Por R.Ballester Añón

 

Geor­ge Ber­na­nos (Paris, 1988- Neully, 1948. Fue escri­tor y pole­mis­ta de alto esti­lo, hon­da­men­te mar­ca­do por  su edu­ca­ción cató­li­ca de matiz  jan­se­nis­ta. Comen­zó como perio­dis­ta y direc­tor de un semi­na­rio monár­qui­co en los años ante­rio­res  a la 1º Gue­rra mun­dial; duran­te ésta se alis­to como volun­ta­rio en una uni­dad de caba­lle­ría. Con­clui­do el con­flic­to béli­co tra­ba­jó en una empre­sa de segu­ros. En los ratos libres que le per­mi­tía esa ocu­pa­ción com­pu­so su pri­me­ra nove­la, Bajo el sol de Satán (1926). El éxi­to de ven­tas y crí­ti­ca le ani­mó a pro­fe­sio­na­li­zar­se como escri­tor. Pos­te­rior­men­te  com­pu­so  la que es segu­ra­men­te su obra maes­tra, Dia­rio de un cura rural (1936), al que, por cier­to, el cineas­ta Robert Bres­son con­vir­tió en una de la pie­zas de refe­ren­cia en la his­to­ria del cine­ma­tó­gra­fo.

En su con­di­ción como pole­mis­ta publi­có El gran mie­do de los bien­pen­san­tes (1931), Los gran­des cemen­te­rios bajo la luna  (1937), del que  nos ocu­pa­mos, El escán­da­lo de la ver­dad (1939), Los niños humi­lla­dos (1949), entre otras obras.

Duran­te la Gue­rra Civil espa­ño­la resi­dió en la isla de Mallor­ca;  entre 1939 y 1945 lo hizo en Bra­sil ponien­do su talen­to al ser­vi­cio de la Fran­cia Libre. Lue­go pasó   una tem­po­ra­da  en Túnez, don­de com­pu­so Diá­lo­go de car­me­li­tas, exce­len­te  pie­za tea­tral.

Cuan­do se ini­ció el con­flic­to en Espa­ña, el escri­tor  era par­ti­da­rio del ban­do nacio­nal. De hecho,  un  hijo suyo se afi­lió a la Falan­ge y com­ba­tió con el tro­pas del gene­ral Fran­co. Pero cuan­do en el ban­do nacio­nal se pro­du­je­ron en Mallor­ca  las repre­sa­lias sis­te­má­ti­cas, el terror normalizalizado…escenas que  des­cri­be  en este volu­men y que pre­sen­ció,  Ber­na­nos  tuvo la ente­re­za  moral ‑que no está al alcan­ce de cua­l­­quie­­ra- de enfren­tar­se y denun­ciar  al  pro­pio colec­ti­vo ideo­ló­gi­co  al que uno mis­mo per­te­ne­ce.  Por esa mis­ma épo­ca,  y con esa mis­ma ente­re­za moral,  actua­ron simé­tri­ca­men­te  escri­to­res de posi­cio­nes ideo­ló­gi­cas opues­tas a la suyas, como fue el caso  de Simo­ne Weil,  Han­nah Arendt o Geor­ge Orwell.

En cier­to modo,  este libro  de Geor­ge Ber­na­nos la resu­me una  bre­ve  con­si­de­ra­ción suya: “Cuan­do has naci­do para amar algo, es duro con­tem­plar cómo se envi­le­ce”.


Títu­lo: Los gran­des cemen­te­rios bajo la luna (254 pági­nas)

Autor: Geor­ge Ber­na­nos

Tra­duc­ción: Juan Vivan­co

Edi­to­rial: Pepi­tas

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