Amparo Casaus es la proveedora de clòtxina de este restaurante ubicado en los Poblados Marítimos.
Fotografía superior: Amparo Casaus
Una veintena de periodistas especializados en gastronomía pudieron disfrutar ayer jueves de una degustación centrada en las clòtxinas de Casa Pescadores, antes de dar paso al momento más especial del encuentro: conocer la historia de Amparo Casaus, “Amparín”, considerada la última gran clotxinera de los Poblados Marítimos, quien compartió de primera mano cómo esta tradición ha pasado de generación en generación y cómo es el trabajo de llevar las clòtxinas de la batea a la mesa.

El chef Marcos Moreno
Amparo recogió el testigo de sus abuelos y padres, y desde pequeña ha vivido de primera mano el trabajo diario, tanto en verano como en invierno, en la batea familiar situada en el puerto de Valencia. Una saga familiar que está en riesgo de desaparición ya que las duras condiciones de trabajo y la ausencia de relevo generacional pueden condicionar en unos años este pequeño negocio tradicional. “Amparín” continúa sacando la silla en la puerta de José Benlliure, 60, como antaño lo hicieron sus padres y abuelos, en fines de semana y festivos, para vender clòtxina fresca diaria.
Amparín es la principal proveedora de clòtxina de Casa Pescadores, un producto que ya forma parte de la carta del restaurante, tanto en la zona de bar como en la de parrilla. Los asistentes pudieron conocer también al chef Marcos Moreno, quien lidera la cocina del restaurante y trabaja la clòtxina tanto al vapor como a la brasa, garantizando producto fresco de miércoles a domingo, en servicios de comida y cena.
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