El des­can­so vaca­cio­nal tie­ne muchas cosas bue­nas, la prin­ci­pal de ellas es eso mis­mo, el des­can­so, y que nos per­mi­te reto­mar aque­llas afi­cio­nes que la vorá­gi­ne del tra­ba­jo nos obli­ga a rele­gar a un segun­do plano o a la extin­ción, inclu­so. La lec­tu­ra como hábi­to se pier­de a menu­do en el día a día y es cuan­do tene­mos tiem­po libre, que vol­ve­mos a ella como un bál­sa­mo que nos cure las pri­sas.

 

Esta no es una lis­ta de bue­nos pro­pó­si­tos para el oto­ño, ni una colec­ción de bue­nas inten­cio­nes que se per­de­rá en el olvi­do como lágri­mas en la llu­via, no. Esta es una lis­ta de peque­ñas joyas lite­ra­rias, obras mara­vi­llo­sas que me he tro­pe­za­do en mi des­can­so de gue­rre­ro y que, aun­que salie­ron hace un par de meses (o qui­zá algo más), no pue­do dejar que os per­dáis.

He de reco­no­cer que sue­lo ser un poco escép­ti­ca cuan­do todo el mun­do habla de una obra, y yo, que ten­go el algo­rit­mo entre­na­do para que sóla­men­te me ense­ñe cosas sobre libros, sufro una doble satu­ra­ción social, pero Yes­ter­year, que pro­me­tía un mon­tón de cosas en anun­cios, redes socia­les, rese­ñas de lec­to­res y pro­fe­sio­na­les y sobre todo en el boca a boca, cum­plió todas las expec­ta­ti­vas y aña­dió un ele­men­to más, la capa­ci­dad lite­ra­ria de sor­pren­der.

Quie­nes sean lec­to­res asi­duos de esta colum­na digi­tal y en papel, habrán nota­do que ten­go espe­cial pre­di­lec­ción por las obras que selec­cio­na AdN, y ques que esta es una edi­to­rial que está apos­tan­do por obras bas­tan­te redon­das, que son capa­ces de engan­char al lec­tor y, sobre todo, resul­tar memo­ra­bles en un momen­to de mucha velo­ci­dad edi­to­rial y la nove­la debut de Caro Clai­re Bur­ke sin duda dará que hablar en los pró­xi­mos años, amén de su ya pro­yec­ta­da adap­ta­ción cine­ma­to­grá­fi­ca.

En el momen­to álgi­do del fenó­meno trad­wi­fe en EEUU, una de sus mayo­res expo­nen­tes e influen­cers, Nata­lie Heller Mills, ejem­plo per­fec­to de mujer tra­di­cio­nal ame­ri­ca­na que saca ade­lan­te su fami­lia nume­ro­sa en su ran­cho rus­ti­co, se ve tras­la­da­da  como por arte de magia al S.XIX, al tiem­po real de la vida idí­li­ca de la que pre­su­me.

Su casa, sus hijos, su mari­do, todo se pare­ce a esa ima­gen que pro­yec­ta­ba en sus redes socia­les, pero ya no hay cáma­ras, pro­duc­to­res ni elec­tro­do­més­ti­cos escon­di­dos cuan­do se deja de emi­tir. Sola­men­te exis­te la vida real de 1855.

Mien­tras va des­gra­nan­do los recuer­dos de su vida per­fec­ta irán sur­gien­do pre­gun­tas sobre có0mo ha lle­ga­do has­ta aquí, ¿es una bro­ma pesa­da?, ¿está inmer­sa en un reality?, ¿ha via­ja­do en el tiem­po?, ¿es obra de Dios o de Sata­nás? y la más impor­tan­te de todas ¿cómo pue­de esca­par de aquí?.

Cuan­do reci­bí El bai­le de las cria­das no esta­ba segu­ra de que fue­se a gus­tar­me, ya que hay cier­to perio­do de la his­to­ria de Espa­ña que últi­ma­men­te se repi­te mucho en la lite­ra­tu­ra y me da un poco de pere­za, pero me sor­pren­dió muy gra­ta­men­te y tie­ne mere­ci­dí­si­mo el Pre­mio de nove­la Fer­nan­do Lara 2026, sin lugar a dudas.

Enmar­ca­da en la Bar­ce­lo­na de 1941, una nove­la his­tó­ri­ca, román­ti­ca, de espías y de aven­tu­ras, todo con­cen­tra­do en sus 496 pági­nas, con un rit­mo muy cui­da­do que atra­pa y hace que no quie­ras sol­tar la nove­la.

Meli­sa Arranz lle­ga a la ciu­dad, que se encuen­tra bajo el yugo del Fran­quis­mo y con una impor­tan­te comu­ni­dad nazi ins­ta­la­da en ella, para ser­vir en casa de una fami­lia afín al régi­men, los Lle­bre­ra. Allí se ins­ta­la­rá, huyen­do de su pasa­do en el pue­blo, y des­cu­bri­rá la ciu­dad de la mano de otras cria­das, y cono­ce­rá a un hom­bre mis­te­rio­so en un bai­le, cam­bian­do su des­tino para siem­pre.

En su libro, Mar­ta Pla­tel nos tras­la­da a una ciu­dad retra­ta­da al deta­lle, en un perio­do his­tó­ri­co real pero poco rela­ta­do mar­ca­do por la pre­sen­cia y la influen­cia de los mili­ta­res del par­ti­do nazi en la alta socie­dad cata­la­na y en con­tra­po­si­ción nos mues­tra la vida del ser­vi­cio de la ciu­dad, sus secre­tos y todas las con­ver­sa­cio­nes escu­cha­das detrás de las puer­tas.

Una deli­cia de nove­la minu­cio­sa­men­te cons­truí­da y con una docu­men­ta­ción exqui­si­ta que se mues­tra en cada uno de los deta­lles que cons­tru­yen una ima­gen per­fec­ta de la épo­ca.

Por si la año­ran­za  vaca­cio­nal es fuer­te, la últi­ma nove­la que trai­go está ambien­ta­da en el siem­pre eterno verano medi­te­rrá­neo y en el via­je inte­rior de su pro­ta­go­nis­ta para per­mi­tir­se vol­ver a ser quien era y vol­ver a sen­tir.

El libro de Ire­ne Nor­tes nos pre­sen­ta a Hele­na, una joven que ha cons­truí­do una vida per­fec­ta en torno a sus ruti­nas, su tra­ba­jo y los silen­cios de todo aque­llo que no quie­re recor­dar y revi­vir. cuan­do su cora­za empie­za a res­que­bra­jar­se y sufre ansie­dad, insom­nio y una sen­sa­ción per­ma­nen­te de vacío, y tras encon­trar una caja en casa de sus padres con reta­zos de un pasa­do que no le aca­ba de per­te­ne­cer, empe­za­rá a ver seña­les a su alre­de­dor y via­ja­rá a una peque­ña isla grie­ga en medio de mar Egeo, Hydra, que da nom­bre a la nove­la y, des­de que la leí, a mis ganas de esca­par.

Allí Hele­na se enfren­ta­rá a su mie­do y a la bús­que­da de la per­so­na que era antes de no que­rer sen­tir, ade­más de resol­ver dudas, secre­tos y poco a poco abrir su cora­zón al amor y a la ver­dad.

Tres nove­las de cor­te muy dife­ren­te, con­tem­po­rá­nea, his­tó­ri­ca y román­ti­ca, tres nove­las escri­tas por muje­res y, como indi­ca el títu­lo, tres peque­ñas joyas que no debe­mos dejar de dis­fru­tar.

Yes­ter­year — Caro Clai­re Bur­ke
AdN
488 pági­nas
Pre­cio 21.95€ | eBook 10.49€

El bai­le de las cria­das  — Mar­ta Pla­tel
Pla­ne­ta
496 pági­nas
Pre­cio 23.90€ | eBook 12.99€

Hydra — Ire­ne Nor­tes
SUMA
392 pági­nas
Pre­cio 20.81€ | eBook 9.49€

 

 

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