Bajo la dirección de Meritxell Barberá e Inma García, el certamen se consolida como transformador del paisaje de las artes vivas en Valencia.
El Festival 10 Sentidos, que se celebrará del 9 al 19 de mayo, alcanza su decimoquinta edición, consolidándose no solo como una cita ineludible en el calendario cultural local y estatal, sino como un laboratorio de pensamiento en movimiento. Desde su nacimiento en 2011, el festival ha operado bajo una premisa radical: el arte no es solo un objeto de contemplación, sino un motor de transformación social y un espacio de visibilización para lo que la sociedad, a menudo, decide ignorar.
A lo largo de estos 15 años, 10 Sentidos ha evolucionado desde sus orígenes centrados en la inclusión de la personas con discapacidad hacia un concepto de artes vivas total, donde la danza, el teatro, la performance, el arte y la música convergen para cuestionar etiquetas y fronteras. Un festival que desborda las disciplinas estancas para propiciar encuentros transversales. La experimentación escénica ha sido el eje vertebrador, apostando por lenguajes que desafían la norma y proponen una relación dialéctica entre el intérprete y el espectador.
El festival ha sido pionero en la implementación de una curaduría con perspectiva social. Cada edición, articulada en torno a un lema —desde los históricos Bestias, Invisibles o Fronteras hasta la reciente trilogía de Naturaleza Viva en la que este año será su Vol 02 —, funciona como un ensayo teórico en el que el cuerpo se convierte en el principal soporte de significación. En este contexto, la inclusión no se entiende como un anexo pretextual, sino como una necesidad ética y ontológica: la diversidad de cuerpos en escena enriquece el vocabulario coreográfico y rompe la hegemonía de la representación normativa.
Meritxell Barberá, directora artística del festival, reflexiona sobre este aniversario: “Llegar a estos 15 años supone la validación de un proyecto que siempre creímos necesario: un festival que sacuda, que cuestione y que, sobre todo, conecte. Para nosotras, la experimentación artística no es un fin en sí mismo, sino una herramienta para explorar la condición humana”.
Por su parte, Inma García, codirectora y figura clave en la gestión del certamen, destaca el impacto territorial y profesional: “10 Sentidos nació con el anhelo de situar a València en la vanguardia de las artes vivas, y hoy podemos decir que el festival es un nodo de conexión para artistas de todo el mundo. Hemos logrado que la inclusión sea el lenguaje común de la creación contemporánea”
Ambas directoras coinciden en la idea de que esta edición aniversario es un homenaje a la resiliencia del sector cultural y a la capacidad del arte para anticiparse a los conflictos y necesidades de nuestra comunidad. “Frente al ruido de unos tiempos oscuros que tienden al aislamiento, nosotras seguiremos apostando por un escenario que sea, ante todo, un lugar de encuentro real”, apuntan.
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