Barxeta empieza las protestas por la retirada del último cajero en el pueblo

Algunos vecinos y vecinas de Barxeta se concentraron este jueves, día 21 de enero, ante la oficina móvil de Cajamar para protestar ante el desmantelamiento del único cajero que existía en esta localidad de la Costera, de unos 1.600 habitantes. Como adelantó el martes ValenciaCity.es, y como se han hecho eco luego medios como Àpunt o Levante-EMV, varios operarios de esta entidad bancaria se personaron el martes, sin previo aviso, para llevarse el cajero. A partir de ese momento, el único modo de tener acceso a servicios bancarios o a un cajero en esta localidad es a través de la oficina móvil que acude allí dos veces a la semana.

 

Un momento de la concentración en Barxeta contra la retirada del cajero automático.

Desde la entidad bancaria indicaron a este medio de comunicación que «por supuesto, que informamos a todos nuestros clientes, sean personas particulares, empresas o instituciones de cualquier novedad relacionada con la prestación de nuestro servicio, horario de atención al público, etc.». Una afirmación que desmienten tanto los clientes particulares, como el alcalde de Barxeta, Vicent Mahiques.

Él, quien ya ha comunicado oficialmente que el ayuntamiento de la localidad va a retirar su cuenta de Cajamar, cuenta a Valenciacity.es que se enteró de que iban a retirar el cajero, de forma indirecta, porque una clienta fue informada de ello al acudir a la oficina de Genovés, a la que pertenecen desde hace algo más de un año todos los antiguos clientes de la oficina de Barxeta que ya había sido desmantelada con anterioridad. Desde entonces trató, sin éxito, de recibir una comunicación oficial por parte de la entidad bancaria y tratar de escuchar así sus argumentos. Algo que, al parecer, se producirá este próximo lunes. Aunque, cómo el mismo lamenta «el daño ya está hecho».

 

Una clienta baja por la rampa de la oficina móvil de Cajamar en Barxeta.

Mahiques matiza que el hecho de retirar la cuenta «no se trata de una decisión en caliente», sino que ya la venían meditando, y habían avisado al banco de que la tomarían sino mejoraba el servicio hacia los habitantes de la localidad, desde que cerraron la oficina. Ahora, «esto ha sido la gota que colma el vaso», asevera.

«Barxeta, como tantas otras localidades, cuenta con mucha población mayor. Son personas con escaso acceso a plataformas digitales, internet… para ellos operar con un cajero ya es complicado, con lo que no tenerlo es ya toda una muralla», lamenta.

Él reconoce que los bancos «son empresas privadas», pero matiza que «cuando han tenido una situación complicada, el sector público los rescató. Ahora, deberían ayudar a lo público y a las personas y no lo hacen, quitan plantilla, medios y servicios básicos como un cajero automático», critica Mahiques.

 

«Muchos vecinos piensan como nosotros, si no nos dan servicio, nos vamos de esta banco»

El clima en Barxeta es de crispación, pero también de gran unidad a la hora de protestar ante esta decisión de Cajamar. Como ya ocurrió en el pasado con situaciones como las protestas para evitar que se instalara un vertedero en la localidad, que ha sido paralizado hasta en dos ocasiones, o las torres de Alta Tensión, que se prolongaron pero al final no se lograron parar, ahora el pueblo vuelve a unirse para luchar por sus derechos.

 

Personas haciendo cola ante la oficina móvil de Cajamar en Barxeta.

De este modo, personas como P. Ferrando indican que «nos hemos reunido unas cuantas personas pero la verdad es que somos una minoría aquí, porque la mayoría es gente más joven que está trabajando ahora mismo y no pueden estar aquí, pero el pensamiento que tienen es el mismo que el nuestro, que si no nos dan servicio, nos vamos». Ella, como tantos otros vecinos y vecinas, apoya al ayuntamiento en su decisión de retirar la cuenta y afirma que está pensando en hacer lo mismo: «Estoy pensando en irme. Tan pronto pueda desplazarme a Xàtiva y arreglar papeles, posiblemente me vaya de este banco».

 

«Es mentira que hayan avisado a los clientes de que retirarían el cajero»

Por su parte, R. Lorente, hija del ex alcalde, Josep Lorente, uno de los fundadores de la cooperativa de Barxeta y también del origen de la entidad de crédito en Barxeta, desmiente totalmente que los clientes hayan sido informados de esta decisión: «No es verda, aquí han venido, han quitado el cajero sin informar a nadie». Ella, como tantos otros, se plantea «quitar la cuenta porque ahora mismo no me dan ninguna solución». Es más, avanza que, como también ha dicho el alcalde, si llega otra entidad al pueblo se plantearía seriamente pasarse a ella.

 

La fachada de la antigua oficina de Cajamar en Barxeta.

«Esto es un desastre total, primero nos quitaron el banco, luego nos quitan el cajero. La gente mayor cómo tenemos que ir, a dónde iremos a sacar dinero. Yo tengo 69 años y esto es un desastre, sobre todo para la gente mayor, porque los jóvenes saben manejarse con Internet y con todo, van de aquí para allá, pero nosotros vamos haciéndonos mayores y no podemos disponer ya de tener un servicio adecuado. Juegan con nuestro dinero y hacen lo que les da la gana y encima ahora nos dejan sin este servicio», critica.

Por su parte, P. Domínguez, opina que esta decisión de la entidad bancaria es «una poca vergüenza porque nos dejan abandonados. Más aún a la gente mayor como yo que no tenemos ni coche, a dónde vamos a ir. Ya nos había costado acoplarnos al cajero, pero lo habíamos hecho, y ahora esto. Me parece muy mal», reitera esta clienta que también afirma que se plantea llevar sus cuentas a otro banco.

 

¿Qué pasa ahora con el pequeño comercio local?

Una decisión como retirar un cajero automático y dejar a todo un pueblo sin este servicio, al menos sin él de forma permanente, afecta a cada uno de los vecinos y vecinas, así como a sus visitantes y también, en gran medida, a los comerciantes locales. Una de ellas, S. Seguí, expresa que «soy la dueña de un comercio en Barxeta y encuentro que esto es un poco vergüenza, encima de que si cobramos por el tarjetero nos cobran una comisión, ahora que quiten el cajero y que la gente no pueda ir a sacar dinero al banco es una vergüenza».

 

La televisión Àpunt entrevista a una clienta de Cajamar en Barxeta.

«Luego hablan de la España vacía. Una vez que de los pueblos se va la gente joven, entonces cuando ya han hecho el mal quieren crear puestos de trabajo para que la gente vuelva. En vez de intentar que el pueblo no se muera. Este pueblo es pequeño, pero hay dos almacenes de fruta, se mueve mucho dinero, ¿qué tenemos que hacer, sacar todo el dinero del banco y tenerlo en casa?», se pregunta.

Ella cuenta que «a un pequeño comercio esto afecta mucho porque la gente mayor, que en el pueblo hay mucha, algunos no tienen ni tarjeta. Esta gente mayor está acostumbrada a comprar con dinero, muchas veces no pueden pagar hasta que los hijos, quien tenga hijos, vaya a otros sitio donde pueda sacar dinero y se lo lleve, y ahora será peor».

«Es muy lamentable, tendrían que volver atrás, tener todo el dinero en casa y pagar en mano a ver qué hacen los bancos ahí… concluye S. Seguí mientras se va corriendo a reabrir la tienda. Eso sí, antes regresa para decir algo más «el otro día estuve aquí en el banco móvil dos horas haciendo cola con la tienda cerrada, al llegar tenía a dos clientas muy enfadadas. ¿A mi eso quién me lo compensa?».

Tanto los vecinos, como el propio ayuntamiento, no descartan tomar otras medidas de presión ante esta decisión de Cajamar de retirar el cajero en Barxeta, algo que también se ha repetido en otras localidades.

 

 

Valencia City
Valencia City

El pulso de la ciudad

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.