Juan­mi Ibo­rra, Fredy Zapa­ter y Javier de Toro inau­gu­ran hoy el ter­cer local de la mar­ca.

 

Esca­ma inau­gu­ra su ter­cer res­tau­ran­te en Ave­ni­da Cor­tes Valen­cia­nas, 26, una de las zonas con mayor desa­rro­llo urbano y hote­le­ro de la ciu­dad. Tras el éxi­to de su res­tau­ran­te ori­gi­nal en Jávea (Ave­ni­da Liber­tad, 34) y su pos­te­rior des­em­bar­co en la zona de Cáno­vas (Con­de Altea, 22), el pro­yec­to lide­ra­do por Juan­mi Ibo­rra, Fredy Zapa­ter y Javier de Toro pro­si­gue su reco­rri­do con un nue­vo y amplio esta­ble­ci­mien­to, que man­tie­ne intac­ta la esen­cia ori­gi­nal: tras­la­dar al comen­sal a ese verano infi­ni­to que defi­ne la vida jun­to al Medi­te­rrá­neo. Aho­ra bien, la pro­pues­ta gas­tro­nó­mi­ca quie­re supo­ner un sal­to de cali­dad, que ade­más se hará exten­si­ble al res­to de ubi­ca­cio­nes de la fir­ma.

El pro­duc­to de la Mari­na Alta y los arro­ces serán pro­ta­go­nis­tas de la car­ta de Esca­ma en una ave­ni­da, que divi­de las zonas de Beni­fe­rri y Beni­ca­lap. Esta­mos en uno de los polos urba­nos con mayor acti­vi­dad de Valen­cia, don­de se dan encuen­tro hote­les, resi­den­cias, ofi­ci­nas y gran­des espa­cios de even­tos, como el Pala­cio de Con­gre­sos o el futu­ro Nou Mes­ta­lla. Un encla­ve que atrae a miles de per­so­nas cada sema­na y que, sin embar­go, toda­vía cuen­ta con una ofer­ta limi­ta­da en torno a la tra­di­ción culi­na­ria valen­cia, y muy en con­cre­to, el arroz. Esca­ma lle­ga con la inten­ción de cubrir ese vacío con una pro­pues­ta cer­ca­na y acce­si­ble, pero tam­bién mucho más cui­da­da. “Cree­mos que pode­mos apor­tar algo muy intere­san­te a la zona: pro­duc­to de cali­dad y una expe­rien­cia autén­ti­ca, que recuer­de a las casas de pes­ca­do­res de la Mari­na Alta”, expli­can sus fun­da­do­res.

Será una viven­cia acom­pa­ña­da, ade­más, de un hora­rio amplio y acor­de al rit­mo del barrio: de domin­go a jue­ves, Esca­ma abre de 13:00 a 17:00, y de 20:00 a 00:30. Los vier­nes y sába­dos, amplía su ser­vi­cio de 13:00 a 01:30, con coci­na inin­te­rrum­pi­da.

Cocas, arro­ces y pro­duc­to del terri­to­rio

La coci­na de Esca­ma mira hacia la Mari­na Alta y a la rique­za de su des­pen­sa. Mar y huer­ta se dan cita en una car­ta que man­tie­ne muchas de las rece­tas que ya han con­quis­ta­do a los comen­sa­les en sus otros loca­les: tapas para com­par­tir, pla­tos para dis­fru­tar en gru­po y una selec­ción de arro­ces secos y melo­sos de pri­mer nivel. A estos clá­si­cos, tam­bién se suman incor­po­ra­cio­nes como la pas­ta fres­ca, el secre­to ibé­ri­co o los cane­lo­nes. Todo ello, acom­pa­ña­do de una bode­ga con más de cua­ren­ta refe­ren­cias, don­de des­ta­can vinos de las deno­mi­na­cio­nes de ori­gen Valen­cia y Utiel-Reque­­na. Una selec­ción que bus­ca rei­vin­di­car tam­bién el pai­sa­je viti­vi­ní­co­la valen­ciano, acor­de con la apues­ta por la pro­xi­mi­dad y el terri­to­rio.

Como aña­di­do a su car­ta habi­tual, el res­tau­ran­te ofre­ce un menú del día por 15,90 euros, que inclu­ye arroz entre sus opcio­nes prin­ci­pa­les. La pro­pues­ta bus­ca demo­cra­ti­zar uno de los pla­tos más emble­má­ti­cos de la gas­tro­no­mía valen­cia­na, per­mi­tien­do dis­fru­tar­lo en un con­tex­to infor­mal, acce­si­ble y sin nece­si­dad de reser­var­lo para gran­des cele­bra­cio­nes. En un entorno como Cor­tes Valen­cia­nas —don­de se pro­di­gan ofi­ci­nas, hote­les y resi­den­cias— esta fór­mu­la res­pon­de a un tipo de comen­sal que bus­ca comer bien entre sema­na, sin renun­ciar al sabor. La inten­ción es con­ver­tir Esca­ma en pun­to de encuen­tro para veci­nos y tra­ba­ja­do­res de la zona, pero tam­bién para quie­nes lle­gan a Valen­cia por turis­mo o para hacer nego­cios.

Una casa de pes­ca­do­res en ple­na ciu­dad

Si la coci­na es el alma del pro­yec­to, el inte­rio­ris­mo de Esca­ma es el hilo con­duc­tor que trans­por­ta al visi­tan­te direc­ta­men­te a la cos­ta de Jávea. El res­tau­ran­te cuen­ta con dos plan­tas y capa­ci­dad para más de 120 comen­sa­les, dis­tri­bui­dos en dis­tin­tos ambien­tes. Borand, estu­dio res­pon­sa­ble del ante­rior res­tau­ran­te de Cáno­vas, vuel­ve a encar­gar­se de que el entorno esté en sin­to­nía con la ofer­ta gas­tro­nó­mi­ca. Así, el espa­cio recrea la atmós­fe­ra de las casas de pes­ca­do­res de la Mari­na Alta, con una esté­ti­ca lumi­no­sa, mate­ria­les natu­ra­les y refe­ren­cias cons­tan­tes al pai­sa­je medi­te­rrá­neo. Cual­quie­ra que haya pasa­do un verano en Jávea, reco­no­ce­rá al ins­tan­te la sen­sa­ción de verano eterno.

Des­ta­can algu­nos rin­co­nes espe­cial­men­te sin­gu­la­res, como la bode­ga —con­ce­bi­da como reser­va­do y espa­cio ideal para comi­das y cenas de empre­sa—, la Cue­va del Moro o la zona inte­rior de la casa de pes­ca­do­res. Otro gui­ño sim­bó­li­co es la famo­sa puer­ta azul de la Cala del Por­titxol, uno de los ico­nos más reco­no­ci­bles de Jávea. En Esca­ma Cor­tes Valen­cia­nas, esa puer­ta vuel­ve a apa­re­cer como un ele­men­to narra­ti­vo que conec­ta direc­ta­men­te con el ori­gen del pro­yec­to. Quien la atra­vie­se des­cu­bri­rá uno de los espa­cios más espe­cia­les del res­tau­ran­te, en una espe­cie de peque­ño via­je sen­so­rial a la cos­ta ali­can­ti­na. Y, para quie­nes pre­fie­ren dis­fru­tar del sol, el res­tau­ran­te tam­bién dis­po­ne de terra­za exte­rior y de dis­tin­tos espa­cios que se adap­tan a cada momen­to del día: des­de comi­das con sobre­me­sa, has­ta encuen­tros más infor­ma­les o after­works.

En Esca­ma la gas­tro­no­mía con­vi­ve con la músi­ca, el vino y la con­ver­sa­ción. Ese espí­ri­tu con­ti­núa tam­bién en esta nue­va aper­tu­ra, pues el res­tau­ran­te man­tie­ne la pro­gra­ma­ción de acti­vi­da­des que le carac­te­ri­za: actua­cio­nes musi­ca­les en direc­to, catas de vino, even­tos espe­cia­les y encuen­tros after­work, para ser otro pun­to de vida social en el barrio.

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