El año 2019 fue espe­cial­men­te dul­ce para Sol Gabet­ta. El pasa­do año la cellis­ta argen­ti­na vio cómo el gran pre­mio de la músi­ca clá­si­ca ale­ma­na, el Opus Klas­sik, la con­sa­gra­ba como la mejor ins­tru­men­tis­ta del año, un reco­no­ci­mien­to al que se sumó un Konex de Pla­tino en la cate­go­ría de músi­cos de cuer­da. 

La expe­rien­cia, sin embar­go, no es nue­va para ella, acos­tum­bra­da a reci­bir pre­mios des­de los 10 años, mucho antes de que se tras­la­da­ra a Euro­pa para per­fec­cio­nar su téc­ni­ca en Madrid, Basi­lea y Ber­lín. Afin­ca­da defi­ni­ti­va­men­te en Ber­lín, su vir­tuo­sis­mo ha hecho que crez­ca a su alre­de­dor una autén­ti­ca legión de fans, espe­cial­men­te entre los afi­cio­na­dos de habla ale­ma­na. La pro­pia ins­tru­men­tis­ta no ocul­ta su sor­pre­sa, y tam­bién su satis­fac­ción, al ver cómo algu­nos afi­cio­na­dos le siguen en sus giras, sin dudar en via­jar a París, Lon­dres o Ber­lín para dis­fru­tar más de una vez de sus con­cier­tos.

El pró­xi­mo mar­tes 11, Sol Gabet­ta reca­la­rá en Valen­cia. Lo hará jun­to a la Sin­fó­ni­ca de Bam­berg, que actua­rá en el Palau de la Músi­ca bajo la batu­ta del direc­tor mora­vo Jakub Hruša. En el audi­to­rio valen­ciano inter­pre­ta­rán el Con­cier­to para vio­lon­che­lo y orques­ta de Cami­lle Saint-Saëns y la Sin­fo­nía nº 1 de Brahms. Una opor­tu­ni­dad ideal para acer­car­se a esa per­so­nal inter­pre­ta­ción de Gabet­ta que la ha con­so­li­da­do como una de las vio­lon­che­lis­tas más des­ta­ca­das del pano­ra­ma musi­cal actual.

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