndolo mucho, te recomiendo que acabes la noche solter@.
Para los ‘más que amigos’ – Raro
Estás en ese punto indefinido de la relación, un momento raro en el que no sabes si la cosa irá a más o si la pasión se apagará. Tengo la solución: Raro es la opción ganadora para tu cena de San Valentín. Un sitio chulo, con atención exquisita, pero lo suficientemente informal para que no parezca una cita demasiado seria. Un canelón por aquí, unas alcachofas por allá… Como buena pareja “sin etiquetas”, la cocina de Raro tiene los ingredientes justos para gustar a cualquier comensal sin casarte con nada en concreto. En resumen: no te sentirás raro ni rara yendo con amigos, amigas, amantes o ligues pasajeros. Hay una mesa preparada para ti, sea cual sea tu situación sentimental, tus gustos culinarios o tu look. Deja que esa noche te conquisten Ibai, Sergio y Sara, porque “lo raro es no ser raro”.
Para los amantes bandidos — Gallina Negra
A veces lo que necesitas es discreción, privacidad, un sitio tranquilo y una cena ligera y romántica lejos del foco. Gallina Negra cumple ese objetivo a la perfección. Un restaurante adults only, con pocas mesas bien distanciadas entre sí y cero ventanas indiscretas. Tanto la intimidad como el trato elegante y refinado de Alba están garantizados. Además, sus menús degustación son ligeros, así que puedes darte el capricho de una experiencia gastronómica con platos de temporada bien ejecutados, con la tranquilidad de que la digestión no será pesada y que te quedará apetito… por lo que pueda pasar después en esa bonita noche de San Valentín. Déjate asesorar con los vinos y, si tienes la suerte de probar su postre con champiñones, la noche solo puede ir a mejor.
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