Por R.Ballester Añón

 

El cineas­ta José Luis Gar­ci reali­zó en 1995 una lar­ga entre­vis­ta a la actriz esco­ce­sa Debo­rah Kerr (1921–2007), en su casa de Mar­be­lla, con la pre­sen­cia del guio­nis­ta Peter Vier­tel,  mari­do de la actriz y  ami­go del cineas­ta espa­ñol. Comen­zó la entre­vis­ta des­pués de  un lige­ro almuer­zo; para­ron de vez en cuan­do y ter­mi­na­ron al ano­che­cer, poco antes de cenar. Estu­vie­ron rodea­dos de dece­nas de gatos de los colo­res más diver­sos ‑cria­tu­ras de la Divi­na Pro­vi­den­cia o del Maligno (con los gatos nun­ca se sabe)- de los que era devo­to el mari­do de la emi­nen­te actriz esco­ce­sa.

En sus  ini­cios como actriz en el cine  bri­tá­ni­co, la seño­ra Kerr tuvo admi­ra­bles  inter­pre­ta­cio­nes en films de los cineas­tas Michel Powell y Eme­ric Press­bur­ger, como Coro­nel Blimp (1943) y Nar­ci­so negro (1947), extra­ñas obras maes­tras.

En uno de los tex­tos intro­duc­to­rios a esta lar­ga entre­vis­ta en que con­sis­te el libro, Gar­ci rea­li­za un reco­rri­do iró­ni­co por los admi­ra­bles “fra­ca­sos” de la actriz, es decir, las diver­sas oca­sio­nes en  que fue nomi­na­da para un Oscar de Holly­wood a sus  inter­pre­ta­cio­nes pero que nun­ca se lo con­ce­die­ron. Este es el inven­ta­rio de “fra­ca­sos”:

Mi hijo Edward (149) diri­gi­da por Geor­ge Cuc­kor; De aquí a la eter­ni­dad (1953) de Fred Zin­ne­man; El rey y yo (1956) de Wal­ter Lang; Sólo Dios lo sabe de John Hus­ton (1957); Tú y yo (1957) de Leo McCa­rey; Mesas sepa­ra­das (1958) de Del­bert Mann; Tres vidas erran­tes (1960) de Fred Zin­ne­man.

Final­men­te le con­ce­die­ron un Oscar hono­rí­fi­co en 1993. Segu­ra­men­te ésta fue la excu­sa para rea­li­zar una exten­sa entre­vis­ta algu­nos meses más tar­de.

Es mani­fies­ta  la fas­ci­na­ción de José Luis Gar­ci tan­to por la actriz como por la mujer, cuan­do escri­be, inclu­yen­do un emo­ti­vo símil loca­lis­ta:

“Levan­to mi copa por una de las más gran­des actri­ces y damas que ha dado el cine­ma­tó­gra­fo(…)… en tre­nes o en avio­nes, en bar­cos o auto­mó­vi­les, en la come­dia o en el dra­ma, en la anti­güe­dad o en su tiem­po, siem­pre ha sido una mujer con cla­se, mis­te­rio, humor y pasa­do. Una últi­ma cosa: el azul de los ojos de Debo­rah Kerr es el mis­mo que el de la Gran Vía madri­le­ña de los años 50 cuan­do ano­che­cía y se encen­dían las facha­das de los cines”


Títu­lo: Debo­rah (149 pági­nas)

Autor: José Luis Gar­ci

Edi­to­rial: Noto­rius

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