La vida iba en Serie… por Rafa Marí

La boda según el rito judío de la protagonista de Unorthodox, en el barrio de Williamsburg en Nueva York

31 de mayo de 2020.
Esther Schwartz, de 19 años, es una judía jasídica de Brooklyn, víctima de las tradiciones de su ultraortodoxa y castradora comunidad. Esther escapa de un matrimonio concertado, reúne todo el dinero que puede y vuela hacia Alemania, donde vive su madre (expulsada por su homosexualidad de la sociedad jasídica ). Esther recibe en Berlín el apoyo de un grupo de jóvenes músicos con una mentalidad abierta y compasiva. 
La miniserie Unorthodox (Poco ortodoxa, estrenada el 26 de marzo de 2020 y basada libremente en la autobiografía de la escritora neoyorquina Deborah Feldman) cuenta la liberación de Esther en cuatro capítulos de cincuenta y tantos minutos cada uno. Es tan emotiva que te quedas con ganas de más. Unorthodox me la recomendó el pintor Juan Olivares a principios de abril. En medio de una pandemia, que te sugieran una buena serie es un regalo maravilloso. Después fui yo quien la recomendé en mi muro de facebook (15 de abril). Mis contertulios me lo agradecieron, salvo el profesor e historiador del arte Juan Vicente Aliaga, que anotó lo siguiente en el hilo del post: «No creo que sea tan buena como se dice; la parte berlinesa (…) en la que todo el mundo es generoso y abierto de mente, es pura idealización». La objeción de Aliaga es razonable, porque efectivamente el final de esta miniserie de Netflix tiene algo de cuento de hadas. La revista Fotogramas de junio abunda en esa opinión: «¿Cómo es posible que Esther (Shira Haas) tenga tanta suerte en Berlín, donde encuentra a excelentes personas, que la invitan a dormir, a comer, a sus fiestas y a todo en general?».
La incredulidad de Aliaga y Fotogramas nos enfrenta a unas preguntas que importan: ¿Por qué consideramos verosímiles todas las crueldades sociales que nos cuentan películas y series, y sin embargo tendemos a creer que las generosidades ajenas son acarameladas trolas de la ficción? ¿Tan envenenada está la condición humana? ¿No hay nada bueno en nosotros? ¿Por qué la maldad tiene tanto crédito y la bondad tan poca? Aliaga y Fotogramas tienen razones para mostrarse escépticos, pero no tienen toda la razón.

Rafa Marí

«Que la vida iba en serio / uno lo empieza a comprender más tarde”
Jaime Gil de Biedma

DIARIO DE UN CINÉFILO Es una sección dedicada al mundo de las Series de TV, a todos sus aspectos cinéfilos pero también a sus derivaciones sociológicas y relativas a la vida cotidiana de las personas. La construcción de roles, las relaciones familiares, la actualidad, la comedia y el drama, la épica histórica, dragones y mazmorras… Todo cabe en el mundo de las series, y cualquier perspectiva del mundo puede ser vista desde la óptica de un cinéfilo, de un seriófilo inteligente y perspicaz.

La sección está personalizada en Rafa Marí, uno de los últimos grandes cinéfilos españoles. La periodicidad es aleatoria, y la longitud de cada entrada, también. Puede ser tanto muy corta: un aforismo, como un extenso miniensayo, o entrevista, o diálogo interior. Pese a ser un periodista tardío, Rafa Marí (Valencia, 1945) ha tenido tiempo para trabajar en muchos medios de comunicación: Cartelera Turia, Cal Dir, Valencia Semanal, cartelera Qué y Donde, Noticias al día, Papers de la Conselleria de Cultura, Levante-EMV, El Hype… Siempre en las páginas de cultura. En 1984 fichó por Las Provincias, diario donde actualmente es columnista y crítico de arte.

Valencia City
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El pulso de la ciudad

2 Comments
  1. En efecto, nos parece más inverosímil la actitud de los jóvenes estudiantes de Barlín que la existencia de comunidades reaccionarias en el centro de Nueva York. Eso es algo realmente interesante de la serie, liquida un cierto mito progresista neoyorquino. Por lo demás, la tradición de ciudad libre y desprejuiciada de Berlín es antiquísima, se remonta a la época prusiana, al mundo de los cabarets, a sus centros artísticos que atraían a todos los creativos del Este e incluso a la Bauhaus, un carácter que se acrecentó y fomentó con la creación de los dos Alemanias y el Muro. La ciudad de Berlín es todo un oasis de juventud y creatividad en el corazón de Alemania. El progresismo y apertura berlinesa es proverbial, y no tiene que ver con Kennedy y su famoso discurso aunque también: la máxima kennedyana ha calado en los berlineses que la han hecho suya: «Hoy todos somos berlineses».

  2. Avatar José Catalán Castillo dice:

    De acuerdo con la opinión de Rafa Marí. Expone con acierto su argumentación respecto al ser humano, aunque reconozca cierta edulcoración en las relaciones
    bienintencionamente amistosas en Berlín. Pienso que el director quería delimitar los tremendos contrastes de ambas sociedades, Una, totalitaria, la otra libre.

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