Por R.Ballester Añón
Alain Finkielkraut es filósofo y ensayista y uno de las intelectuales franceses más implicados en las polémicas sociales y culturales de la actualidad, lo que él denomina “la barbarie del mundo moderno”. La idea central de este libro, su posición teórico-moral, es que el poder formativo de las grandes obras y autores del canon literario europeo se está disolviendo bajo la influencia del llamado “pensamiento único”, de lo políticamente correcto; con ello alude, entre otras corrientes, al “neofeminismo simplificador, antirracismo sonámbulo, recubrimiento metódico de la fealdad y de la belleza del mundo…” Todo ello nos hace entrar, su opinión, en la era de la “posliteratura”.
Este nuevo estado de cosas arruina en la escuela, por ejemplo, la autoridad del profesor. Para dejar de favorecer y luchar eficazmente contra el orden establecido, deroga la distinción entre cultura e incultura, proclamando la fe de los sociólogos de que todo es cultura. El buen uso de la lengua es, para este nuevo orden moral, una forma de desprecio al habla de las clases populares.
Citando a Polibio: “ninguna civilización cede a una agresión exterior si no ha desarrollado antes un mal que la corroía desde dentro”. En relación con esto, observa que en la era del gran combate ya no queda sitio para el mundo de perplejidad, de ambivalencia, de ambigüedad que caracteriza a la gran literatura. No se trata de reprimir la sexualidad, se quiere democratizarla y se imponen el reino de la transparencia, limpio toda ambigüedad. Los grandes escritores, artistas, cineastas del pasado son en esencia“ soldaditos de la falocracia”.
En otro tiempo era vergüenza ser burgués, lo que llevaba a muchos intelectuales a meterse en política. “Nacidos con estrella y no resignados a disfrutar de la vida en un mundo injusto, expiaban la opulencia y sus privilegios comprometiéndose en favor de los proletarios. Ha llegado el momento de la vergüenza de ser hombre. Ya no se trata de ir en contra de los intereses de clase sino de pedir perdón por el instinto bruto. El burgués culpable ha cambiado de bando”.
Remedando el conocido aforismo de Goethe -”Dos violencias silenciosas: elegancia y orden jurídico”-, Finkielkraut escribe: “En tiempo ordinario hay dos antídotos contra la desaparición de lo particular en lo general: la literatura y el derecho”.
En cuanto al actual fenómeno sociológico: “ al cambiar de población, Europa se ve abocada a cambiar su identidad. Si la carrera del África joven hacia el Viejo Continente persiste (y por qué habría de detenerse?) Europa se convertirá inevitablemente en algo que no será ella”.
Lo que Finkielkraut llama la izquierditud “se basa en la certeza arrogante de encarnar la marcha del mundo. La palabra comunismo casi ha desaparecido del vocabulario de la izquierda, la palabra democracia la ha sustituido, pero no en el sentido político de deliberación sino en el sentido progresista de un movimiento irresistible hacia la libertad y la luz”.
Hace también un variado inventario de epifenómenos, de algún modo, relacionados entre sí:
- El incendio de Nôtre Dame no fue ni un atentado ni un accidente. Fue un suicidio. Se trata de una catedral acosada por el turismo, los selfies, la fealdad del entorno…
- La propaganda invade la literatura y el arte; hecho inquietante, ya que, citando a Levinas, “la acción de la literatura sobre los hombres es quizá la ultima sabiduría de Occidente”.
- La Naturaleza está entrando en la Historia y eso no es una buena noticia. “Porque la locomotora de la Historia no tiene ya conductor”.
Se comparta o no sus opiniones, es notable el talento polémico y brillantez de Finkielkraut aunque se centre en la cultura francesa; lo que no se le puede echar en cara a un pensador francés, además de que las crisis y perplejidades que está experimentado esa cultura tienen seguramente un valor ejemplificador para el resto de Europa.
Título: La posliteratura
Autor: Alain Finkielkraut
Editorial: Alianza
Páginas: 195
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