Si hace unas sema­nas nos hubie­sen con­ta­do que poco tiem­po des­pués ten­dría­mos que estar en casa sin poder salir para poder cola­bo­rar en el freno de una pan­de­mia, segu­ra­men­te no nos lo hubié­se­mos creí­do. A veces, la reali­dad supera la fic­ción y, en estos momen­tos, docen­tes por un lado, padres por otro y, por supues­to, los niños, tene­mos y debe­mos sacar lo mejor de noso­tros para pasar, de la mejor for­ma posi­ble, la cua­ren­te­na que atra­ve­sa­mos como con­se­cuen­cia del Covid-19.

Sin duda, nos encon­tra­mos ante una situa­ción social y sani­ta­ria que mar­ca la his­to­ria no solo de nues­tro país, sino la his­to­ria mun­dial y que, segu­ro, den­tro de unos años estu­dia­re­mos en las aulas. Aho­ra mis­mo, la reali­dad es que los niños están en casa y deben seguir unas pau­tas y ruti­nas, ade­más de las cla­ses vir­tua­les que se les ofre­cen des­de sus cen­tros edu­ca­ti­vos. Pero tam­bién es cier­to que son muchas horas las que pasan ence­rra­dos en un mis­mo lugar y, ade­más, de cara al fin de sema­na estas horas libres son muchas más, por lo que esto pue­de resul­tar un tan­to com­pli­ca­do de ges­tio­nar.

Por ello, es impor­tan­te que ten­ga­mos en cuen­ta que ade­más de hacer sus tareas e inten­tar que se con­cen­tren todo lo posi­ble en seguir estu­dian­do y rea­li­zan­do debe­res, tam­bién van a nece­si­tar tiem­po de des­can­so, jue­gos y entre­te­ni­mien­to y es aquí don­de los padres jue­gan un papel fun­da­men­tal. ¿Cómo pode­mos hacer que los más peque­ños se divier­tan y, al mis­mo tiem­po, no dejen de esti­mu­lar sus inquie­tu­des y apren­di­za­jes? Ade­más de tener en cuen­ta que en estos momen­tos debe­mos ser un poco más per­mi­si­vos y enten­der que no pasa nada si usan un poco más de lo habi­tual los apa­ra­tos elec­tró­ni­cos, vamos a ver algu­nos ejem­plos de otras acti­vi­da­des lúdi­cas que, segu­ro, nos ser­vi­rán de cara a estos días, así que… ¡Tomad nota!

Ayudar en las tareas del hogar

Pode­mos poner­nos manos a la obra en equi­po y, entre todos, rea­li­zar las tareas del hogar: hacer las camas, reco­ger, poner y qui­tar la mesa, orde­nar… Aun­que parez­ca algo muy sim­ple, estas accio­nes son muy bene­fi­cio­sas para los niños, ya que incul­ca­mos en ellos valo­res de ayu­da y com­pa­ñe­ris­mo y, ade­más, fomen­ta­mos la res­pon­sa­bi­li­dad, crean­do en ellos una segu­ri­dad y con­fian­za en sí mis­mos que, sin duda, les ser­vi­rá para desa­rro­llar una per­so­na­li­dad más fuer­te. Ade­más, con estas accio­nes tam­bién ayu­da­mos a for­ta­le­cer la unión fami­liar.

Cocinar juntos

La coci­na y los niños pue­den ir per­fec­ta­men­te de la mano. Pre­pa­rar con ellos una rece­ta, no solo nos ten­drá un rato entre­te­ni­dos, sino que les apor­ta­rá gran­des bene­fi­cios como, por ejem­plo, el desa­rro­llo de la comu­ni­ca­ción y el tra­ba­jo en equi­po. Con esta acti­vi­dad les dare­mos la opor­tu­ni­dad de expe­ri­men­tar y cono­cer nue­vos ali­men­tos, nue­vas tex­tu­ras y sabo­res, ponien­do en mar­cha tan­to la motri­ci­dad fina como la grue­sa, y les ayu­da­re­mos a sen­tir­se más auto­su­fi­cien­tes y capa­ces, sobre todo, al ver los resul­ta­dos. Por si fue­ra poco, pode­mos ejer­cer su men­te con cálcu­los y peque­ñas ope­ra­cio­nes mate­má­ti­cas, cal­cu­lan­do la can­ti­dad de cada ingre­dien­te o suman­do su total… Sin duda, esta es una de las acti­vi­da­des más gra­ti­fi­can­tes y con la que se lo pasan genial.

Pintar

¡Saque­mos las pin­tu­ras y que dejen su ima­gi­na­ción volar! Si tene­mos pin­ce­les en casa y acua­re­las, pode­mos dejar­les expe­ri­men­tar por ahí, si no, nos ser­vi­rán unos lápi­ces de colo­res o, inclu­so, sus pro­pias manos. La pin­tu­ra tie­ne gran­des bene­fi­cios en los niños pero, uno de los más carac­te­rís­ti­cos, es esti­mu­lar su crea­ti­vi­dad y pen­sa­mien­to. Con esta acti­vi­dad tam­bién desa­rro­lla­rán su coor­di­na­ción y expre­sión lin­güís­ti­ca y, ade­más, ser­vi­rá para mejo­rar su auto­con­trol y sus emo­cio­nes. ¡Les rela­ja mucho!

Juegos con plastilina y formas geométricas

De una for­ma muy simi­lar a la ante­rior, los jue­gos con plas­ti­li­na, otra varian­te de crear e ima­gi­nar, les ayu­da­rá a desa­rro­llar capa­ci­da­des crea­ti­vas  y de expre­sión. Ade­más, pode­mos aña­dir jue­gos con figu­ras geo­mé­tri­cas y mejo­ra­re­mos algu­nos aspec­tos como el cono­ci­mien­to mate­má­ti­co, su capa­ci­dad de lógi­ca o la motri­ci­dad fina.

Leer

La lec­tu­ra es algo que debe­mos fomen­tar cada día pero, ade­más, en estos tiem­pos es casi más impor­tan­te. Demos ejem­plo a nues­tros hijos y pon­gá­mo­nos todos jun­tos a leer en el salón. Si son muy peque­ños, lea­mos con ellos un cuen­to. Sin duda, esto les ayu­da­rá a adqui­rir mayor voca­bu­la­rio, fomen­ta­re­mos su curio­si­dad y atrae­re­mos su capa­ci­dad de aten­ción, apar­te de hacer que su ima­gi­na­ción se esti­mu­le de for­ma nota­ble.

Ver películas en inglés

Si que­re­mos seguir fomen­tan­do los idio­mas es impor­tan­te que les haga­mos sumer­gir­se en ellos de la for­ma más sen­ci­lla y atrac­ti­va: ¡Vien­do sus pelis favo­ri­tas! Recu­rra­mos a los dibu­jos que tan­to les gus­tan o a los gran­des clá­si­cos del cine para niños. Su capa­ci­dad de com­pren­sión mejo­ra­rá por momen­tos sin que se den prác­ti­ca­men­te cuen­ta.

Circuito motor

¿Y qué pasa con mover el cuer­po? Por suer­te, estos días se están desa­rro­llan­do muchas cla­ses de ejer­ci­cio onli­ne pero, ade­más, tam­bién pode­mos dejar nues­tra ima­gi­na­ción volar y mon­tar un cir­cui­to por nues­tra casa. Cree­mos obs­tácu­los con cosas que ten­ga­mos: libros, bote­llas, cajas de leche… Dise­ñe­mos cómo pasar de un esce­na­rio a otro y haga­mos que sal­ten, se aga­chen o reco­rran los dis­tin­tos nive­les de difi­cul­tad, divi­di­dos en dis­tin­tas estan­cias. Ade­más de apor­tar bene­fi­cios a su esta­do físi­co, con­se­gui­re­mos mejo­rar otros aspec­tos como el equi­li­brio, el res­pe­to por el entorno o la auto­su­fi­cien­cia y tra­ba­ja­re­mos tam­bién la motri­ci­dad grue­sa.

Montar puzles

Esta es una acti­vi­dad de esas de toda la vida que esti­mu­la, ense­ña y moti­va, tan­to a peque­ños como a mayo­res. En el caso de los niños, con­se­gui­re­mos no solo esti­mu­lar su con­cen­tra­ción, sino que mejo­ra­re­mos su memo­ria visual, su capa­ci­dad de auto­con­trol y refle­xión y, ade­más, for­ja­re­mos las rela­cio­nes fami­lia­res. ¡Es un pla­na­zo!

Interpretar una historia

Que eli­jan su his­to­ria favo­ri­ta, que cojan de su arma­rio el ves­tua­rio que con­si­de­ren, dán­do­le esa impor­tan­cia a su capa­ci­dad de deci­sión y auto­su­fi­cien­cia y que inter­pre­ten el cuen­to que más les gus­te. El tea­tro les ayu­da a mejo­rar su habi­li­dad lin­güís­ti­ca,  desa­rro­lla su capa­ci­dad de expre­sión, de comu­ni­ca­ción y esti­mu­la su memo­ria, ¡es muy diver­ti­do inclu­so para los más tími­dos!

Crear objetos a base de otros

Segu­ro que noso­tros de peque­ños hici­mos colla­res con maca­rro­nes, ¡y qué bien lo pasá­ba­mos! Con un hilo y un puña­do de esta pas­ta, pode­mos divi­dir la acti­vi­dad en varias fases. Pri­me­ro, pue­den colo­rear los maca­rro­nes y des­pués, intro­du­cién­do­los en un hilo, pue­den con­se­guir dise­ñar un collar. Esta acti­vi­dad ayu­da a desa­rro­llar la psi­co­mo­tri­ci­dad fina, a tra­ba­jar aspec­tos como la pacien­cia y la con­cen­tra­ción e incul­ca valo­res tan posi­ti­vos como el reci­cla­je y la impor­tan­cia de reuti­li­zar las cosas.

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