La ban­da rei­vin­di­ca su lega­do capi­tal en la esce­na del rock alter­na­ti­vos de los años noven­ta.

 

Los Con­cier­tos de Vive­ros vivie­ron ano­che una de las actua­cio­nes más espe­ra­das de esta edi­ción con la lle­ga­da de Gar­ba­ge, una de las ban­das que revo­lu­cio­nó el rock alter­na­ti­vo en los años noven­ta y que con­ti­núa demos­tran­do sobre los esce­na­rios la vigen­cia de un soni­do que mar­có a toda una gene­ra­ción.

Des­de la mis­ma sali­da al esce­na­rio, Shir­ley Man­son vol­vió a demos­trar por qué sigue sien­do uno de los gran­des ico­nos feme­ni­nos del rock con­tem­po­rá­neo. Ejer­ció de autén­ti­co hilo con­duc­tor de un espec­tácu­lo en el que la ban­da bri­­tá­­ni­­co-esta­­dou­­ni­­de­n­­se des­ple­gó toda la per­so­na­li­dad que la ha acom­pa­ña­do duran­te más de tres déca­das.

El con­cier­to arran­có con “The­re’s No Futu­re in Opti­mism”, car­ta de pre­sen­ta­ción de su últi­mo tra­ba­jo dis­co­grá­fi­co, dejan­do cla­ro des­de el prin­ci­pio que Gar­ba­ge sigue miran­do hacia ade­lan­te sin renun­ciar a la esen­cia que ha defi­ni­do su carre­ra. El reper­to­rio com­bi­nó nue­vas com­po­si­cio­nes con algu­nos de los him­nos que con­vir­tie­ron al gru­po en una refe­ren­cia impres­cin­di­ble del rock alter­na­ti­vo, como “I Think I’m Para­noid”, “Stu­pid Girl”, “Cherry Lips (Go Baby Go!)”, “Push It” y la inol­vi­da­ble “Only Happy When It Rains”, can­cio­nes que fue­ron reci­bi­das con entu­sias­mo por un públi­co entre­ga­do.

A medi­da que avan­za­ba la actua­ción, la cone­xión entre la ban­da y los asis­ten­tes fue cre­cien­do de for­ma natu­ral. Shir­ley Man­son alter­nó la inten­si­dad de las inter­pre­ta­cio­nes con momen­tos de cer­ca­nía, diri­gién­do­se al públi­co valen­ciano en varias oca­sio­nes y agra­de­cien­do el cari­ño reci­bi­do. Más allá de sus gran­des éxi­tos, Gar­ba­ge vol­vió a demos­trar por qué sigue sien­do una refe­ren­cia den­tro del rock alter­na­ti­vo inter­na­cio­nal. La com­pli­ci­dad entre sus músi­cos, el impe­ca­ble soni­do de la ban­da y una pues­ta en esce­na sobria, pero tre­men­da­men­te efec­ti­va, per­mi­tie­ron que cada can­ción res­pi­ra­ra con per­so­na­li­dad pro­pia. Sin arti­fi­cios inne­ce­sa­rios, el gru­po ofre­ció un direc­to sóli­do y ele­gan­te que puso en valor la cali­dad musi­cal de una for­ma­ción que con­ti­núa rein­ven­tán­do­se más de tres déca­das des­pués de su naci­mien­to.

 

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