Yo sé que os doy una de cal y otra de are­na con esta colum­na, y que igual os hablo de amo­res boni­tos que pare­cen de pelí­cu­la con palo­mi­tas y man­ti­ta, como de dis­to­pías crue­les y devas­ta­do­ras que nos augu­ran un futu­ro apo­ca­líp­ti­co y no tan lejano. Sean unos o sean otros, siem­pre inten­to traer libros que nos con­mue­van por den­tro y que nos dejen con ganas de más libros y de más lec­tu­ra.

 

Es cier­to que el hilo con­duc­tor que une los libros que traí­do es muy sub­je­ti­vo, vamos, que sólo vive en mi cabe­za, pero con la vis­ta pues­ta en las vaca­cio­nes espe­ro que cada uno de los que he selec­cio­na­do no pase sin pena ni glo­ria sino todo lo con­tra­rio, por­que, en su indi­vi­dua­li­dad, son libros para dis­fru­tar, para leer des­pa­cio, para sen­tir, para degus­tar y para vol­ver a ellos.

Es, pro­ba­ble­men­te, una de las mez­clas más ecléc­ti­cas has­ta aho­ra ya que no se rigen por un tema común, sino por el “bati­bu­rri­llo” emo­cio­nal que me deja­ron den­tro cuan­do di por fina­li­za­da su lec­tu­ra y es que, a veces, los libros son como las cebo­llas (y como los ogros) tie­nen muchas capas y per­du­ran más allá de su lec­tu­ra y a estos en con­cre­to ya he vuel­to varias veces en mi cabe­za.

Jose Luis Sas­tre es un valen­ciano que está de rabio­sa actua­li­dad y si bien leí su últi­ma nove­la hace un par de meses, me ha cos­ta­do lle­gar a ese momen­to en el que pue­do hacer­le jus­ti­cia ponien­do por escri­to lo que sen­tí. Aun­que la noti­cia más recien­te que ha sal­ta­do a los medios de comu­ni­ca­ción es el cam­bio de pro­gra­ma de radio anun­cia­do para des­pués de verano, no le es ajeno a nadie que, últi­ma­men­te, todo aque­llo a lo que se dedi­ca es un éxi­to, habien­do apa­re­ci­do, inclu­so, un artícu­lo suyo en las PAU.

Plo­mo nos enfren­ta a algu­nas pre­gun­tas de esas que nos qui­tan el sue­ño y que no dejan de estar vigen­tes en los con­flic­tos actua­les, al cues­tio­nar­nos el valor de una vida o la defen­sa de la liber­tad indi­vi­dual y de pen­sa­mien­to.
Ponién­do­se en la piel de un poli­cía que acep­ta asu­mir la escol­ta de una con­ce­ja­la ame­na­za­da de muer­te, uti­li­za sus pala­bras y pen­sa­mien­tos para des­gra­nar algu­nos de los momen­tos más oscu­ros del terro­ris­mo en nues­tro país, con ese esti­lo tan suyo de con­tar sin decir, de per­fi­lar para que el lec­tor ter­mi­ne de com­po­ner y de enfren­tar­nos con las deci­sio­nes que entre­mez­clan deber y des­tino, res­pon­sa­bi­li­dad y creen­cia, liber­tad y huma­ni­dad.

Sea radio, pod­cast, tele­vi­sión, pren­sa escri­ta o nove­la, Sas­tre hace de la pala­bra su herra­mien­ta y se sir­ve de ella para hablar de aque­llo que nos suce­de den­tro. Lo hizo con su pri­me­ra nove­la y Plo­mo, la más recien­te, es la con­fir­ma­ción de que todo lo que ha logra­do no es una casua­li­dad, sino fru­to de su maes­tría para trans­for­mar en tex­to lo más difí­cil, lo que se sien­te.

La siguien­te pro­pues­ta de lec­tu­ra vera­nie­ga nos lle­va a la Cos­ta da Mor­te y aun­que nos ale­ja del sol medi­te­rrá­neo, nos acer­ca a la tra­di­ción pes­que­ra y teje­do­ra del nor­te, a las olas rom­pien­do en los acan­ti­la­dos, al vien­to, al pasa­do hecho pre­sen­te, a la his­to­ria de nues­tras raí­ces.

La lle­ga­da de Ari a Cama­ri­ñas, para ejer­cer de guía turís­ti­ca y encar­ga­da del museo del enca­je coin­ci­de con un momen­to de infle­xión. Tras una tra­ge­dia muy recien­te, las muje­res, har­tas de ser el sos­tén silen­cio­so de la vida y de que sean los hom­bres quie­nes con­tro­lan el dine­ro y las deci­sio­nes del pue­blo, se unen para lla­mar a las ara­ñas, dei­da­des dota­das de un poder y sabi­du­ría ances­tra­les y cla­ve para rea­li­zar el cam­bio que tan­to desean. En su pri­me­ra nove­la Nerea Palla­res narra el momen­to en que tres gene­ra­cio­nes unen sus voces para decir bas­ta y cam­biar las tor­nas en un pue­blo en el que son teje­do­ras del pasa­do, sos­tén de la actua­li­dad y pro­me­sa del futu­ro.

Pun­to de ara­ña es una nove­la que entre­mez­cla reali­dad social, mito­lo­gía y amis­tad, hacien­do un para­le­lis­mo entre el enca­je y las redes de pes­ca y los hilos y las manos que nos sos­tie­nen en el día a día. Un debut lite­ra­rio bri­llan­te que da voz a las pre­sen­tes, repre­sen­ta­das en la figu­ra de madres, her­ma­nas, ami­gas, rede­ras, enca­je­ras y maris­ca­do­ras, en con­tra­po­si­ción a los hom­bres ausen­tes, quie­nes dic­tan las reglas des­de el mar. Una lla­ma­da de aten­ción a la rebe­lión de las manos que sos­tie­nen, una nove­la que da que pen­sar y que como las manos de las pali­llei­ras, entre­te­je el pre­sen­te para refle­xio­nar sobre la socie­dad que que­re­mos ser.

Y como todos los via­jes vera­nie­gos, El via­je es un comic de ida y vuel­ta a casa, y que nos lle­va direc­tos a los lápi­ces de uno de nues­tros his­to­rie­tis­tas valen­cia­nos más inter­na­cio­na­les, Paco Roca.

Con el esti­lo clá­si­co al que nos tie­ne habi­tua­dos, y con unos sal­tos tem­po­ra­les mar­ca­dos a dis­tin­tas tin­tas hace un nue­vo ejer­ci­cio de pro­fun­di­dad de la coti­dia­nei­dad, con una his­to­ria sobre el final del amor y el pro­ce­so de due­lo de una rela­ción de pare­ja.
El via­je es el camino inte­rior de Fran, un escri­tor que se ha que­da­do vara­do en un peque­ño pue­blo de la Pata­go­nia argen­ti­na y, mien­tras con­si­gue un vue­lo de regre­so a casa, revi­ve el pro­ce­so de rup­tu­ra de una rela­ción lar­ga alre­de­dor de la que se cimen­ta­ba su vida fami­liar y expe­ri­men­ta el via­je inte­rior y per­so­nal de rup­tu­ra de su vida tal y como la cono­cía.

Un repa­so deli­ca­do de la vida, la memo­ria y la iden­ti­dad a tra­vés del núcleo fami­liar, en la línea de sus obras de los últi­mos años que nos hará ver­nos refle­ja­dos en muchas de las viñe­tas. Un acier­to más del mara­vi­llo­so catá­lo­go de Asti­be­rri, edi­to­rial que está de enho­ra­bue­na al ganar el Pre­mio Nacio­nal a la Mejor Labor Edi­to­rial.

Tres obras diver­sas en cuan­to a for­ma­to y con­te­ni­do que nos lle­van a explo­rar la natu­ra­le­za huma­na, nues­tros sen­ti­mien­tos y lo más ínti­mo que lle­va­mos den­tro, para un verano de intros­pec­ción que no nos deja­rá indi­fe­ren­tes.

Plo­mo — Jose Luis Sas­tre
Pla­za & Janés
296 pági­nas
Pre­cio 20.81€ | eBook 10.44€

Pun­to de ara­ña — Nerea Palla­rés
Libros del Aste­roi­de
184 pági­nas
Pre­cio 19.95€ | eBook 9.99€

El via­je — Paco Roca
Pre­cio 19.90€ | eBook 10.99€
Asti­be­rri
208 pági­nas
Pre­cio 19.90€ | eBook 10.99€

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