Pablo González: «A las autoridades les diría que no criminalicen a la hostelería»

Una protesta de los hosteleros, con la participación de Pablo González, el segundo por la izquierda de la imagen.

La hostelería, el turismo, el ocio y tantos otros sectores relacionados con ellos continúan con su programa de manifestaciones y protestas ante unas restricciones aprobadas por la Generalitat Valenciana que consideran «desproporcionadas e injustas», así como antes un plan de ayudas que tildan de «publicidad» y de «limosnas». La última gran protesta, en este sentido, tuvo lugar el pasado jueves y viajó desde Benidorm y otros puntos de Alicante hasta Valencia. Uno de sus coordinadores es Pablo González, presidente de la Asociación bares, restaurantes y cafeterías de Benidorm (Cobreca) y propietario en Benidorm de la Taberna Andaluza, desde hace 12 años. Él, como tantos otros, ve como el préstamo ICO pedido el año pasado se agota sin recibir todavía ayudas autonómicas y estatales y se pregunta qué pasará con su negocio y con tantos otros similares que son, además, fundamentales y claves para la economía valenciana y estatal, y para la supervivencia de miles de familias.

¿Cómo valora la caravana de vehículos y manifestación del pasado jueves en Valencia?

La manifestación fue bastante bien. Fue una jornada muy larga e intensa, pero todo el mundo se portó muy bien. La policía Local y Nacional también respetó nuestro derecho a manifestarnos y no hubo ningún altercado. Lo único que eché en falta es ver a más gente. Supongo que muchas personas, por el Covid-19, las restricciones… tienen miedo a juntarse, pero aún así, estuvo bien.

 

«Intentamos que, juntando las voces de diferentes sectores, los gobernantes se den cuenta, de verdad, del problema que tenemos, pero parece que el resultado será el de siempre».

¿Qué sectores estuvieron implicados en ella?

Abarcó a sectores diversos, sobre todo del turismo, la hostelería, los comercios, espectáculos, ocio, agencias de viaje, distribuidores de transporte. Debemos tener claro que estamos todos en el mismo barco. Si un eslabón se rompe, los demás no se mueven. Si cerramos los hosteleros, el distribuidor que nos vende tiene que echar a gente al Erte, pedir préstamos… intentamos que, juntando las voces de diferentes sectores, los gobernantes se den cuenta, de verdad, del problema que tenemos, pero parece que el resultado será el de siempre.

¿Tuvieron alguna respuesta de los organismos públicos?

Representantes del comercio, la hostelería y agencias de viaje se reunieron tras la manifestación con el secretario autonómico de Turismo, Francesc Colomer, y con el director general, Enrick Campos. Le presentaron el manifiesto que habíamos firmado y estuvieron hablando de varios puntos. De ahí tenemos alguna esperanza de que puedan ayudarnos.

 

Pablo González durante una manifestación en defensa de la hostelería.

¿Cómo fue la organización de la caravana de vehículos?

Habíamos quedado a las 9 de la mañana en Benidorm. Venía gente de varias comarcas como la Marina Baixa o la Marina Alta. Éramos unos 100 vehículos ya en Valencia se nos unieron otras personas.

 

«Fue bastante emotivo ver cómo nos arropaba la gente. Todo el mundo parece que es consciente de la situación que estamos pasando menos el gobierno de la Generalitat y el español».

¿Qué sensación le dio la gente al pasar por las calles de Valencia?

La gente la verdad es que nos aplaudía, pitaban con sus coches y nos animaban. Fue bastante emotivo ver cómo nos arropaban. Todo el mundo parece que es consciente de la situación que estamos pasando menos el gobierno de la Generalitat y el español. Es increíble que seamos el único país de Europa que no está a la altura de las circunstancias. En Alemania, por ejemplo, Merkel ha subido las ayudas a la hostelería y ha bajado el tipo impositivo del IVA. Para nosotros sería bastante que lo bajaran de un 10% a un 6%. Eso nos daría un 4% más de oxígeno.

¿Cómo valora las ayudas anunciadas hasta ahora, como el Plan Resistir?

Nosotros consideramos que, más bien, es el plan “imposible resistir”. Los planes de ayudas anunciados son mera publicidad, pero no son nada que pueda ayudar a sostener a las empresas. Hay que tener en cuenta que el 90% o más de negocios de hostelería y turismo pidieron el pasado año préstamos ICO. Ahora, un año después, se acaba la carencia de pago de solo intereses y hay que empezar a pagar las cuotas íntegras, pero sin ingresos. Los que nos mantenemos aún vivos, como es mi caso, nos hemos comido ya más del 80% del ICO y seguimos con grandes pérdidas. Mientras tanto, a nuestros negocios, en forma de ayudas directas autonómicas o estatales no ha llegado nada, cero. Al menos, parece que el gobierno estudia prorrogar otro año más el pago del capital de los ICO, pero aún no está aprobado.

 

«A las autoridades les diría que criminalicen a la hostelería como lo están haciendo continuamente. Parece que se da el mensaje de que uno está más seguro con la familia o amigos que en un restaurante, y no es así».

¿Qué le pediría a las autoridades, además de más ayudas?

Que no criminalicen a la hostelería como lo están haciendo continuamente. Parece que se da el mensaje de que uno está más seguro con la familia o amigos que en un restaurante, y no es así. En los resultados está los contagios en hostelería rondan el 1%, mientras que en hogares son del 30%. Por otra parte, cerrar la hostelería y el ocio fomenta todo tipo de fiestas ilegales en los hogares. Nosotros contamos con desinfección, ventilación, controles de seguridad, formación, hacemos de policía en nuestros locales, pero en una casa no hay nadie que regule nada de esto.

 

Una pancarta de reivindicación de la hostelería.

La gente se monta sus fiestas en casa e incluso están aumentando los “negocios ilegales” de comidas caseras…

Hay que tener en cuenta que en el día a día uno va acumulando problemas durante la semana, preocupaciones… y luego se toma como premio, distracción o lo que sea tomarse algo fuera, juntarse con amigos, pareja… es normal. Ahora, con todo cerrado, lo hacen en casa. Y ahí se suavizan las medidas, la gente está sin mascarilla, se abrazan, se besan… las estancias, además, no están bien ventiladas o acondicionadas como las tenemos nosotros. Y los resultados están ahí.

 

«Quiero destacar la labor de nuestro compañero Alex Fratini. Estaba en la UCI por Covid-19. Le quitaron los tubos y la sedación el domingo y el lunes ya estaba, desde el hospital, mandando mensajes y ayudando a coordinar la manifestación. Mientras que otros se quedan en casa y piensan que otros luchen por ellos. No señores».

¿Qué sensación le quedó el jueves tras llegar, ya de noche, a su casa?

Me quedó una sensación buena en el aspecto del ánimo de toda la gente. Llegué y me puse en la página de la asociación a colgar fotografías. La verdad es que el apoyo recibido por toda la gente ha sido increíble. Quiero resaltar, especialmente, la labor y la entrega de nuestro compañero Alex Fratini. Él ha coordinado conmigo todas las protestas y manifestaciones desde que empezó la pandemia. Pero ahora está en el hospital con Covid. Acaba de salir de la UCI, le quitaron los tubos y la sedación el domingo, pero el lunes ya estaba ahí, desde la cama, apoyando, dando fuerzas… Por eso me fastidia mucho que otra gente que sí podría haber estado en estas y otras manifestaciones se quede en casa y que piense que otros luchen por ellos. No señores. Este hombre, está luchando por salvar su vida y sigue ahí, como puede, al pie del cañón. Ese es el ejemplo.

Él tiene negocios en Benidorm y Alicante, pero también en Francia. Está muy quemado porque en Francia el gobierno está respondiendo, ingresando hasta 10.000 euros al mes para paliar gastos fijos. En cambio, aquí no recibe nada y no sabe si podrá mantener sus empresas.

 

«Aquí parece que hay dos Españas, la que no nota económicamente la pandemia, con los políticos al frente, que incluso se suben el sueldo, y los que nos estamos hundiendo sin remedio».

 

Un momento de la protesta del pasado jueves en la plaza de la Virgen de Valencia.

¿Cuál es la situación económica de su restaurante ahora mismo?

Yo me he gastado ya el 80% del ICO que pedí el año pasado y no puedo, ni quiero, endeudarme más porque no sé si lo voy a poder pagar ni cuándo. Los gobiernos tienen alternativas, si quieren, para ayudar. Igual que imponen decretos cuando les conviene, pueden sacar otros ahora. Por ejemplo, para que los arrendadores descuenten un porcentaje en los alquileres. Para que las empresas de agua, luz, gas… hagan lo mismo. Pero no hay voluntad real. La hostelería y el sector turístico estamos pagando todo. Y, mientras tanto, aquí parece que hay dos Españas, la que no nota económicamente la pandemia, con los políticos al frente, que incluso se suben el sueldo, y los que nos estamos hundiendo sin remedio.

 

«Si tienes deudas con la Seguridad Social o con Hacienda, no te dan ninguna ayuda… pero muchos tuvieron que elegir entre pagarles a ellos o a sus trabajadores y proveedores, que también estaban sufriendo».

Le leo un titular de este mismo viernes: “El Consell destina 18 millones de euros en ayudas directas a profesionales y empresas del sector turístico de la Comunitat Valenciana».

¿18 millones para todo el sector en la Comunitat?. Es lo que te decía, es de risa. La gente que no está en contacto con la hostelería y el turismo, o que no puede entrar a comprender estas cifras puede pensar que no paran de darnos ayudas. Pero no es así. La realidad es que, a día de hoy, no nos han dado ninguna. Y eso que plantean ahora es como si yo te doy una propina al acabar la semana. No alcanzan para nada. Los ICO que pedimos ni siquiera fueron para invertir, sino para sobrevivir. Para comer, mantener el negocio, pagar Seguridad Social, Hacienda… que esa es otra, si tienes deudas con la Seguridad Social o con Hacienda, no te dan ninguna ayuda. Hay un montón de negocios que no han podido pagar tasas básicas e impuestos. No porque hayan querido lucrarse o timar a la administración, ni mucho menos. Sino porque han tenido que elegir entre pagarles a ellos o a sus trabajadores y proveedores, que también estaban sufriendo. También hay que tener un poco más de empatía y solidaridad con los que más están sufriendo, que son los más pequeños.

 

Pablo González, a la derecha, en la Plaza de la Virgen de Valencia.

¿Qué le diría a la clase política española?

Que la ruina nuestra es su responsabilidad. No podemos hacer ya más. Nada más que lo que estamos haciendo, manifestarnos, reclamar por nuestros derechos. La gente está muy harta ya. Nos estamos manifestando desde septiembre y no hemos recibido nada.

Solo quiero comentar una excepción. Nosotros somos totalmente apolíticos, que quede claro. No vamos contra el gobierno, sino que reclamamos lo que es nuestro, gobierne quien gobierne. A nosotros, hoy por hoy, el único que nos está ayudando algo es el Ayuntamiento de Benidorm, que sí que se está solidarizando con nosotros, en la medida de lo posible. Nos nos ha cobrado las terrazas, nos ha hecho descuentos en la tasa de basuras… También nos ayudan con campañas como la de los escaparates en Navidad o ahora para San Valentín, aunque estaremos cerrados, al menos, la hostelería. Y todo eso con muchos menos recursos que la Generalitat Valenciana o el Estado.

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