Salu­da­mos la lle­ga­da de 2026 con un pano­ra­ma mun­dial que cam­bia a dia­rio y se deba­te entre la sinop­sis de algu­nas de las nove­las que más he reco­men­da­do últi­ma­men­te y algu­nas pelí­cu­las de cien­cia fic­ción que podrían vol­ver­se reali­dad.

Foto­gra­fía supe­rior: Enri­que Gra­cián

El año empie­za fuer­te y yo cada vez que abro un perió­di­co pien­so en Miley Cyrus can­tán­do­le al fin del mun­do y crean­do una aren­ga musi­cal para que dis­fru­te­mos todo lo posi­ble antes de que éste en el que vivi­mos, se aca­be. Aun­que este artícu­lo evi­den­cia que me gus­ta muchí­si­mo la nove­la dis­tó­pi­ca, un géne­ro que a veces se con­fun­de entre la cien­cia fic­ción o la nove­la futu­ris­ta, a día de hoy no sé muy bien expli­car la finí­si­ma línea que divi­de la reali­dad de la fic­ción.

En el ámbi­to lite­ra­rio sien­to un poco lo mis­mo, y es que he leí­do algu­nos libros últi­ma­men­te que no sé cómo cla­si­fi­car, pero sí que sé que han entra­do en mi lis­ta de lec­tu­ras impres­cin­di­bles por algún moti­vo, así que empie­zo enero reco­men­dan­do cua­tro nove­las dife­ren­tes y úni­cas en su espe­cie, que no podrás sol­tar has­ta que las ter­mi­nes.

El Valle es una rara avis, una suer­te de nove­la secre­ta sin sinóp­sis y por tan­to muy com­pli­ca­da de rese­ñar por­que ¿cómo os reco­mien­do una nove­la de la que no pue­do decir nada para no des­ve­lar el secre­to que con­tie­ne? Y ese mis­te­rio fue, pre­ci­sa­men­te, lo pri­me­ro que me atra­jo de ella.

El Valle es un libro que no te deja­rá indi­fe­ren­te, en el que nada es lo que pare­ce y todo lo que pare­ce algo, es mucho más cuan­do lo miras de cer­ca. Qué difí­cil es trans­mi­tir mucho sin decir ape­nas nada.
Su autor, Enri­que Gra­cián, es mate­má­ti­co y divul­ga­dor y ha cons­trui­do una his­to­ria en la que nada es lo que pare­ce y has de con­ti­nuar leyen­do para dar con la cla­ve que conec­ta con el cora­zón del libro y te lle­va a enten­der el des­tino de los tre­nes mis­te­rio­sos. Una nove­la que nece­si­tas leer para resol­ver todas las pre­gun­tas que plan­tea su narra­ción y no te deja­rá indi­fe­ren­te.

Súbe­te a este tren.

Inma­nen­cia es una nove­la que, a tra­vés de tres his­to­rias entre­la­za­das que suce­den en dis­tin­tas épo­cas, nos tras­la­da a un futu­ro en el que, diri­gi­dos por una inte­li­gen­cia arti­fi­cial, los hom­bres han cons­truí­do una socie­dad en la que son total­men­te libres, pero ¿cuál es el pre­cio que han teni­do que pagar para cons­truir un mun­do mejor?

90 años antes, tres ado­les­cen­tes empie­zan a bus­car un teso­ro y lo que pare­ce un jue­go ino­cen­te, aca­ba sien­do una misión peli­gro­sa para pro­te­ger un reli­quia per­di­da, el San­to Grial.
Vic­tor Lapuen­te, de mane­ra magis­tral, conec­ta esta his­to­ria con el pre­sen­te de Mar­tín, quien 20 años des­pués des­pier­ta de un coma en Gotem­bur­go, don­de inves­ti­ga sobre ciber-demo­­cra­­cia.
Entre el thri­ller y un tra­ta­do polí­ti­co, este libro explo­ra tres reali­da­des dife­ren­tes, un pasa­do his­tó­ri­co conec­ta­do con los tem­pla­rios, un pre­sen­te en el que la demo­cra­cia se encuen­tra en peli­gro y un futu­ro dis­tó­pi­co en el que la vida se rige por los desig­nios y el con­trol de una inte­li­gen­cia arti­fi­cial don­de pri­ma la liber­tad total del indi­vi­duo.

Los Ken­tu­kis son unas tier­nas y ado­ra­bles mas­co­tas elec­tró­ni­cas, el para­dig­ma per­fec­to del mun­do en el que vivi­mos, pero pre­sen­tan, a la vez, una dico­to­mía pro­fun­da, por­que Ken­tucky pue­des poseer o pue­des ser. La elec­ción es sen­ci­lla, ¿com­pras la mas­co­ta, que se acti­va­rá y será mane­ja­da por un des­co­no­ci­do al que le abres las puer­tas de tu casa y de tu vida, o eli­ges ser ese des­co­no­ci­do que se cue­la en una vida aje­na?

Si hay una nove­la que me ha obse­sio­na­do esta últi­ma tem­po­ra­da y que no dejo de reco­men­dar y rega­lar, sin duda es esta. Saman­ta Sch­we­blin nos pre­sen­ta uno de los dile­mas mora­les más gran­des de la últi­ma épo­ca, dis­fra­za­do de ino­cen­te retra­to de la tec­no­lo­gía actual, y es que escri­be rela­tos que escue­cen, y escue­cen por ser rea­lis­tas, y actua­les, lo que los con­vier­te en aún más terro­rí­fi­cos.

Una metá­fo­ra rea­lis­ta de vidas hiper­co­nec­ta­das, que a tra­vés de dife­ren­tes his­to­rias nos habla de los ries­gos de la vida como esca­pa­ra­te públi­co, de la pro­tec­ción de datos, de la pro­tec­ción de nues­tros hijos y de los lími­tes de la inti­mi­dad, el deseo, la mira­da aje­na y el cui­da­do.

Cerra­mos el círcu­lo de la inno­va­ción, la tec­no­lo­gía y el futu­ro con una edi­ción de lujo de Metró­po­lis, en el año en que se sitúa la his­to­ria escri­ta por Thea von Har­bou un siglo antes. Con­ce­bi­da ori­gi­nal­men­te como nove­la, se trans­for­ma en guión para una pelí­cu­la de cien­cia fic­ción muda y ter­mi­na publi­cán­do­se por entre­gas como publi­ci­dad del celu­loi­de para pasar sin pena ni glo­ria y ser res­ca­ta­da, pos­te­rior­men­te, como la obra ade­lan­ta­da a su tiem­po que es: Nos encon­tra­mos en una megá­po­lis futu­ris­ta y tec­no­ló­gi­ca, domi­na­da por unos pocos y pode­ro­sos, quie­nes habi­tan su super­fi­cie domi­na­da por las máqui­nas, ali­men­ta­das por los obre­ros escla­vi­za­dos que habi­tan el sub­sue­lo, has­ta que un día nace la semi­lla de la revo­lu­ción. Una curio­sa dua­li­dad pre­sen­te en nues­tro día a día don­de la vida ana­ló­gi­ca se enfren­ta, muy a menu­do, a la inte­li­gen­cia arti­fi­cial.

En una cui­da­da edi­ción en for­ma­to gran­de con 45 ilus­tra­cio­nes ori­gi­na­les de Tomás Hijo se hace más pre­sen­te que nun­ca las pala­bras que su auto­ra escri­bió sobre él: “Este libro no es de hoy ni del futu­ro. No habla de un lugar. No sir­ve a nin­gu­na cau­sa, par­ti­do o cla­se. Tie­ne una mora­le­ja que se des­pren­de de una ver­dad fun­da­men­tal: ‘Entre el cere­bro y el múscu­lo debe mediar el cora­zón’”.

Con esta pers­pec­ti­va futu­ris­ta y dis­tó­pi­ca que se pre­sen­ta en cada paso de nues­tra vida a tra­vés de los medios de comu­ni­ca­ción y a tra­vés de una lite­ra­tu­ra tan rica como ate­rra­do­ra, no me que­da sino reco­men­da­ros, con la can­ción de Miley Cyrus como ban­da sono­ra de fon­do, que fin­ja­mos que no es el fin del mun­do y que dis­fru­te­mos de cada ins­tan­te.

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