La adop­ción de un perro es una elec­ción que bene­fi­cia a todos: a las per­so­nas, a las pro­tec­to­ras, a la socie­dad en gene­ral y al pro­pio ani­mal. Por ello, este des­fi­le soli­da­rio orga­ni­za­do por A.U.P.A (Adop­ta Un Perro Aban­do­na­do) y Bio­parc Valen­cia tie­ne como obje­ti­vo prin­ci­pal difun­dir y pro­mo­ver las adop­cio­nes de perros que han sido cruel­men­te deja­dos a su suer­te y que nece­si­tan un hogar para entre­gar su amor incon­di­cio­nal.

El pró­xi­mo domin­go 19 a las 11:30h en la Pla­za Exte­rior de Bio­parc, la zona de acce­so libre, alre­de­dor de 40 perros res­ca­ta­dos y aco­gi­dos por la pro­tec­to­ra A.U.P.A. des­fi­la­rán en este even­to soli­da­rio que ya se ha con­ver­ti­do en un clá­si­co de Valen­cia. Así, las per­so­nas que acu­dan des­cu­bri­rán en un ambien­te fami­liar, fes­ti­vo y de amor por los ani­ma­les, sus his­to­rias, carac­te­rís­ti­cas o nece­si­da­des. Podrán cono­cer a Mel­chor, que ado­ra a las per­so­nas y que con tan solo dos años bus­ca una fami­lia don­de pasar el res­to de su vida; tam­bién Maxi, un pre­cio­so mes­ti­zo de pit­bull de quin­ce meses, diver­ti­do y jugue­tón; a la bella Gaia, de nue­ve meses, muy ale­gre y mimo­sa; o Nes­to de nue­ve años, que fue encon­tra­do en un cam­po en muy malas con­di­cio­nes, es tran­qui­lo, obe­dien­te y cari­ño­so. Mara­vi­llo­sos ani­ma­les de todos los tama­ños, eda­des y razas que han cono­ci­do la par­te más cruel del ser humano y aho­ra bus­can una segun­da opor­tu­ni­dad para demos­trar que son “nues­tros mejo­res ami­gos”.

La deci­sión de adop­tar debe ser medi­ta­da, nun­ca un capri­cho o un acto emo­cio­nal e irres­pon­sa­ble. Ambas orga­ni­za­cio­nes inci­den en la enor­me res­pon­sa­bi­li­dad que supo­ne hacer­se car­go de un ani­mal, pues no es un bien de con­su­mo, ni mate­rial dese­cha­ble, sino un ser vivo que nece­si­ta cui­da­dos y aten­ción toda su vida. Por otra par­te, una de las ven­ta­jas de acu­dir al des­fi­le para las per­so­nas que están deci­di­das a incor­po­rar un perro a su hogar, es que cuen­tan con las reco­men­da­cio­nes del per­so­nal y volun­ta­rios de la pro­tec­to­ra, quie­nes apor­tan infor­ma­ción impor­tan­te res­pec­to al carác­ter del ani­mal. Por ejem­plo, para con­vi­vir con per­so­nas mayo­res es muy reco­men­da­ble un perro ya adul­to, más tran­qui­lo y obe­dien­te que no requie­ra exce­si­va acti­vi­dad. Por el con­tra­rio, quien pre­fie­ra un cacho­rro de pocos meses, debe cono­cer tam­bién sus nece­si­da­des y vita­li­dad.

Cada nue­va edi­ción de este even­to soli­da­rio supo­ne un moti­vo de satis­fac­ción para todos los impli­ca­dos, pues muchas fami­lias y perros ten­drán toda una vida por delan­te para escri­bir nue­vas his­to­rias y “fina­les feli­ces”.

Gaia

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