Facundo Tomás o la travesía del sorollismo

A punto de cumplir los 70 años, una apendicitis complicada se ha llevado la vida de Facundo Tomás (Buñol, 1950), todo un personaje de la vida intelectual valenciana, veterano agitador político durante el antifranquismo, controvertido profesor en la facultad de Bellas Artes posteriormente y teórico del sorollismo en el último tramo de sus trabajos de investigación sobre Estética.

Facundo Tomás fue un joven leído en la teoría marxista, lo que le llevó a una militancia activa en uno de los partidos más radicales de la izquierda antifranquista, el PCE-ML y su rama revolucionaria, el FRAP. Allí coincidió en los primeros años 70 con los hermanos Blasco, Josep Garés y Vicente Pérez Plaza, entre otros reconocidos militantes. Su familia constituía una notable saga en Buñol, y su abuelo, el doctor Facundo Tomás tiene calle en la localidad gracias a su reconocido trabajo de los años 30, la topografía médica de Buñol.

Tras cursar estudios de Historia, finalmente consiguió plaza de profesor en la facultad de Bellas Artes junto a otros artistas y teóricos cercanos a la visión política comunista. Fueron agitados años de disputas académicas, profundas transformaciones de los planes de estudio y batallas por mejorar el escalafón profesora.

El ya catedrático Tomás no pasaba desapercibido en sus clases, algunos de cuyos comentarios más escatológicos y provocativos cuelgan en los muros de internet que administran los alumnos. Tomás, sin embargo, inició un progresivo acercamiento a posiciones conservadoras mientras la sociología postestructuralista se convertía en su fuente de análisis.

En esa línea, Facundo Tomás ha ido dejando diversos libros y artículos de fondo sobre cuestiones vinculadas a la genealogía del arte, la influencia de este sobre el imaginario cotidiano de la civilización contemporánea y la persistencia de ciertos mitos iconográficos. Autor, entre otras obras de interés de Escrito, pintado: dialéctica entre escritura e imágenes en la conformación del pensamiento europeo (La balsa de la medusa, 1998) o Las culturas periféricas y el síndrome del 98 (Anthropos, 2003).

Finalmente, Tomás inició una intensa colaboración con Felipe Garín en torno al universo de Sorolla. Aprovechando el tirón local del sorollismo, Tomás y Garín nutrieron diversas exposiciones así como ediciones de textos y catálogos en un intento bastante serio por intentar dotar a Sorolla de trascendencia ideológica. En ese filón consumió sus últimos y más prolíficos años de estudio sobre el arte de entresiglos.

https://www.levante-emv.com/cultura/2020/09/20/facundo-tomas/2054016.html

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