Por R.Ballester Añón

 

Por cier­to pun­do­nor cul­tu­ral, uno comien­za leer a algu­nos auto­res clá­si­cos, muchas veces cita­dos, pero nun­ca leí­dos ante­rior­men­te, a los que sue­le acom­pa­ñar un sen­ci­llo anzue­lo nemo­téc­ni­co. Por ejem­plo: Hero­do­to, “padre de la his­to­ria”, sue­le venir  cuan­do a uno desea saber más acer­ca del  autor y sobre todo, leer sus tex­tos.

Hero­do­to de Hali­car­na­so fue his­to­ria­dor y via­je­ro grie­go del siglo V a JC. Y el pri­me­ro en inves­ti­gar y narrar acon­te­ci­mien­tos de for­ma orde­na­da. Su obra prin­ci­pal, His­to­ria, reco­ge en nue­ve sec­cio­nes o capí­tu­los las deno­mi­na­das Gue­rras Médi­cas entre Gre­cia y Per­sia, com­bi­nan­do enfren­ta­mien­tos mili­ta­res, des­crip­cio­nes geo­grá­fi­cas o aspec­tos etno­grá­fi­cos de diver­sos pue­blos anti­guos. Le carac­te­ri­za la pro­bi­dad en el uso de sus fuen­tes en las que se basa y cita. Dis­tin­gue, con pul­cri­tud his­to­rio­grá­fi­ca, entre lo que le cuen­tan y lo que él razo­na­ble­men­te pien­sa de lo que que pudo suce­der en hechos his­tó­ri­cos, con­flic­tos béli­cos o imbro­gli pala­cie­gos.

Hero­do­to impre­sio­na por la flui­dez de su pro­sa y hones­ti­dad en el uso de esas infor­ma­cio­nes. Su libro está reple­to de obser­va­cio­nes sor­pren­den­tes para el lec­tor con­tem­po­rá­neo. Por ejem­plo, cuen­ta  las for­mas que los per­sas tenían de tomar deci­sio­nes de impor­tan­cia:

“Acos­tum­bran a deli­be­rar bebi­dos sobre asun­tos real­men­te gra­ves; lo deci­di­do en tal deli­be­ra­ción, al día siguien­te, aho­ra en esta­do de sobrie­dad, el jerar­ca replan­tea­ba el pro­ble­ma. Si la solu­ción en esta­do de ebrie­dad coin­ci­día con la de sobrie­dad, se ponía en prác­ti­ca”.

For­mas de iden­ti­fi­ca­ción social en espa­cios públi­cos y pri­va­dos:

“He aquí como se pue­de reco­no­cer a los que per­te­ne­cen a un mis­mo ran­go social. En lugar de salu­dar­se se besan en la boca; si uno es de ran­go infe­rior al otro, se besan en la meji­lla; y si uno es muy infe­rior al otro hin­ca la rodi­lla en tie­rra y besa su mano”

Algu­nos con­si­de­ra­cio­nes sobre el sis­te­ma edu­ca­ti­vo espar­tano:

“La edu­ca­ción de los niños empie­za a los 5 años y ter­mi­na a los 20 pero sólo en 3 dis­ci­pli­nas: equi­ta­ción, arque­ría y vera­ci­dad. Antes de cum­plir los 5 años, el niño no cono­ce a su padre y sólo vive entre las muje­res. Y esto es así por­que si el niño entre­tan­to mue­re, no le cree esto que­bra­de­ros de cabe­za al padre”.

Algu­nas for­mas de ampliar espa­cios de influen­cia:

“Los que salie­ron del Pri­ta­neo de los ate­nien­se, segu­ros de que ellos eran los jonios más nobles, no se lle­va­ron con­si­go a sus muje­res a la colo­nia, sino que allí se unie­ron a muje­res carias ase­si­nan­do pre­via­men­te a sus padres”.

Leyen­do a Hero­do­to  uno advier­te que, jun­to a actos heroi­cos, con­duc­tas vir­tuo­sas, admi­ra­bles estra­ta­ge­mas cas­tren­se… nos encon­tra­mos con un minu­cio­so inven­ta­rio de indig­ni­da­des, matan­zas, cruel­da­des, atro­ci­da­des refi­na­das o emo­ti­vas idio­te­ces, ade­más de cier­tas cos­tum­bres que pue­den resul­tar  repug­nan­tes para el lec­tor con­tem­po­rá­neo pero que  enton­ces eran prác­ti­cas abso­lu­ta­men­te hono­ra­bles y deco­ro­sas. Todo ello nos hace pen­sar que la his­to­ria y el géne­ro humano siguen en el mis­mo sitio.

Los enfren­ta­mien­tos que con­sig­na Hero­do­to entre grie­gos y per­sas, entre orien­te y occi­den­te, con­tem­plan­do los suce­sos de estas últi­mas sema­nas, con­vier­ten la His­to­ria de Hero­do­to en una suer­te de exhaus­ti­vo tele­dia­rio.

Por últi­mo, diga­mos que el  pro­lo­guis­ta y tra­duc­tor  de esta obra clá­si­ca de unas 1000 pági­nas, es don Manuel Balasch (1928–2009) sacer­do­te cató­li­co, hele­nis­ta y cate­drá­ti­co de grie­go en la Uni­ver­si­dad Auto­no­ma de Bar­ce­leo­na, que  tra­du­jo al cas­te­llano y al cata­lán  diver­sos auto­res clá­si­cos grie­gos.


Títu­lo: His­to­ria (953 pági­nas)

Autor: Hero­do­to

Pró­lo­go: Manuel Balasch

Edi­to­rial: Cáte­dra

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