El par­quet, inclu­so en vivien­das vacías, ya trans­mi­te cier­ta sen­sa­ción de hogar.

 

Hay refor­mas que se notan des­de el pri­mer momen­to, al abrir la puer­ta y entrar. El sue­lo for­ma par­te de ese gru­po de cam­bios capa­ces de trans­for­mar la per­cep­ción de una vivien­da. Qui­zá por eso el par­quet sigue sien­do una elec­ción tan habi­tual entre quie­nes quie­ren reno­var su hogar y dar­le un aspec­to más aco­ge­dor.

En una ciu­dad don­de las refor­mas for­man par­te del pai­sa­je coti­diano, la ins­ta­la­ción de par­quet en Madrid con­ti­núa sien­do una de las actua­cio­nes más deman­da­das. No res­pon­de úni­ca­men­te a una cues­tión esté­ti­ca, pues quien sus­ti­tu­ye un pavi­men­to anti­guo por un sue­lo de made­ra sue­le bus­car una mejo­ra glo­bal de la vivien­da. Se tra­ta de ganar con­fort, apor­tar cali­dez visual y crear espa­cios en los que resul­te agra­da­ble pasar tiem­po.

El suelo que hace que una casa se sienta más casa

El par­quet, inclu­so en vivien­das vacías, antes de colo­car mue­bles o ele­men­tos deco­ra­ti­vos, ya trans­mi­te cier­ta sen­sa­ción de hogar. La made­ra tie­ne esa capa­ci­dad. Refle­ja la luz de una mane­ra par­ti­cu­lar, apor­ta tex­tu­ra y con­si­gue que los espa­cios resul­ten más cer­ca­nos.

Es una per­cep­ción rea­lis­ta que com­par­ten arqui­tec­tos, deco­ra­do­res y pro­pie­ta­rios. Un salón con par­quet rara vez ofre­ce la mis­ma sen­sa­ción que otro con un sue­lo más frío o imper­so­nal.

Ade­más, la varie­dad dis­po­ni­ble hoy es enor­me, des­de aca­ba­dos cla­ros que poten­cian la lumi­no­si­dad has­ta tonos medios que apor­tan equi­li­brio, pasan­do por opcio­nes más oscu­ras que gene­ran ambien­tes ele­gan­tes y sofis­ti­ca­dos. Cada vivien­da encuen­tra su pro­pia per­so­na­li­dad a tra­vés del sue­lo que eli­ge.

Tam­bién influ­ye el con­fort dia­rio. Quien cami­na des­cal­zo por una casa con par­quet sue­le apre­ciar una sen­sa­ción agra­da­ble bajo los pies. Son peque­ños deta­lles que for­man par­te de la expe­rien­cia coti­dia­na y que, con el tiem­po, ter­mi­nan tenien­do más impor­tan­cia de la que pare­ce.

Instalar parquet es mucho más que colocar tablas de madera

Des­de fue­ra pue­de pare­cer un tra­ba­jo sen­ci­llo, sin embar­go, detrás de una bue­na ins­ta­la­ción exis­te una pre­pa­ra­ción que rara vez se ve cuan­do la obra ter­mi­na.

Antes de empe­zar, es nece­sa­rio ana­li­zar el esta­do del sopor­te, com­pro­bar que la super­fi­cie esté nive­la­da y veri­fi­car que no exis­tan pro­ble­mas de hume­dad que pue­dan afec­tar al com­por­ta­mien­to futu­ro de la made­ra. Son tareas poco visi­bles, pero deci­si­vas para con­se­guir un resul­ta­do dura­de­ro.

La expe­rien­cia tam­bién jue­ga un papel impor­tan­te. Cada vivien­da plan­tea retos dife­ren­tes. Hay pisos anti­guos con des­ni­ve­les acu­mu­la­dos duran­te déca­das, vivien­das refor­ma­das par­cial­men­te o espa­cios don­de es nece­sa­rio adap­tar el nue­vo sue­lo a ele­men­tos ya exis­ten­tes.

Por eso sue­le reco­men­dar­se acu­dir a pro­fe­sio­na­les espe­cia­li­za­dos. En Madrid, empre­sas como Par­quets Labra­dor han desa­rro­lla­do duran­te años tra­ba­jos rela­cio­na­dos con la ins­ta­la­ción, repa­ra­ción y reno­va­ción de este tipo de pavi­men­tos, acu­mu­lan­do una expe­rien­cia que resul­ta espe­cial­men­te valio­sa en pro­yec­tos com­ple­jos.

Una elección que sigue convenciendo con el paso del tiempo

Las ten­den­cias deco­ra­ti­vas cam­bian cons­tan­te­men­te. El par­quet, sin embar­go, lle­va gene­ra­cio­nes ente­ras for­man­do par­te de los hoga­res y con­ti­núa man­te­nien­do su atrac­ti­vo.

Una de las razo­nes es su capa­ci­dad para enve­je­cer bien. Con un man­te­ni­mien­to ade­cua­do, con­ser­va gran par­te de sus cua­li­da­des duran­te mucho tiem­po. Inclu­so cuan­do apa­re­cen seña­les de uso, la made­ra per­mi­te pro­ce­sos de res­tau­ra­ción que ayu­dan a recu­pe­rar su aspec­to ori­gi­nal.

Al final, ele­gir par­quet sue­le ser una deci­sión que va más allá de la moda. Tie­ne más rela­ción con cómo que­re­mos sen­tir­nos en casa, por­que un sue­lo for­ma par­te del ambien­te, del con­fort y de la per­so­na­li­dad de una vivien­da. Y pocas opcio­nes con­si­guen reu­nir esos ele­men­tos con tan­ta natu­ra­li­dad como el par­quet.

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