Este ciclo tie­ne como obje­ti­vo la recu­pe­ra­ción de pelí­cu­las cen­su­ra­das y olvi­da­das.

 

Foto­gra­fía supe­rior: Susan Saran­don en «Una ári­da esta­ción blan­ca».

La Fil­mo­te­ca Valen­cia­na, en cola­bo­ra­ción con la Sema­na Inter­na­cio­nal de Cine de Valla­do­lid (Semin­ci), pre­sen­ta la ter­ce­ra edi­ción del ciclo «Memo­ria y uto­pía», en home­na­je a una de las sec­cio­nes más recien­tes del fes­ti­val valli­so­le­tano.

El direc­tor gene­ral del IVC, Álva­ro López Jamar, ha seña­la­do que este ciclo “per­mi­te des­cu­brir pelí­cu­las muy valio­sas de cineas­tas de gran talen­to que han esta­do al mar­gen de los cáno­nes de su épo­ca y que fue­ron olvi­da­das, cen­su­ra­das, per­di­das e inclu­so des­trui­das. Algu­nas de ellas han sido recu­pe­ra­das recien­te­men­te, gra­cias a pro­ce­sos de res­tau­ra­ción y con­ser­va­ción rea­li­za­dos des­de dis­tin­tas fil­mo­te­cas del mun­do, y la mayo­ría se pro­yec­tan por pri­me­ra vez en Valèn­cia”.

En la sep­tua­gé­si­ma edi­ción de la Semin­ci, la sec­ción ‘Memo­ria y uto­pía’ estu­vo dedi­ca­da a poner en valor el papel his­tó­ri­co del fes­ti­val como refe­ren­te del cine social y huma­nis­ta en Espa­ña. Duran­te sie­te déca­das, el fes­ti­val valli­so­le­tano ha for­ja­do una iden­ti­dad basa­da en el com­pro­mi­so y el más pro­fun­do huma­nis­mo, sien­do pio­ne­ro en nues­tro país en dar visi­bi­li­dad a pelí­cu­las y cineas­tas fun­da­men­ta­les, así como a obras que han que­da­do fue­ra del canon ofi­cial.

Para cele­brar este lega­do, el fes­ti­val selec­cio­nó entre la his­to­ria de su pro­gra­ma­ción una doce­na de títu­los, con pari­dad de géne­ro entre los cineas­tas, once de los cua­les se pre­sen­tan aho­ra en la Fil­mo­te­ca Valen­cia­na.

El ciclo invi­ta al públi­co a recon­si­de­rar el lugar en la his­to­ria del cine de estas pelí­cu­las que reco­rren más de seis déca­das en las dife­ren­tes ver­tien­tes del cine social y polí­ti­co, con una mira­da muy amplia en tér­mi­nos temá­ti­cos y geo­grá­fi­cos, que se extien­de des­de Irán, Sene­gal, Bur­ki­na Faso y Cuba, has­ta Ale­ma­nia, Por­tu­gal, Polo­nia y Esta­dos Uni­dos.

Entre las pelí­cu­las selec­cio­na­das figu­ran ‘El puen­te’ (1959), de Bernhard Wic­ki, la gran pelí­cu­la anti­be­li­cis­ta ale­ma­na de pos­gue­rra; ‘Tiem­po de amor’ (1964), de Julio Dia­man­te, figu­ra impres­cin­di­ble del Nue­vo Cine Espa­ñol; ‘El giro’ (1968), de Ous­ma­ne Sem­bè­ne, que esta­ble­ció las bases del cine afri­cano inde­pen­dien­te; ‘Lucía’ (1970), de Hum­ber­to Solás, pie­za cla­ve en el desa­rro­llo del Nue­vo Cine Lati­no­ame­ri­cano; ‘Ana’ (1982), uno de los films antro­po­ló­gi­cos y poé­ti­cos de los por­tu­gue­ses Anto­nio Reis y Mar­ga­ri­da Cor­dei­ro, y ‘Men at Work’ (2006), de Mani Haghighi, pelí­cu­la muy rele­van­te del cine ira­ní con­tem­po­rá­neo.

Tam­bién des­ta­ca la pre­sen­cia de pelí­cu­las roda­das por direc­to­ras que no han sido reco­no­ci­das en su jus­ta medi­da por su apor­ta­ción a la his­to­ria del cine, como ‘Bea­triz’ (1965), de la pola­ca Anna Sokołows­ka; el docu­men­tal ale­mán ‘Melek Lea­ves’ (1985), de la argen­ti­na Jea­ni­ne Mee­rap­fel; o ‘Una ári­da esta­ción blan­ca’ (1989), de la anti­lla­na Euzhan Palcy, la pri­me­ra mujer negra en diri­gir una pelí­cu­la de un gran estu­dio en Holly­wood, con Donald Suther­land, Susan Saran­don y Mar­lon Bran­do como pro­ta­go­nis­tas.

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