El nue­vo esta­ble­ci­mien­to cuen­ta con David Rear­tes y Víc­tor Pérez Torre­jón al fren­te de la coci­na y con el inte­rio­ris­mo de Láza­ro Rosa-Vio­­lán.

 

MURO abri­rá sus puer­tas el pró­xi­mo día 22 de octu­bre en Mari­na Port Valen­cia, en el espi­gón de Mari­na Nor­te, jus­to en ese pun­to en el que la ciu­dad se encuen­tra con el Medi­te­rrá­neo. Un nue­vo res­tau­ran­te que nace en Valen­cia con iden­ti­dad pro­pia y con la inten­ción de con­ver­tir­se en un lugar para dis­fru­tar del mar, la gas­tro­no­mía y el rit­mo de la ciu­dad duran­te todo el año.

Su ubi­ca­ción for­ma par­te esen­cial de la expe­rien­cia. El hori­zon­te, la luz y el Medi­te­rrá­neo acom­pa­ñan a MURO des­de que se lle­ga y mar­can la per­so­na­li­dad de un espa­cio pen­sa­do para dis­fru­tar sin pri­sas: alre­de­dor de una mesa, duran­te una sobre­me­sa lar­ga o alar­gan­do el encuen­tro cuan­do cae la tar­de.

MURO lle­ga ade­más en un momen­to de trans­for­ma­ción para Mari­na Port Valen­cia. El res­tau­ran­te ocu­pa­rá el espa­cio del anti­guo Pano­ra­ma, en Mari­na Nor­te, uno de los pri­me­ros encla­ves que se incor­po­ran a esta nue­va eta­pa del fren­te marí­ti­mo valen­ciano.

Una coci­na medi­te­rrá­nea conec­ta­da con Valen­cia

La coci­na será uno de los gran­des pila­res de MURO. Al fren­te de la pro­pues­ta esta­rán David Rear­tes y Víc­tor Pérez Torre­jón, con una mira­da medi­te­rrá­nea cons­trui­da alre­de­dor del pro­duc­to, la tem­po­ra­li­dad y el entorno.

Los pro­vee­do­res valen­cia­nos y el arroz ten­drán un papel pro­ta­go­nis­ta en una car­ta que par­te de sabo­res reco­no­ci­bles y los lle­va a un len­gua­je con­tem­po­rá­neo. Una coci­na pen­sa­da para acom­pa­ñar el lugar y sus dis­tin­tos momen­tos, con el Medi­te­rrá­neo siem­pre como pun­to de par­ti­da.

Un espa­cio que jue­ga con los con­tras­tes

La per­so­na­li­dad de MURO comien­za antes de cru­zar la puer­ta. Des­de el exte­rior, el edi­fi­cio se pre­sen­ta como una pie­za rotun­da de hor­mi­gón y geo­me­trías mar­ca­das, con una esté­ti­ca de ins­pi­ra­ción bru­ta­lis­ta que conec­ta de for­ma natu­ral con el pro­pio nom­bre del res­tau­ran­te.

Den­tro, el len­gua­je cam­bia. El inte­rio­ris­mo, fir­ma­do por Láza­ro Rosa-Vio­­lán, intro­du­ce made­ra, bron­ce, tonos gra­na­te, cur­vas, tex­tu­ras y una ilu­mi­na­ción cáli­da para crear una atmós­fe­ra envol­ven­te y sofis­ti­ca­da.

El resul­ta­do jue­ga con el con­tras­te entre la fuer­za de la arqui­tec­tu­ra exte­rior y la cali­dez del inte­rior. Una ins­pi­ra­ción que recuer­da a la ele­gan­cia de los gran­des inte­rio­res euro­peos y a los via­jes por mar, pero sin recu­rrir a refe­ren­cias náu­ti­cas evi­den­tes. Por­que en MURO el Medi­te­rrá­neo no nece­si­ta for­mar par­te de la deco­ra­ción: está ahí, pre­sen­te en la luz, las vis­tas y el hori­zon­te.

MURO nace así como una nue­va for­ma de encon­trar­se con Valen­cia y con el Medi­te­rrá­neo. Un lugar don­de comer, encon­trar­se, que­dar­se un poco más y dejar que el día cam­bie de rit­mo, con­ce­bi­do para for­mar par­te de la vida de la ciu­dad duran­te los doce meses del año.

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