Integra en un único municipio un ecosistema nupcial completo.
El Puig se consolida como destino especializado en bodas y lo hace a través de la jornada “Sí, quiero en El Puig” que ha reunido a empresarios, profesionales del sector y que ha clausurado el alcalde de la localidad Marc Oriola Pla, quien ha destacado su objetivo de posicionar al municipio como destino integral para celebraciones, gracias a su combinación de fincas singulares, patrimonio histórico, entorno mediterráneo, proximidad a València y una red consolidada de proveedores especializados y convirtiéndolo en un auténtico Cluster Nupcial.
La propuesta conjunta de las fincas del Puig de Santa María crea un ecosistema preparado para acoger celebraciones de alto nivel durante todo el año pues cuenta con 5 espacios para eventos de renombre como son los Jardines de la Cartuja, El Huerto de Santa María, los Jardines de la Hacienda, la Masía Campo Aníbal y la Cartuja d’Ara Christi que están apoyados por más de 30 restaurantes, 14 peluquerías y salones de belleza, 7 centros de estética y maquilladores sin olvidar joyerías, estilistas, boutiques y floristerías.
La jornada ha contado con la asistencia de un amplio elenco de profesionales del sector, entre ellos estudios creativos, diseñadores, estilistas, maquilladores, joyerías, wedding planners, agencias de viajes, fotógrafos y organizadores de eventos y ha comenzado con la recepción de invitados y un coffee break de bienvenida, seguido de la presentación de la ceremonia sin novios a cargo de Carmen Alcayde, quien ha puesto en valor la evolución de las celebraciones y el creciente interés por destinos con identidad propia.
Y de los cinco salones han colaborado Ángela Cócera de Cartuja d’Ara Christi, Eduardo Casanova de la Masía Campo Aníbal, Carlos Corella de los Jardines de la Cartuja, Antonio Pérez del Huerto de Santa María y Julio Bermejo de Jardines de la Hacienda.

El alcalde. Marc Oriola, junto con los representantes de los salones.
Tendencias: entre autenticidad y espectáculo
La primera mesa de conversación, centrada en tendencias, abordó el momento actual que vive el sector. Se debatió si las bodas contemporáneas son un reflejo real de la autenticidad de las parejas o si, en parte, están condicionadas por la presión social y la necesidad de generar contenido para redes sociales.
Los participantes reflexionaron sobre si estamos viviendo la era de la “boda espectáculo”, donde el impacto visual y la narrativa digital adquieren un peso determinante. También se analizó si las tendencias nacen de las propias parejas o si es la industria de la moda y la comunicación la que las impulsa, así como la profunda transformación del marketing en el sector nupcial, cada vez más emocional, experiencial y digital.
En el ámbito del viaje de novios, se puso de manifiesto cómo la influencia de redes sociales e influencers ha alterado la demanda de determinados destinos, consolidando el viaje como uno de los rituales más esperados del proceso nupcial. Se destacó que, para un alto porcentaje de parejas, el viaje se convierte en uno de los momentos más especiales de la boda, aunque también supone retos logísticos y de planificación que requieren asesoramiento especializado.
Asimismo, se abordó el creciente protagonismo del bienestar en el proceso preboda. Profesionales del ámbito wellness señalaron que la organización de una boda puede situarse entre los momentos de mayor carga emocional para una pareja, lo que ha impulsado la aparición de retiros preboda y programas de cuidado integral. También se advirtió sobre el riesgo de la sobre intervención estética por la búsqueda de resultados inmediatos.
Wedding planners: gestión, pedagogía y estrategia
La segunda mesa reunió a wedding planners que analizaron la evolución de su figura profesional. Coincidieron en que su papel no solo reduce el estrés de las parejas, sino que aporta visión estratégica, capacidad de coordinación y coherencia estética al conjunto del evento.
Se debatió sobre si las redes sociales están exigiendo nuevos elementos en las bodas y si, en ocasiones, se prioriza el impacto visual frente a la experiencia real del invitado. También se reflexionó sobre la dificultad creciente de gestionar expectativas en un contexto de alta inspiración digital, donde muchas parejas llegan a la primera reunión muy informadas, pero en ocasiones desorientadas.
Entre los principales retos de la profesión se señalaron la necesidad de formación constante, habilidades de negociación, gestión emocional y capacidad narrativa para diseñar bodas con identidad propia.

Patricia Manabamate, Sonia Puchades, Andrea Marí y Ana García Rivera en el taller de flores
Fincas: del escenario al protagonismo
La tercera mesa puso el foco en las fincas como elemento central del evento. Se analizó cómo ha evolucionado la demanda en los últimos años y qué buscan actualmente las parejas: entornos naturales, patrimonio histórico, funcionalidad logística o espacios con una identidad muy marcada.
Se debatió si la finca es simplemente el escenario donde se celebra la boda o si se ha convertido en el verdadero protagonista del evento. Los profesionales coincidieron en el incremento de la demanda de exclusividad total y en la creación de recorridos narrativos dentro del espacio, diseñando experiencias diferenciadas en cada fase: ceremonia, cóctel, banquete y fiesta.
También se señaló que la forma de visitar y presentar los espacios ha cambiado, apostando por experiencias más inmersivas que permitan a las parejas visualizar su boda de manera integral.
Reflexión conjunta del sector
De manera transversal, las tres mesas compartieron una reflexión común: la importancia de que el resto de las profesionales y las propias parejas comprendan la complejidad organizativa y la coordinación que implica una boda.
Entre los mitos que se señalaron destaca la idea de que organizar una boda es sencillo o puramente estético, cuando en realidad se trata de un proyecto que combina logística, creatividad, gestión emocional y estrategia empresarial.
Como consejo final para las parejas, los profesionales coincidieron en la necesidad de priorizar la autenticidad, confiar en proveedores especializados y recordar que la experiencia y la emoción deben estar por encima de la perfección formal.
Gastronomía como valor diferencial
La jornada ha incluido una experiencia gastronómica diseñada para mostrar el potencial culinario del destino. Bajo el concepto “Cóctel Mediterranean Love”, el Huerto de Santa María ha ofrecido una propuesta basada en producto de calidad y creatividad: gazpacho de aguacate con cherry y mozzarella, salmón marinado con wakame, mini brioche de tartar de rubia gallega ahumado, ceviche de atún, croquetón de cecina, huevo a 65º con torrezno y patata trufada, pan bao de cochinita pibil o pluma de ibérico 100% bellota elaborada en show cooking, entre otras especialidades.
La oferta se completó con vinos de la D.O. Valencia y Rioja, vermut Izaguirre y una selección de postres y sorbetes, evidenciando el nivel gastronómico que pueden encontrar las parejas que eligen El Puig para su celebración.
Además, los asistentes participaron en un taller artesanal de ramo de flores y disfrutaron de un cóctel de propuesta nupcial amenizado con música, recreando en directo la experiencia real de una boda en el municipio.
Una marca de destino
Con “Sí, quiero en El Puig”, el municipio no organiza únicamente una jornada sectorial, sino que impulsa una marca de destino que integra espacios, empresas y administración bajo una estrategia común.
El Puig aspira a convertirse en un referente de bodas en la Comunitat Valenciana, ofreciendo a las parejas una experiencia completa que combina historia, paisaje, gastronomía y profesionalidad, y consolidando el turismo de eventos como motor de desarrollo económico y proyección territorial.
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