Aun­que la radia­ción solar tie­ne efec­tos bene­fi­cio­sos, una expo­si­ción exce­si­va pue­de pro­vo­car con­se­cuen­cias impor­tan­tes.

 

Con la lle­ga­da del verano aumen­ta la expo­si­ción al sol. Aun­que la radia­ción solar tie­ne efec­tos bene­fi­cio­sos para nues­tro orga­nis­mo, una expo­si­ción exce­si­va y sin pro­tec­ción pue­de pro­vo­car con­se­cuen­cias impor­tan­tes para la salud de la piel. Según expli­ca el Dr. Vicent Alon­so, la radia­ción ultra­vio­le­ta ace­le­ra el enve­je­ci­mien­to cutá­neo, favo­re­ce la apa­ri­ción de man­chas y que­ma­du­ras, ade­más de incre­men­tar el ries­go de cán­cer de piel.

¿Nos protegemos realmente bien del sol?

La mayo­ría de las per­so­nas con­si­de­ra que se pro­te­ge ade­cua­da­men­te. Sin embar­go, segui­mos come­tien­do erro­res fre­cuen­tes. Uno de los más habi­tua­les es apli­car menos pro­tec­tor del nece­sa­rio o no vol­ver a reapli­car­lo.

Tam­bién es impor­tan­te pro­te­ger­se duran­te paseos, acti­vi­da­des depor­ti­vas o cual­quier momen­to que pase­mos al aire libre.

Cómo proteger la piel correctamente

Los espe­cia­lis­tas reco­mien­dan uti­li­zar pro­tec­to­res sola­res de amplio espec­tro fren­te a radia­ción UVA y UVB, pre­fe­ri­ble­men­te con SPF 50+, jun­to con ropa ade­cua­da, gafas de sol y som­bre­ros.

Ade­más, es acon­se­ja­ble evi­tar la expo­si­ción entre las 12:00 y las 16:00 horas. Para quie­nes bus­can ase­so­ra­mien­to pro­fe­sio­nal sobre salud cutá­nea y pre­ven­ción de enfer­me­da­des de la piel, los espe­cia­lis­tas en der­ma­to­lo­gía Valen­cia pue­den ofre­cer reco­men­da­cio­nes per­so­na­li­za­das según el tipo de piel y las nece­si­da­des de cada pacien­te.

Los errores más frecuentes con la crema solar

  • Apli­car menos can­ti­dad, lo cual redu­ce nota­ble­men­te la pro­tec­ción.
  • Olvi­dar deter­mi­na­das zonas como las ore­jas, los labios, el cue­llo, los pár­pa­dos o los empei­nes.
  • No reapli­car el pro­tec­tor solar a lo lar­go del día. El sudor, el roce de la ropa y el paso del tiem­po redu­cen la efi­ca­cia del pro­tec­tor.

Mitos sobre el sol que siguen muy presentes

Exis­ten nume­ro­sas creen­cias erró­neas, una de las más exten­di­das es la idea del “moreno salu­da­ble”, ya que el bron­cea­do es una res­pues­ta de defen­sa de la piel fren­te a la radia­ción ultra­vio­le­ta.

Tam­bién es fal­so que no sea nece­sa­rio uti­li­zar pro­tec­tor solar cuan­do el cie­lo está nubla­do. Has­ta el 80% de la radia­ción ultra­vio­le­ta pue­de atra­ve­sar las nubes y alcan­zar nues­tra piel.

Otro mito habi­tual es pen­sar que las per­so­nas con piel oscu­ra no nece­si­tan pro­tec­ción. Aun­que cuen­tan con una mayor can­ti­dad de mela­ni­na, tam­bién pue­den sufrir daños sola­res.

Del mis­mo modo, uti­li­zar pro­tec­tor solar no impi­de bron­cear­se. El bron­cea­do pue­de apa­re­cer igual­men­te de una for­ma más gra­dual.

Qué hacer ante una quemadura solar

Si se pro­du­ce una que­ma­du­ra, lo pri­me­ro es ale­jar­se de la expo­si­ción solar. Des­pués con­vie­ne enfriar la piel con agua fres­ca, man­te­ner una bue­na hidra­ta­ción y uti­li­zar pro­duc­tos cal­man­tes ade­cua­dos.

Cuan­do apa­re­cen ampo­llas exten­sas o sín­to­mas impor­tan­tes, es reco­men­da­ble con­sul­tar con un pro­fe­sio­nal sani­ta­rio. Ade­más, hay que recor­dar que la piel tie­ne memo­ria. El daño solar se acu­mu­la con el paso de los años y cada que­ma­du­ra deja una hue­lla que aumen­ta el ries­go de enve­je­ci­mien­to pre­ma­tu­ro y enfer­me­da­des cutá­neas.

La importancia de la hidratación.

Man­te­ner una ade­cua­da hidra­ta­ción median­te la inges­ta de agua y el uso de pro­duc­tos hidra­tan­tes ayu­da a con­ser­var la fun­ción pro­tec­to­ra de la piel y a mini­mi­zar los efec­tos de las altas tem­pe­ra­tu­ras.

Dis­fru­tar del verano es com­pa­ti­ble con cui­dar la salud de la piel. Adop­tar hábi­tos de pro­tec­ción ade­cua­dos hoy pue­de ayu­dar a pre­ve­nir pro­ble­mas futu­ros y man­te­ner la piel en mejo­res con­di­cio­nes a lar­go pla­zo.

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