El Salón de Respecte de la Diputaciób de Valencia acoge en octubre y noviembre la exposición “La festa del 9 d’Octubre”, un recorrido fotográfico por los casi 800 años de historia de la conmemoración de la entrada de Jaime I en tierras valencianas.
La muestra, que incluye una reproducción de 4,6 por 3,5 metros del retablo del Centenar de la Ploma que exhibe el Victoria & Albert Museum de Londres, podrá visitarse los fines de semana de octubre y noviembre de 10 a 14 y de 17 a 20 horas.
Comisariada por Salvador Calabuig, conservador de la OFITEC (Oficina Técnica de Restauración, Investigación y Difusión del Patrimonio de la Diputación), la muestra incluye instantáneas de gran valor histórico de fotógrafos valencianos del siglo pasado y el presente, desde Luis Vidal a Manuel Molines, pasando por Martín Vidal y José Aleixandre, así como imágenes del Archivo General y Fotográfico de la Diputació y otras cedidas por el Arxiu Municipal de València, la Biblioteca Valenciana y colecciones privadas.
Un viaje en el tiempo por la historia de Valencia
El presidente de la Diputació, Toni Gaspar, acompañado por diputadas y diputados de la institución, realizaron ese viaje en el tiempo por la historia de València que ofrece el Salón de Respecte de la corporación provincial en el Palau dels Scala, en Plaza Manises. Un recorrido que arranca con la entrada del rey Jaime I a València, acompañado por la reina Violant y su corte, un 9 de octubre de 1238, días después de la rendición de la ciudad en vísperas de Sant Miquel.

Ocho siglos de historia de una conmemoración que el Consell de la Ciudad instituyó como fiesta en 1338 y que ha pasado por distintas etapas y vaivenes propios de los períodos de guerra y tensiones de cada momento. A finales del siglo XIX, la celebración del 9 d’Octubre cogió un vuelo que se mantendría durante el siglo XX y hasta la actualidad.
Distintas caras de la fiesta del 9’Octubre a lo largo de la historia en imágenes
La Diputació recoge en imágenes las distintas caras de la fiesta en décadas de convulsión social. La Real Senyera conservada en la Casa de la Ciudad; la muixeranga a las puertas del ayuntamiento en vísperas de la Guerra Civil; el Barón de Cárcer portando la espada de Jaime I en los actos de 1939; la Senyera en Madrid en el desfile de la victoria Franquista ese mismo año; falangistas portando la bandera en la procesión de 1945; las manifestaciones pro Estatut de 1977; y la presencia policial en los años 80 tras la agresión al alcalde Ricard Pérez Casado en las celebraciones del 79.

Un trayecto repleto de emociones y recuerdos que incluye anécdotas como la procesión cívica pasada por agua del 94 y el Senyera-móvil con capuchón impermeable; y también los actos más recientes, como la entrega de las Altas Distinciones de la Generalitat de 2018, con la presencia del presidente del Gobierno Pedro Sánchez. Un paseo por la ‘festa’ del 9 d’Octubre que desemboca en el Retablo del Centenar de la Ploma, la pieza clave de la exposición.
La obra maestra del gótico valenciano
El Retablo del Centenar de la Ploma o de Sant Jordi es la obra maestra del gótico internacional valenciano. Una composición pictórica de 6,60 por 5,50 metros que en la actualidad se conserva en el Victoria & Albert Museum de Londres y cuya predela (parte inferior) se encuentra temporalmente en el Museo de Bellas Artes de València en proceso de investigación y restauración.

La Diputació exhibe en su exposición sobre el 9 d’Octubre una reproducción de 4,6 por 3,5 metros de esta obra atribuida a Miquel Alcanyís y Marçal de Sax y probablemente otros pintores establecidos en València a inicios del siglo XV, que en origen ocupó las paredes de la Capilla del Centenar de la Ploma, según unos autores, o la Iglesia de Sant Jordi, según otros, antes de ser vendida y abandonar la ciudad.
Representa una de las escenas fundamentales de la Batalla de El Puig
Esta obra cumbre del gótico valenciano representa en su calle central una de las escenas fundamentales de la Batalla de El Puig, que abrió las puertas de la conquista de València. Sant Jordi se convierte en protagonista en su lucha contra el dragón, metáfora de la permanente contienda entre el bien y el mal. Y en la parte superior, la coronación de la Mare de Déu por debajo de Cristo sentado en majestad.
Las calles laterales del retablo recogen distintas escenas de la leyenda del santo y su martirio, coronadas por los evangelistas, mientras que en las entrecalles hay espacio para profetas y apóstoles. Una pieza clave, por su calidad artística y su simbolismo, en la historia del pueblo valenciano.
Comparte esta publicación
Suscríbete a nuestro boletín
Recibe toda la actualidad en cultura y ocio, de la ciudad de Valencia
















