Un equi­po inter­na­cio­nal lide­ra­do por el IIS La Fe y la Fun­da­ción IVI ha con­se­gui­do repro­du­cir en el labo­ra­to­rio la implan­ta­ción del embrión humano duran­te los pri­me­ros días de su desa­rro­llo.

 

 

Este avan­ce, con­si­de­ra­do un hito en la bio­lo­gía repro­duc­ti­va, abre una nue­va vía para com­pren­der por qué se pro­du­cen los fallos de implan­ta­ción y dise­ña tra­ta­mien­tos más per­so­na­li­za­dos para quie­nes enfren­tan pro­ble­mas de fer­ti­li­dad.

El estu­dio, titu­la­do Mode­lling human embri implan­ta­tion in vitro y lide­ra­do por los doc­to­res Fran­cis­co Domín­guez, inves­ti­ga­dor de la Fun­da­ción IVI, y Mat­teo Molè, de la Uni­ver­si­dad de Stan­ford (Cali­for­nia), ha sido publi­ca­do en Cell, una de las revis­tas cien­tí­fi­cas más pres­ti­gio­sas del mun­do en bio­lo­gía y cien­cias de la vida. Su publi­ca­ción en esta cabe­ce­ra sub­ra­ya la rele­van­cia inter­na­cio­nal del tra­ba­jo y su poten­cial para trans­for­mar la inves­ti­ga­ción en repro­duc­ción huma­na.

El mode­lo desa­rro­lla­do recrea un endo­me­trio humano tri­di­men­sio­nal a par­tir de célu­las estro­ma­les y epi­te­lia­les pri­ma­rias. Gra­cias a este sis­te­ma, los inves­ti­ga­do­res han podi­do obser­var con pre­ci­sión el pro­ce­so de implan­ta­ción embrio­na­ria has­ta el día 14 de desa­rro­llo, el lími­te legal para su estu­dio.

«Por pri­me­ra vez pode­mos estu­diar el desa­rro­llo com­ple­to del embrión humano has­ta el día 14 uti­li­zan­do un mode­lo que repro­du­ce de for­ma casi per­fec­ta el ambien­te del úte­ro», expli­ca el Dr. Domín­guez. «Que este tra­ba­jo se publi­que en Cell refuer­za la impor­tan­cia de este avan­ce para la comu­ni­dad cien­tí­fi­ca inter­na­cio­nal».

Más allá de su valor cien­tí­fi­co, este mode­lo supo­ne un sal­to deci­si­vo para la medi­ci­na repro­duc­ti­va. La implan­ta­ción del embrión es uno de los pro­ce­sos más com­ple­jos y menos com­pren­di­dos del emba­ra­zo. Este nue­vo sis­te­ma per­mi­ti­rá ana­li­zar por qué se pro­du­cen fallos en deter­mi­na­dos pacien­tes y desa­rro­llar estra­te­gias más indi­vi­dua­li­za­das.

«Inclu­so pode­mos recrear el endo­me­trio de cada pacien­te a par­tir de sus pro­pias célu­las, lo que abre la puer­ta a una repro­duc­ción asis­ti­da más pre­ci­sa y adap­ta­da a cada caso», des­ta­ca el inves­ti­ga­dor.

Ade­más, el pro­to­co­lo ha sido opti­mi­za­do para que pue­da repro­du­cir­se fácil­men­te en otros labo­ra­to­rios del mun­do, favo­re­cien­do así nue­vas líneas de inves­ti­ga­ción sobre los pri­me­ros días de emba­ra­zo.

El estu­dio ha sido posi­ble gra­cias a la cola­bo­ra­ción entre el IIS La Fe, la Fun­da­ción IVI, la Uni­ver­si­dad de Stan­ford (EE. UU.) y el Babraham Ins­ti­tu­te (Rei­no Uni­do). El equi­po con­ti­núa desa­rro­llan­do apli­ca­cio­nes del mode­lo, des­de el aná­li­sis de fac­to­res mole­cu­la­res impli­ca­dos en la implan­ta­ción embrio­na­ria has­ta inter­ven­cio­nes que pue­dan aumen­tar las tasas de emba­ra­zo.

«Com­pren­der lo que ocu­rre en estas pri­me­ras fases es cla­ve para ayu­dar a quie­nes desean ser madres y para avan­zar en el cono­ci­mien­to del ini­cio mis­mo de la vida huma­na», con­clu­ye el Dr. Domín­guez.

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