El museo de la Dipu­tació de Valèn­cia ana­li­za visual­men­te la his­to­ria de una espe­cia que flo­re­ció en al-Ánda­­lus.

 

L’ETNO pro­po­ne un reco­rri­do visual por la his­to­ria de la pro­duc­ción del aza­frán, mos­tran­do las mar­cas, fami­lias y tra­yec­tos que hicie­ron posi­ble la ruta del oro rojo des­de la intro­duc­ción de la espe­cia en la penín­su­la por par­te de los ára­bes. La expo­si­ción, titu­la­da «L’or roig. La ruta del safrà», pue­de visi­tar­se de for­ma gra­tui­ta en el museo de la Dipu­tació de Valèn­cia has­ta el 27 de sep­tiem­bre, de mar­tes a domin­go de 10.00 a 20.00 horas.

Duran­te la pre­sen­ta­ción de la mues­tra, el dipu­tado de Cul­tu­ra, Paco Teruel, ha des­ta­ca­do “el valor etno­ló­gi­co del aza­frán, que pre­sen­ta un ciclo agrí­co­la mar­ca­do por el calen­da­rio, la cose­cha al ama­ne­cer y el saber hacer trans­mi­ti­do de gene­ra­ción en gene­ra­ción”. El res­pon­sa­ble pro­vin­cial ha pues­to en valor el tra­ba­jo minu­cio­so para pro­du­cir una espe­cia cla­ve en la gas­tro­no­mía valen­cia­na, con el empleo de has­ta 200.000 flo­res para obte­ner un solo kilo de aza­frán”.

Por su par­te, el direc­tor de L’ETNO ha hecho refe­ren­cia a la colec­ción de David Bel­trá Torre­gro­sa, “una de las más impor­tan­tes de Espa­ña”. Para Joan Seguí, “la mues­tra trans­mi­te el pres­ti­gio del aza­frán his­pá­ni­co y el papel de los mer­ca­de­res y alma­ce­nes del Vina­lo­pó, don­de empre­sas cen­te­na­rias de Novel­da con­ti­núan lide­ran­do el comer­cio glo­bal de la espe­cia”. La ruta del aza­frán pro­pues­ta por el museo de la Dipu­tación, comi­sa­ria­da por el pro­pio colec­cio­nis­ta y Veró­ni­ca Qui­les López, con dise­ño de Fer­nan­do Ortu­ño, “es un rela­to que entre­la­za la cul­tu­ra mate­rial, la memo­ria del tra­ba­jo y una mane­ra valen­cia­na de enten­der el mun­do”, ha con­clui­do Seguí.

Comer­cio, fra­gan­cia y valor tera­péu­ti­co

Más allá de su papel como con­di­men­to, el aza­frán era valo­ra­do por su fra­gan­cia, su poder tin­tó­reo y sus vir­tu­des tera­péu­ti­cas. A dife­ren­cia del comer­cio de espe­cias como la pimien­ta o la cane­la, pro­ve­nien­tes de regio­nes leja­nas como la India o Indo­ne­sia que lle­ga­ban a Euro­pa a tra­vés de la Ruta de la Seda, el aza­frán espa­ñol reali­zó duran­te los siglos XIX y XX un tra­yec­to inver­so, de Occi­den­te a Orien­te. En este caso par­tien­do de loca­li­da­des como Novel­da, que se con­vir­tie­ron en el cen­tro comer­cia­li­za­dor de un pro­duc­to cul­ti­va­do en zonas de Cas­ti­lla la Man­cha, para expor­tar el aza­frán a la India, Chi­na, Fili­pi­nas, Japón o Amé­ri­ca.

En Valen­cia tam­bién se cul­ti­vó y comer­cia­li­zó el oro rojo, como ates­ti­gua la exis­ten­cia de una lon­ja del aza­frán en la ciu­dad, aun­que la acti­vi­dad deca­yó con el paso de los años. En la actua­li­dad, Novel­da sigue con­ser­van­do empre­sas dedi­ca­das a comer­cia­li­zar esta espe­cia en más de medio mun­do, como se mues­tra en la expo­si­ción a tra­vés de docu­men­tos y foto­gra­fías.

La mues­tra exhi­be tam­bién diver­sos obje­tos rela­cio­na­dos con el comer­cio del aza­frán, pero sobre todo una gran can­ti­dad de cajas y con­te­ne­do­res nece­sa­rios para lle­var el pro­duc­to a dife­ren­tes par­tes del mun­do. Estas cajas fue­ron pro­du­ci­das por los mer­ca­de­res de Novel­da, que usa­ron moti­vos y deco­ra­cio­nes adap­ta­das a los paí­ses de des­tino para una mejor comer­cia­li­za­ción.

La lata y la ico­no­gra­fía hin­dú

A tra­vés de la colec­ción de cajas de aza­frán de David Bel­trá Torre­gro­sa se obser­va la evo­lu­ción de las latas, las deco­ra­cio­nes y los moti­vos adap­ta­dos a las modas de su tiem­po. Resul­ta espe­cial­men­te sig­ni­fi­ca­ti­va la ico­no­gra­fía hin­dú que pone de mani­fies­to el inge­nio de los comer­cia­li­za­do­res. Algu­nos de estos moti­vos son espi­ri­tua­les y reli­gio­sos, ya que en paí­ses como la India el aza­frán era usa­do en el ámbi­to espi­ri­tual y en las cere­mo­nias reli­gio­sas.

La expo­si­ción dedi­ca un apar­ta­do a la evo­lu­ción de los dise­ños diri­gi­dos a hacer más atrac­ti­vos los pro­duc­tos y cons­truir mar­cas sóli­das. Des­de los frá­gi­les y efí­me­ros envol­to­rios de papel de una sola dosis has­ta los ele­gan­tes estu­ches lito­gra­fia­dos. No son estos los úni­cos aspec­tos tra­ta­dos en una mues­tra que abor­da temas como el papel de la mujer en la pro­duc­ción del aza­frán, el entra­ma­do indus­trial que par­te de tie­rras ali­can­ti­nas, con epi­cen­tro en Novel­da, y la lon­ja de aza­frán de Valen­cia impul­sa­da por el comer­cian­te Dáma­so Alca­raz.

En estas sec­cio­nes se pre­sen­ta el labo­rio­so tra­ba­jo de las muje­res man­che­gas, con deno­mi­na­ción de ori­gen pro­pia, el pro­ce­so de reco­lec­ta, tos­ta­do y pre­pa­ra­ción para la comer­cia­li­za­ción de la espe­cia, y la visión de comer­cian­tes de Novel­da como José Can­tó y su sobrino José Ver­dú, Manuel Albe­ro­la, Artu­ro Gómez Teje­dor y los her­ma­nos Juan y José Sellés.

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