El restaurante afronta el futuro bajo la dirección de Gema Roig, la cocina de Alberto Lozano y la sumillería de Sergio Perales.
Nacido en 2006 en el barrio de Ruzafa, el restaurante Entrevins ha ido construyendo su identidad a lo largo de dos décadas. Ya en sus primeros años, se convirtió en meca de peregrinaje para quienes buscaban una cocina de temporada, trabajada con técnica, sensibilidad y cuidado del producto, así como una bodega excelsa. En 2016, Entrevins dio el salto a la Calle de la Paz, ocupando tres plantas de un edificio modernista, que le situaba en pleno corazón de València. Allí, la sala ganó en amplitud y elegancia, sumada a su hospitalidad característica. Al frente del proyecto continúa Gema Roig, acompañada desde hace años por Alberto Lozano en cocina y Sergio Perales a cargo de la sala y la sumillería, junto a un equipo que, con el paso del tiempo, ha terminado convirtiéndose en familia.
“Cumplir veinte años en hostelería tiene algo de vértigo, pero también mucho de orgullo por todo lo construido en este tiempo. De repente, miras atrás y te das cuenta de cuantísima gente ha pasado y ha crecido junto al restaurante”, señala Gema. Y es que, coincidiendo con este aniversario, también se celebra el décimo año de Birlibirloque, el concepto más informal del grupo, situado en la planta baja del edificio. Un espacio que nació para trasladar parte del universo Entrevins a un formato más cotidiano y desenfadado, manteniendo intacta la importancia del producto, la cocina y el vino.
Mercado, cuchara y técnica
Nos encontramos ante una cocina ligada al mercado y la temporalidad, donde se practica una técnica clásica trabajada, que se adapta a lo contemporáneo. Hay fondos cocinados durante horas, escabeches, adobos, salazones, así como platos de cuchara, que ocupan un lugar central, tanto en la carta como en los menús y los platos del día, especialmente en los meses más fríos. Al frente de los fogones se encuentra Alberto Lozano, una de las piezas fundamentales del proyecto desde hace diez años. Nacido en Casas Bajas (Rincón de Ademuz), proviene de una familia vinculada a la agricultura, la ganadería y la carnicería, un origen que marca su manera de entender el producto y el respeto con el que se acerca a cada ingrediente.
“Tratamos al proveedor como una parte más del engranaje”, explica: “Nos importa saber de dónde viene cada verdura, pescado o carne; conocer a quién está detrás de la materia prima y trabajarla bien para su máximo aprovechamiento”. También por ello, la cocina evoluciona al ritmo de la temporada, con respeto por los cultivos y la naturaleza. Las setas en otoño, la trufa en invierno, o la casquería, los tubérculos y los primeros vegetales de primavera marcan el pulso de una propuesta que busca el equilibrio antes que el artificio. Entre las elaboraciones más reconocibles de la casa, platos como las cocochas de merluza al pil pil, o las mollejas de ternera glaseadas en Oporto con toffee de coliflor. Todo ello desde una cocina concebida para convivir con el vino en perfecta armonía.
“En algunos restaurantes, el vino simplemente acompaña; aquí, muchas veces, es el gran protagonista”, afirma Gema Roig. A lo que Alberto añade: “Intentamos hacer una cocina honesta, que no sea muy de contraste para que pueda haber una armonía entre la comida, la bebida y la propia experiencia del comensal, que debe sentirse en casa”. Esta línea de trabajo ha llevado a Entrevins a formar parte de guías como Michelin y Repsol, consolidándose como uno de los nombres de referencia de la gastronomía valenciana. Pero sobre todo, ha conseguido la fidelidad de multitud de cliente a lo largo de los años.
Una de las mejores bodegas de València
Con más de 1.000 referencias atesoradas a lo largo de dos décadas, Entrevins cuenta con una de las mejores bodegas de los restaurantes valencianos. Su selección es fruto de las constantes visitas a bodegueros, así como la relación directa con pequeños elaboradores, siempre partiendo de la curiosidad y el interés por quienes practican la viticultura. Bajo la dirección de Sergio Perales, jefe de sala y sumiller, se ha prestado especial atención a vinos del arco mediterráneo y a productores que trabajan en proyectos más personales y alejados de los grandes circuitos comerciales. “Una bodega así no se construye de un día para otro. Son veinte años probando, viajando, visitando. Y, sobre todo, pensando constantemente en qué vino puede emocionar a los clientes”, señala.
Otro de los rasgos diferenciales de la casa es su colección de champagnes, con más de cien referencias seleccionadas cada año, así como una singular colección de vinos históricos, incorporada en 2022 y de la cual mantienen un centenar de botellas clásicas perfectamente conservadas, sobre todo de las décadas de los 50 y 60. “Hay vinos que llevan más de medio siglo esperando a ser consumidos. Compartir ese momento con el cliente se convierte en algo único”, afirma el sumiller. Además, cabe mencionar el espacio, pues la bodega se encuentra en la planta del sótano, dentro de un antiguo refugio de la Guerra Civil, convertido hoy en uno de los lugares más singulares del restaurante.
La sala mantiene intacta la importancia de los códigos clásicos de hospitalidad: anticiparse, observar y acompañar al cliente con naturalidad, sin hacerle sentir encorsetado. A ello se suma que Entrevins dispone de un amplio comedor principal y varios espacios privados, que permiten desde comidas íntimas hasta encuentros grupales, siempre dentro de una atmósfera serena. “A pesar de ser un espacio grande, aquí se respira tranquilidad. La luz, la distancia entre mesas o el ritmo de la sala forman parte de la experiencia”, precisan.
Veinte años de trayectoria
Entrevins se incluye en esa generación de restaurantes que han acompañado la evolución gastronómica de València durante las últimas dos décadas. Un emblema de la hostelería local, que ha visto evolucionar la ciudad y su escena gastronómica, cada vez más amplia, cambiante y competitiva, donde hacerse un hueco —y sostenerlo en el tiempo— no es tarea fácil. Haber perdurado es mérito de la solidez del equipo y la ilusión con la que afrontan esta nueva etapa, marcada por la renovación de su relato y las ganas de seguir creciendo. “Lo que nos permite seguir adelante es saber que todos empujamos en una misma dirección. Hay servicios muy difíciles, en los que piensas que todo se desmorona, pero cuando terminamos y veo que el equipo ha respondido, entiendo realmente lo que hemos construido juntos”, afirma Gema Roig, actual propietaria y líder del restaurante.
Ahora, veinte años después de su apertura, Entrevins celebra esta trayectoria con un encuentro junto a prensa, clientes y amigos de la casa. Durante el evento, celebrado el pasado jueves, los asistentes conmemoraron los 20 pilares de su identidad, a través de un libro recopilatorio y una pieza audiovisual, donde el propio equipo repasa la evolución del restaurante.
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